Implicaciones políticas de la visita del Papa Francisco I a Irak

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Contexto religioso

El Papa Francisco I terminó su histórica gira por Irak (Santana 2021), un país con una minoría cristiana disminuida considerablemente desde el inicio de la persecución e invasión del grupo DAESH al territorio. Anteriormente se contemplaban al menos 1,5 millones de cristianos en el país y con el paso arrasador de los takfiríes islamistas llegaron hasta los 250 mil fieles de esta religión con siglos de existencia en el país.

La visita del Papa tiene un importante componente religioso, ya que su visita incluía estar en Ur de los Caldeos, ciudad en la que según la tradición de las tres religiones monoteístas era originario el patriarca Abraham, quedará origen al judaísmo, cristiano e islam respectivamente.

Visitó también la capital Bagdad donde también hay asentamiento de cristianos, además la ciudad de Erbil; que es la capital del Kurdistán iraquí, como detalle nada menor, estuvo en la ciudad de Bajdida (Qaraqosh) dentro de la gobernación de Nínive la cual concentra al mayor número de cristianos del país y de una manera simbólica ofició en la ciudad de Mosul, donde si bien hay una mayoría de musulmanes sunitas, cuenta además con cristianos asirios, de la iglesia católica caldea, aunque con presencia además de católicos y ortodoxos sirios.

Implicaciones políticas de la visita del Papa Francisco I a Irak
Una valla publicitaria celebra el encuentro entre el Papa Francisco y el Gran Ayatolá Ali Sistani en el segundo día del pontífice de su histórica visita a Irak (Bangkok Post)

 Esta última ciudad emblemática porque fue el lugar donde en el 2014 se hizo la proclama del inicio del Califato Islámico de DAESH y donde fue dinamitada la tumba del profeta Jonás. En su visita a esta ciudad ante una zona destruida por la guerra proclamó “…Si Dios es el Dios de la vida —y lo es— a nosotros no nos es licito matar a los hermanos en su nombre. Si Dios es el Dios de la paz —y lo es— a nosotros no nos es licito hacer la guerra en su nombre…

Lo anterior haciendo énfasis por supuesto a un llamado de diálogo interreligioso por el cual Francisco realizó esta histórica visita y que fue aplazada desde el pontificado de Juan Pablo II y el liderazgo de Sadam Hussein en Irak, ya que en el año 1999 se hicieron los menesteres para lograr la visita, pero finalmente contó con la oposición del entonces líder del país.

Un detalle no menor sobre esta oposición de Hussein era su afiliación religiosa siendo de la minoría musulmana sunita en Irak (a pesar de ser laico) y principalmente su negativa estaba determinada por su carácter autoritario hasta el final de sus días.

En ese año, el Pontífice manifestó su interés de peregrinar a los “lugares vinculados con la historia de la salvación” según está en una carta que se puede encontrar en la página del Vaticano.

Sin embargo, el viaje de Francisco I tiene un componente adicional a la celebración del “Gran Jubileo de la salvación” y es la intención de involucrar al liderazgo chiita (mayoritario en Irak, además) en el “Documento de Fraternidad Humana” como el firmado el 4 de febrero de 2019 entre el Papa y Ahmad Al-Tayyib, Gran Imán de Al Azhar; importante fuente de jurisprudencia para el mundo sunita musulmán.

Para esto, una de las reuniones de acercamiento al respecto se hizo con el Ayatolá[1] Alí Al Sistani en la ciudad de Nayaf (sur de Bagdad), que es un centro espiritual importante para el chiismo; es además el lugar de la tumba de Ali Ibn Abi Tálib, primer imán de dicha corriente religiosa.

La importancia de Nayaf en el ideario chiita y la figura de Alí Al Sistani como fuente de emulación (Marjaa Al Akbar), al igual la importancia de quién pueda asumir eventualmente su lugar. Planteando además por otro lado, la forma en que estos aspectos tienen en sí un impacto político trascendental para otra figura religiosa del mundo chiita como lo es el Ayatola iraní y además el peso religioso importante de la ciudad de Qom en Irán.

Alí Al Sistani: Marjaa Al Akbar

Implicaciones políticas de la visita del Papa Francisco I a Irak
Voluntarios del ejército chiita con una foto del gran ayatolá Ali Al Sistani en una ceremonia de graduación después de completar su entrenamiento. (Reuters)

El Ayatolá Sayyed Alí Al Husaini Al Sistani nació en la ciudad iraní de Mashad en el año 1930, estudió en Sistán (de ahí parte de su nombre Sistani) y en los 50s partió para Irak a estudiar bajo la tutela del Gran Ayatolá Abul-Qassim Khoei (1899 – 1992).

