Joe Biden: ¿El regreso al obamismo?

Bandera estadounidense
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El nuevo presidente electo Joe Biden junto a Kamala Harris, plantea una nueva dirección de la política exterior estadounidense. Dado su historial dentro del entorno gubernamental, resulta importante recordar la participación de Biden con anterioridad, puesto que durante 2009 consiguió la vicepresidencia en el primer mandato de Barack Obama, presidente del cual obtuvo gran parte de sus enfoques en la agenda política que propuso a lo largo de su candidatura y que plantea el regreso al obamismo.

La complicada situación en Estados Unidos causada por la polarización de la sociedad norteamericana y la influencia de Donald Trump por medio de redes sociales como Twitter, ha conllevado el escenario en el que Joe Biden asciende al poder, producto de un período que generó la pérdida de legitimidad estadounidense en el escenario internacional, cuestión que se presentó durante la etapa de George W. Bush. Al igual que Barack Obama, Biden tiene un gran desafío por delante que representa el regreso del hegemón mundial a su posición dentro de la dinámica internacional.

Tras un período de inestabilidad dentro del país norteamericano que tuvo como resultado un cambio en la política exterior e interior estadounidense en relación con las acciones cometidas por el entonces presidente Donald Trump y la política de hard power que caracterizó su gobierno produjo la actual situación dentro del país en la que Biden asume el cargo con desafíos en materia migratoria, de seguridad nacional y de preocupación ambiental que repercuten en los principales enfoques de la administración en curso, misma que pretende mantener una política de smart power.

Entre las propuestas de Joe Biden se encuentra el retorno a una política exterior multilateralista dado que posterior al gobierno de Trump se tensaron relaciones con países latinoamericanos, asiáticos y medio orientales. El discurso implementado por el demócrata cuando afirma “Estados Unidos está de vuelta; pueden contar con nosotros” demuestra el soft power que maneja para responder a amenazas no solo dentro del país, sino en cualquier nación que necesite soporte. [1]

El regreso al obamismo en la política de Biden radica en las perspectivas que se analizan como la preocupación ambiental que fue punto clave durante los mandatos de Barack Obama, misma que se explicitó con el Acuerdo de París en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático del cual Trump retiró al país norteamericano en 2017 y que el actual presidente busca regresar. A este respecto, dicho acuerdo no fue el único organismo del que se retiró a Estados Unidos durante el cuatrienio anterior puesto que también decidió no formar parte de la Organización Mundial de la Salud.

Pasado tormentoso

El unilateralismo que se obtuvo del United States First por parte de Trump causo grandes estragos dentro de la política exterior norteamericana, debido a que las relaciones con China se tensaron en diversos aspectos, entre los primeros se encuentra el retiro de Estados Unidos de la asociación transpacífica, misma que de acuerdo con la CEPAL, representa el acuerdo regional más importante en términos de comercio agrícola mundial. [2]

En ese marco, otra cuestión por abordar resulta la relación que mantuvo con México, en tanto que la construcción del muro que surgió como una de sus promesas de campaña al buscar una separación entre Centroamérica y el país norteamericano, para así reducir la migración ejercida principalmente de países latinoamericanos, puesto que ocupa el 21.22% de la población inmigrante dentro del país y específicamente de México con el 11.71%, por ello la elaboración de una frontera física entre ambas naciones se analizaba como una estrategia para frenar el fenómeno migratorio. [3]

Porcentajes de migrantyes latinoamericanos en Estados Unidos

Migrantes latinoamericanos en Estados Unidos, 2010. Fuente: Norteamérica [4]

A este respecto, Joe Biden al igual que Barack Obama durante su candidatura, expone a través de discursos favorecedores a los inmigrantes, una aparente política migratoria con mayor tolerancia hacia las personas que deciden abandonar su país de origen. Entre las propuestas del actual presidente se encuentran retomar los programas de asistencia hacia los dreamers, frenar la separación familiar, ampliar los asilos políticos y abolir el impedimento del acceso a musulmanes.

En este aspecto, las promesas políticas que había realizado Barack Obama relacionadas en gran medida con las del actual presidente, permanecieron únicamente en el discurso de candidatura puesto que a lo largo de sus administraciones se deportaron a más indocumentados que incluso en el gobierno de su antecesor – George W. Bush – mostrando la política antimigrante a través de la implementación de programas como “Frontera Sur” o “Comunidades Seguras”.

Posicionamiento internacional: ¿El fin del juego?

