Cambio climático antropogénico, salud humana y el surgimiento de nuevas enfermedades

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

A lo largo de la historia, la Tierra ha sufrido varios periodos en los que el clima cambia radicalmente. Dichos cambios ocurrieron por una mezcla de distintos factores que a la larga provocaron cambios extremos en los organismos que  habitaban el planeta. El cambio climático no es un fenómeno nuevo en el planeta. Sin embargo, el cambio climático actual es antropogénico. “Antropogénico” hace referencia a que los cambios en determinado entorno son derivados de la intervención o las actividades humanas.

El cambio climático antropogénico es hoy en día un hecho innegable. Este fenómeno ha generado alteraciones en el sistema climático mundial que actualmente afectan a millones de personas en el mundo. Uno de los puntos más relevantes al abordar este tema es que “el cambio climático es un fenómeno emergente con una distribución no equitativa, ya que los mayores riesgos los padecen las poblaciones más pobres, que son las que menos contribuyen al crecimiento de dicho fenómeno” [1].

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) el cambio climático es la mayor amenaza para la salud humana en el siglo XXI [2]. Dicha organización señala que los cambios en el clima tendrán impactos directos e indirectos en la salud humana. Los impactos directos están relacionados con los efectos que puedan tener en la salud las olas de calor, las sequías, tormentas, huracanes, el aumento del nivel del mar, etc. Mientras que los impactos indirectos están relacionados con el aumento de las enfermedades respiratorias, enfermedades transmitidas por vectores, la inseguridad alimentaria, la desnutrición, etc. Importante destacar que los impactos del cambio climático en la salud humana afectarán principalmente a poblaciones vulnerables así como a personas que habiten países con instituciones de salud débiles.

El aumento de enfermedades zoonóticas

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define zoonosis como “una enfermedad o infección que se transmite de forma natural de los animales vertebrados a los humanos” [3]. El cambio climático antropogénico ha generado un sinnúmero de alteraciones en muchos ecosistemas del planeta. Muchas de las actividades humanas implican que los seres humanos estén en contacto con animales que pueden ser portadores de enfermedades.

Según la OMS los patógenos zoonóticos pueden propagarse a los humanos a través de cualquier punto de contacto con animales domésticos, agrícolas o silvestres. Es importante destacar que desde hace décadas los seres humanos estamos en contacto con animales domésticos. Sin embargo, es cada vez más común que las actividades humanas nos lleven a entrar en contacto con especies silvestres que pudieran ser portadoras de enfermedades desconocidas. La destrucción de hábitats también ha generado que muchas especies animales migren a espacios más cercanos a los asentamientos humanos aumentando la posibilidad de contacto animal silvestre-humano.

Actualmente la OMS tiene registro de más de 200 clases de zoonosis: “la rabia, la leptospirósis, el ántrax, el SRAS, el MERS, la fiebre amarilla, el dengue, el VIH, el ébola, el chikunguña y los coronavirus, son fenómenos zoonóticos, así como la influenza común” [4]. El World Wildlife Fund (WWF) ha señalado en varios de sus informes que la probabilidad de que un virus se transmita entre un animal silvestre y un ser humano ha ido en aumento debido a una serie de factores como: la destrucción de los ecosistemas naturales, el aumento de poblaciones humanas en contacto con animales silvestres, el comercio y consumo de especies silvestres, entre otros.

Las alteraciones en el clima mundial derivadas del cambio climático también son un factor que favorece el aumento de zoonosis. Roberto Mendoza Alfaro, profesor de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León ha explicado como el aumento de temperatura en varias regiones del planeta como consecuencia del cambio climático ha propiciado que enfermedades como  la malaria, la tripanosomiasis africana, la enfermedad de Lyme, la encefalitis transmitida por garrapatas, la fiebre amarilla y el dengue tengan las condiciones necesarias para distribuirse en un rango geográfico más amplio [5]. 

Estudio de caso: el virus de Nipah

Según la OMS el virus de Nipah se reconoció por primera vez en 1998 en Malasia durante un brote entre criadores de cerdos. El huésped natural del virus es el murciélago frugívoro de la familia Pteropodidae, género Pteropus [6]. Este virus fue transmitido a los seres humanos a través de un cerdo que había estado en contacto con un murciélago portador. Durante brotes posteriores en Bangladesh y la India en 2001, el virus de Nipah se propagó directamente de persona a persona. La OMS ha estimado que la tasa de letalidad estimada del virus es del 40% al 75%. Lo anterior ha variado en cada uno de los brotes que ha habido desde la aparición del virus hasta la actualidad. 

Cuando el virus comenzó a estudiarse los expertos detectaron que el virus Nipah era nuevo para la ciencia. Posteriormente los estudios médicos revelaron que los murciélagos frugívoros de la región son portadores del virus Nipah desde hace siglos. La transmisión de este virus de los murciélagos a los seres humanos fue posible gracias a una combinación de factores como: la destrucción del hábitat de los murciélagos, cambios en los patrones climáticos de la región, expansión de la agricultura industrial y el contacto humano con animales domésticos infectados.

Hasta 2018 los registros indican que ha habido brotes esporádicos del virus Nipah en Malasia, Singapur, India, Bangladesh, Camboya, Tailandia y Madagascar [7].  La transmisión de este virus se extendió por varios poblados y fue hasta que llegó a la India que los expertos en salud empezaron a preocuparse por la posibilidad de que el virus Nipah se propagara rápidamente por la gran cantidad de población de este país.