Ali Al Sistani asumiría el rol de Gran Ayatolá iraní después de la muerte del Ayatolá Khoei y del asesinato del Gran Ayatolá Mohamed Sadeq al-Sadr a manos del régimen de Hussein. Posteriormente además sería catalogado con el título de Marjaa Al Akbar (mayor fuente de emulación), es también el líder más influyente desde la caída de Sadam Hussein y fue un gran opositor a la invasión estadounidense del año 2003, así como colocarse en contra de DAESH en su momento e incluso llamar a los jóvenes a enlistarse en las fuerzas militares que los combatían, en un texto recopilado por la cadena estadounidense CNN diría lo siguiente:

“Los ciudadanos que pueden portar armas y luchar contra los terroristas … deben ofrecerse como voluntarios y unirse a las fuerzas de seguridad para lograr este santo propósito…”

Pese a lo anterior, la posición de Al Sistani con respecto a la política es generalmente esquivo y prefiere una política menos sectaria y hasta separada del poder político, de ahí su posición en contraposición a la visión de wilâiat-ul Faqîd como donde desde el Gran Ayatolá Khoei se promulgaba que la figura del jurista se concentra en aspectos religiosos. Al Sistani ha mantenido esta posición “apolítica” y ha instado a los clérigos no entrar en la tentación de participar en asuntos de política.

Contrario a lo que ocurre con este “quietismo político” de los Ayatolás en Irak, en la República Islámica de Irán donde hay una mayoría chiita y además un liderazgo clerical central, la imagen de wilâiat-ul Faqîd es activa y abiertamente domina todos los aspectos de la vida sociopolítica del país.

Importancia de la visita desde una perspectiva política y regional.

Implicaciones políticas de la visita del Papa Francisco I a Irak
Miembros del escuadrón de combate Abbas, un grupo de milicias chiítas, llevan una foto del líder espiritual Gran Ayatolá Ali al-Sistani durante un desfile en Basora, a 550 kilómetros (340 millas) al sureste de Bagdad, Irak, el sábado 26 de septiembre de 2015. Las fuerzas de seguridad iraquíes y las milicias chiítas aliadas se están entrenando juntas para tratar de recuperar las ciudades iraquíes bajo el control del Estado Islámico, dijeron las autoridades. (Foto AP / Nabil al-Jurani)

La reunión del Papa Francisco con el líder chiita Al Sistani envía varios mensajes, unos más claros que otros. En primer lugar, amplía un discurso de acercamiento al dialogo interreligioso que ha promovido siempre y donde por ejemplo en un comunicado del año 2019 durante un encuentro señalaba que “el diálogo interreligioso es la respuesta a las plagas del mundo” haciendo mención del “Documento sobre la Fraternidad Humana” firmado en Abu Dabi en febrero del mismo año. (Vatican News 2019)

Por otra parte, desde un punto de vista político – religioso como ya fue mencionado anteriormente, esto sumaría puntos a la influencia en el mundo chiita que tiene la jurisprudencia de la ciudad de Nayaf, la cual había perdido relativamente poder por la invasiva y abusiva política del caído presidente Sadam Hussein, pero ya antes desde el establecimiento del actual Irak en el año 1921, la ciudad había perdido fuerza dominante.

En el año 1979 con la Revolución Islámica de Irán, el Ayatola Jomeini le daría un peso trascendental en la jurisprudencia chiita de la ciudad de Qom que será a partir de ese momento una de las fuerzas religiosas más importantes de la corriente del chiismo duodecimano; la más grande de las ramificaciones de los seguidores de Alí.

Sin embargo, como ya fue dicho, después de la caída de Hussein, con la invasión estadounidense a Irak y con el establecimiento de DAESH en el territorio, la importancia de Nayaf regresó a la agenda. Si bien, los clérigos como Sistani no tienen posiciones favorables a los invasores occidentales, han puesto en una incómoda posición de una forma más pública a los ideales de wilâiat-ul Faqîd de los Ayatolas iraníes lo que les ha sumado puntos entre los reformistas contrarios al statu quo actual, por lo que la visibilidad que le da la reunión con Francisco I le da muchos más apoyos y legitimidad política entre la opinión pública.

Esto para los efectos del bloqueo político y económico que vive el gobierno de Teherán podría ser lapidario, si bien los esquemas religiosos están bajo la aceptación de la población, podría haber un impulso mayor a las políticas quietistas de Ali Al Sistani que “contagien” a otros clérigos y líderes políticos en los gobiernos de Irak e Irán como políticas de Estado, debilitando la influencia eventualmente del islamismo político que quiera tener mayor control, algo que sin duda seguirá viéndose en competencia clara en los próximos tiempos.