La deslegitimación de Estados Unidos forma parte de su etapa contemporánea dado que comenzó con el expresidente Bush cuando redujo su política exterior al aislacionismo y la participación del país en ámbitos internacionales posterior a los atentados del 11 de septiembre de 2001 por parte del grupo terrorista Al Qaeda. –

Resulta inevitable que, con el debilitamiento de una potencia existan otras en ascenso luchando por ocupar el lugar que deja la antigua potencia [5]. En este sentido, es posible comprender la existencia de la disputa por el liderazgo mundial entre actores como China y Rusia que se mantienen al margen de la línea en las disputas por zonas de influencia en el mundo que se pueden ver presentes en Asia Pacífico, Medio Oriente e incluso algunas regiones latinoamericanas.

La expansión China fue permitida gradualmente desde el período de Obama, puesto que se comenzó a frenar los puntos de tensión que se tenía en el resto del mundo, un ejemplo de ello es el caso de Irak. Sin embargo, no concibió la magnitud de la fuerza con la que se desarrollaría y cobraría influencia Xi Jinping en zonas históricamente trascendentes que tuvieron lugar en Taiwán, además de proseguir con agendas para amenazar la influencia estadounidense por medio de la iniciativa del Cinturón y la ruta de la seda que actualmente aumentan el poderío chino en otros ámbitos del hemisferio occidental. [6]

Presidente Barack Obama junto a Xi Jinping.
Xi Jinping y Barack Obama, en la Casa Blanca. Fuentes: El país, Erik S. Lesser [7]

El smart power que caracterizó la etapa de Obama, resultado del soft power a manera de política ideológica en las relaciones con el exterior y el hard power únicamente en las situaciones necesarias, es aquella doctrina que pretende elegir Biden durante su presidencia puesto que se proyecta a modo de líder que a diferencia del mandatario anterior, no pretende buscar arreglar los conflictos mediante contiendas bélicas sino a través de mecanismos que permitan la resolución de conflictos a través del diálogo.

Otro de los actores a mencionar es Rusia puesto que se ubica con el papel de una de las posibles potencias emergentes. Las relaciones con la nación durante la época de Obama aumentaron en contraste con el período de Bush, pues una de las iniciativas a las que apuntaba el presidente norteamericano era la vuelta al multilateralismo y cooperación entre las naciones para la satisfacción de necesidades mutuas a partir de una vertiente diplomática.

En el caso de Barack Obama, generalmente se optó por utilizar la diplomacia, por otra parte, el hard power se expresó por medio de otras situaciones, especialmente en Afganistán en donde se disputaba la zona de influencia entre Estados Unidos y Rusia. A pesar de ello, la relación que se sustentó con Rusia durante el mandato se enfocaba en aspectos nucleares, incluyendo la firma de acuerdos, ejemplificado con el Tratado de No Proliferación Nuclear.

Todos los acuerdos nucleares sostenidos por EE.UU fueron amenazados durante el gobierno de Trump. En contraste, Biden ha afirmado el deseo por retornar al multilateralismo e ingresar nuevamente al Plan Conjunto de Acción Comprehensiva -abandonado en 2018- para asegurar o evitar el posible desarrollo de una política agresiva que podría detonar en un conflicto nuclear. La similitud con el gobierno o administración de Obama se vuelve innegable si consideramos estos factores, en suma, a la conformación del gabinete de Biden que está integrado en gran medida por los ex funcionarios de la administración de Obama. [8]

A pesar de la cooperación internacional a la que se apunta en las políticas de Biden, se mantiene un punto de enfoque en Rusia, mismo al que el presidente demócrata pone especial énfasis debido a que se considera que tanto durante el período de Barack Obama como el de Donald Trump se mantuvo distancia en cuanto a las decisiones tomadas por Rusia que fueron una amenaza para la estabilidad global como la anexión de Crimea, la invasión a Ucrania o la influencia ejercida en Siria.

Preocupación ambiental: una amenaza para el mundo

El cambio climático se ha vuelto una preocupación latente en el sentido de que la humanidad por sí misma es motivo de contaminación. En este contexto, Estados Unidos ha demostrado ser uno de los países más contaminantes con un nivel alto de industrialización causado por el uso de combustibles fósiles que si bien ocupan un lugar importante dentro de sus relaciones políticas como en el caso del Tratado de México, Estados Unidos y Canadá, mismo que estaba fundamentalmente basado en la producción e intercambio de combustibles fósiles. [9]

En materia climática, la agenda pública que mantuvo Barack Obama durante su presidencia contenía una serie de iniciativas. Entre las que se realizaron, se encuentra el Plan de Acción Climática, puesto que el presidente reconoció el papel que juega su país dentro de la emisión de contaminantes, es así que en 2015 se firmó una orden ejecutiva con el fin de presentar todos los esfuerzos estratégicos del Pentágono en la búsqueda del mejoramiento en la situación medioambiental.