Desde 2015 la OMS considera al virus Nipah como “enfermedad prioritaria” debido a su potencial para convertirse en un virus pandémico. Sin embargo, hasta el día de hoy sigue sin haber una vacuna o un tratamiento para los contagiados por este virus. Los brotes de Nipah se han presentado principalmente en zonas rurales y marginadas de los países ya mencionados.

Las comunidades en los que se han detectado personas contagiadas con este virus suelen dedicarse a la ganadería o a la agricultura. En la mayoría de las ocasiones estas comunidades no cuentan con servicios de salud básica lo que ha hecho difícil detectar rápidamente a las personas que pudieran ser portadoras del virus. Cabe destacar que los países en los que se han detectado brotes de Nipah son particularmente susceptibles a los efectos del cambio climático. 

Reflexiones finales

Según datos de la OMS entre 2030 y 2050 el cambio climático causará aproximadamente 250,000 muertes adicionales cada año, debido a la malnutrición, el paludismo, la diarrea y el estrés calórico. Es posible que con el tiempo los efectos del cambio climático generen factores idóneos para la aparición de nuevas enfermedades como el virus Nipah. Un estudio publicado en la revista Science of the Total Environment señaló la posibilidad de que los efectos del cambio climático en China hayan propiciado el brote de Covid-19 [8] .

Los estudios sobre el Covid-19 son sumamente nuevos. Es claro que con el paso del tiempo los expertos tendrán más información sobre el virus. Sin embargo, es un hecho que el Covid-19 es un virus zoonótico lo que implica que un animal infectado transmitió el virus a los seres humanos. Hasta abril de 2021 alrededor de 3 millones de personas han fallecido por este virus en todo el mundo. Es posible que en el futuro las cifras de personas fallecidas como consecuencia del cambio climático tengan que incluir las muertes de personas por nuevos virus. 

Muchos países implementan acciones para luchar contra los efectos del cambio climático. Sin embargo, la realidad es que falta mucho trabajo por hacer en la materia. Actualmente muchas enfermedades zoonóticas podrían estar ligadas a los efectos del cambio climático. La pandemia por Covid-19 funciona como un ejemplo actual de lo que implica una pandemia en el siglo XXI. El escenario de la pandemia nos invita a reflexionar si de alguna manera podemos evitar un brote de igual o mayor magnitud en el futuro.

Suscríbete a CEMERI

*obligatorios

Es importante destacar que el cambio climático afecta especialmente a poblaciones marginadas lo que hace que estas personas estén en riesgo de estar en el foco del surgimiento de nuevas enfermedades. El caso del virus Nipah ilustra cómo una enfermedad puede propagarse fácilmente entre las comunidades rurales de varios países sin que las personas tengan acceso a recursos de salud adecuados. Hoy más que nunca la lucha contra el cambio climático es de vital importancia para todo el mundo. Haciendo especial énfasis en lograr salvaguardar las vidas de las poblaciones más vulnerables que generalmente son las que menos contribuyen a el aumento del cambio climático.

Los efectos del cambio climático modificarán a la larga muchos de los espacios del planeta. Es importante avanzar en la lucha para proteger los espacios naturales y los hábitats de animales silvestres para tratar de mantener el equilibrio ecológico intacto. No se debe de perder nunca de vista que cualquier cambio en el equilibrio ecológico de la Tierra puede tener grandes consecuencias para todos los habitantes del planeta incluyendo consecuencias para nuestra vida tal y como la conocemos.

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
1. Berberiana, Griselda y María Teresa Rosanovaa, “Impacto del cambio climático en las enfermedades infecciosas” (2012). https://www.sap.org.ar/docs/publicaciones/archivosarg/2012/v110n1a08.pdf
2. Organización Panamericana de la Salud. “Cambio Climático y Salud”, Organización Mundial de la Salud. https://www.paho.org/es/temas/cambio-climatico-salud
3. Organización Mundial de la Salud. “Zoonosis” (2020). https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/zoonoses
4. WWF. “La pérdida de la naturaleza y el surgimiento de las pandemias” (2020). https://d2ouvy59p0dg6k.cloudfront.net/downloads/wwf___perdida_de_biodiversidad_y_surgimiento_de_pandemias_2020__1___2_.pdf
5. Universidad Autónoma de Nuevo León. “Detona cambio climático enfermedades emergentes”, 2020, https://puntou.uanl.mx/expertos-uanl/detona-cambio-climatico-enfermedades-emergentes/#:~:text=El%20cambio%20clim%C3%A1tico%20favorece%20cada,y%20par%C3%A1sitos%20que%20las%20originan.&text=Enfermedades%20infecciosas%20emergentes%20como%20el,la%20humanidad%20el%20cambio%20clim%C3%A1tico
6. Medina, Blanca, “Infección por el virus Nipah”, Organización Mundial de la Salud (2021). https://www.who.int/csr/disease/nipah/es/
7. Organización Mundial de Sanidad Animal. “Virus Nipah”, https://www.oie.int/es/sanidad-animal-en-el-mundo/enfermedades-de-los-animales/virus-nipah/
8. El Universal. “El cambio climático permitió la aparición del Covid-19” (2021). https://www.eluniversal.com.mx/ciencia-y-salud/cambio-climatico-detras-de-la-aparicion-del-covid-19-estudio

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CEMERI