Alí Al Sistani es una válvula de escape frente al dogmatismo invasivo del poder religioso iraní, al decidirse sobre la separación entre gobierno y fe impulsa que otros quieran seguir el ejemplo e intentar promulgarlo en sus propios países, aunque principalmente aplique para los territorios iraquí e iraní.

Pese a lo anterior, Al Sistani no es favorable a Occidente, sencillamente tiene una posición menos abierta en lo político y más de separación religiosa de los asuntos vanos del poder político, pero ha tenido manifestaciones que ponen a pensar como el envío de condolencias al gobierno iraní por el asesinato del general Soleimani en enero de 2020 a manos del ejército estadounidense. Sus diferencias dogmáticas con Irán no lo hacen automáticamente un aliado firme para las intenciones occidentales en la región.

Francisco por supuesto es un representante religioso, pero al mismo tiempo es una figura política, más de 1.000 millones de personas siguen el catolicismo romano, además si bien no es representante de todos los cristianos desde un punto de vista ideológico, sí tiene una influencia importantísima sobre la imagen del cristianismo occidental, a esto se le suma que en su visita incorporó reuniones con miembros de la iglesia oriental caldea, asiria, entre otros, por lo que esta unión de fuerzas le da un mayor valor político y religioso a la presencia del Papa en la cuna de las tres religiones monoteístas.

Consideraciones finales.

Existen factores adicionales que deben ser considerados fuera del rol de los religiosos de Nayaf y Qom, y es que en el caso específico de Irak la inestabilidad gubernamental que desde la firma de la constitución en el 2005 intenta unificar las fuerzas políticas y sociales más importantes, con algunas dificultades basadas en el sectarismo y la lucha entre proxies apoyados por islamistas radicales de diferentes financiamientos.

Por otra parte, un elemento adicional importante es la posibilidad de una eventual muerte del Ayatola Ali Al Sistani; es un señor de avanzada edad y su sucesión necesita garantizar que se mantenga esta línea quietista y que no termine teniendo algún tipo de coqueteo con las posiciones iraníes, o alineándose al wilâiat-ul Faqîd involucrándose en las decisiones gubernamentales.

Lo anterior es importante porque a diferencia de Irán donde la sucesión está determinada por ley, en Irak el proceso puede ser un poco menos estructurado y generar dolores de cabeza que pueden ir desde semanas hasta en casos muy extremos, años para escoger una nueva “fuente de emulación”.

Por último, figuras políticas en Irak como Muqtada al – Sadr, hijo del prominente clérigo de Irak, Mohamed al-Sadr, se transforman en una ficha que eventualmente podría jugar el papel de influencia que Irán necesita a lo interno de Irak, sin embargo, se le acusa de hacer un doble juego ante el cual no queda claridad de cuál sea su estrategia finalmente, pero que en el nivel de fuerza que posee Muqtada podría ser otro eventual foco de inestabilidad en un país que desde la caída de su dictador no ha logrado tener un nivel adecuado de gobernabilidad y vive las desgracias de la presencia militar extranjera como un factor adicional de tormenta perfecta que lo hizo caldo de cultivo para el sectarismo que impulsó a DAESH.

CNN. CNN. 17 de julio de 2013. https://edition.cnn.com/2013/07/17/world/meast/grand-ayatollah-ali-al-sistani-fast-facts/index.html (último acceso: 10 de marzo de 2021).
Kadhim, Abbas, y Barbara Slavin. «Atlantic Council.» julio de 2019. https://www.atlanticcouncil.org/wp-content/uploads/2019/07/After_Sistani_and_Khamenei-Looming_Successions_Will_Shape_the_Middle_East.pdf (último acceso: 24 de marzo de 2021).

Moya, Sergio. «Elección entre leales.» Reportes CEMOAN, 2013: 7.
Santana, Alba. «France24.» 8 de marzo de 2021. https://www.france24.com/es/medio-oriente/20210308-concluye-gira-papa-francisco-irak (último acceso: 9 de marzo de 2021).

Vatican News. «El Papa: el diálogo interreligioso es la respuesta a las plagas del mundo.» noviembre de 2019. https://www.vaticannews.va/es/papa/news/2019-11/papa-francisco-dialogo-interreligioso-respuesta-plagas-mundo.html (último acceso: 23 de marzo de 2021).

Verdú, Daniel. El País. 7 de marzo de 2021. https://elpais.com/internacional/2021-03-07/el-papa-en-mosul-no-es-licito-hacer-la-guerra-en-nombre-de-dios.html (último acceso: 9 de marzo de 2021).

[1] Significa literalmente “Señal de Alá” este tiene una autoridad religiosa e incluso tiene influencia en aspectos políticos en sus respectivos países, aunque en el caso de Alí Al Sistani se opone a la figura del wilâiat-ul Faqîd como guía del jurista religioso.

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