Ahora bien, en relación con Biden, a diferencia de su antecesor -Donald Trump- planea una agenda política similar a la de Obama haciendo referencia a que dentro de sus propuestas se encuentra un plan de dos billones de dólares con objeto de atender el fenómeno climático en suma a renovar la infraestructura nacional y la apuesta a una economía limpia que promueva las energías renovables y la cooperación entorno a sostenibilidad. Desde esta perspectiva, el obamismo regresa paulatinamente con la regulación de la economía de las energías en acorde a la industria energética.

En ese marco, el regreso al acuerdo climático de París se ha vuelto una cuestión fundamental para la agenda pública del demócrata y se busca alinear propuestas para cumplir los objetivos de la agenda 2050 en materia energética, además de implementar restricciones político-ambientales, una de ellas fue la limitación en los tubos de escape de los automóviles. [10]

Obamismo futuro: ¿Qué podemos esperar?

La nueva administración de Joe Biden representa sin lugar a duda cierta similitud con el mandato de Barack Obama partiendo del punto de que pertenecen al partido demócrata y comparten ciertos aspectos en cuanto a los objetivos en sus respectivas políticas.

Respecto al tablero internacional, las relaciones con las potencias emergentes mismas que actualmente son Rusia y China han sostenido desacuerdos en razón del conflicto o choque entre el líder actual en declive y aquellos países en ascenso que buscan obtener el papel que mantiene Estados Unidos como hegemón mundial, por lo que generalmente dicho enlace suele ser representado por las tensiones que se manejan dependiendo del gobierno a cargo.

Por su parte, durante el gobierno de Obama, las relaciones con las potencias se mantuvieron a través de la diplomacia, sin embargo, al hacerse con el poder Donal Trump configuró estas relaciones con mayor hostilidad. En contraposición, Biden retoma cuestiones fundamentales sobre la política exterior de Obama empleada con el smart power, creando una nueva conexión en la búsqueda por la estabilidad del escenario internacional para una convivencia pacífica entre las naciones.

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Finalmente, es posible reconsiderar al gobierno de Biden como un tercer mandato de Obama a pesar de las declaraciones que ha realizado para deslegitimizar lo expuesto, en virtud de rescatar gran cantidad de propuestas que fueron realizadas durante su administración e incluso algunos de los funcionarios que prestaron sus servicios anteriormente, regresan a los cargos que sostenían entonces.

El desafío radica en preguntarse acerca del futuro de Estados Unidos dentro del escenario internacional, debido a que como primera potencia mundial con la que compartimos continente y cercanía geográfica, las acciones geopolíticas que impacten sobre él, inevitablemente tendrán repercusiones para México, América Latina y de manera global al crear un nuevo orden mundial.

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[1] Power, Samantha. 2012.La ventaja de Estados Unidos y la oportunidad de Biden. Foreign Affaris Latinoamérica 21 (enero – marzo): 2 – 15.
[2] Alfaro, Daniela. 2017. El acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) y el agro. Chile: Naciones Unidas.
[3] Herrera, Fernando. 2012. La migración a Estados Unidos: una visión del primer decenio del siglo XXI. Norteamérica 7 (julio – diciembre): 171 – 197
[4] Ibidem.
[5] Cohn, Theodore. 2012. The realist Perspective. En Global Political Economy, 56 – 77. Estados Unidos: Pearson Education.
[6] AP. 2019. Iniciativa del Cinturón y Ruta de la Seda de China avanza por América y agita a EU. El financiero, 4 de abril de 2019, sección Economía.
[7] Bassets, Marc. 2015. EE UU y China acuerdan un cese del ciberespionaje comercial. El país, 25 de septiembre de 2015, sección Internacional.
[8] Fernández, Belén. 2017. ¿El final de la no proliferación?. Política exterior 31 (177): 84 – 91
[9] González Torres, Sebastián. 2017. Análisis de la Política Medioambiental contra el Cambio Climático del Presidente Obama en los Estados Unidos. Estudio de caso, Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario.
[10] Friedman, Lisa y Katie Glueck. 2020. Las contrastantes agendas ambientales de Trump y Biden. The New York Times, 17 de julio de 2020.

CEMERI