México, ¿líder de la política exterior feminista en América Latina?

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El 9 de enero de 2020, el canciller Marcelo Ebrard anunció la adopción de una Política Exterior Feminista (PEF) por parte del gobierno de México, por lo que se ha convertido en el primer país de América Latina en optar por este enfoque. Así, se estableció oficialmente el compromiso del gobierno mexicano con los objetivos de promoción de la igualdad de género dentro del entramado institucional y en foros multilaterales, para lo cual se planea emplear la perspectiva de género transversal como unidad de análisis. [1]

En este marco, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) entiende la PEF como el “conjunto de principios que buscan, desde la política exterior, orientar las acciones gubernamentales para reducir y eliminar las diferencias estructurales, brechas y desigualdades de género con el fin de construir una sociedad más justa y próspera”. Asimismo, se han determinado cinco principios rectores para este enfoque [2]:

  1. Política exterior con perspectiva de género y agenda feminista exterior Plus (liderazgo internacional en materia de género).
  2. Una SRE paritaria (mejoras organizacionales para desarrollo paritario).
  3. Una SRE libre de violencia y segura para todas (erradicación de la violencia de género).
  4. La igualdad se ve (visibilización del personal femenino de la SRE).
  5. La SRE es feminista interseccional (complementariedad con otras acciones globales).

Este es el cambio que se planea para la SRE; sin embargo, México enfrenta grandes problemas de desigualdad estructural y debilidades coyunturales que conllevan retos considerables para la instrumentación de las políticas públicas necesarias para lograr estos objetivos. En 2020, año en que México anuncia la nueva PEF, se han registrado al mes de noviembre 777 feminicidios. Así como altos niveles de violencia de género en la Ciudad de México, Veracruz y el Estado de México [3] y la toma de las instalaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en septiembre por parte de grupos feministas [4]. Por lo mismo, es preciso cuestionarse: ¿Cuáles son los aspectos que deberá considerar la PEF en México?

El canciller Marcelo Ebrard reitera la adopción de una Política Exterior Feminista.
El canciller Marcelo Ebrard reitera la adopción de una Política Exterior Feminista. Fuente: El Periódico USA

La perspectiva de género en la política exterior

La realidad internacional a la que se enfrentan diariamente los diferentes actores que la componen es subjetiva y errática, pero también denota patrones. Históricamente, el enfoque de las relaciones internacionales ha sido androcéntrico y, a pesar de la creciente participación femenina en la esfera política y económica, la hegemonía masculina prevalece. El camino hacia la paridad de género requiere de la deconstrucción de los paradigmas vigentes a nivel individual, estatal y sistémico.

La política exterior se puede definir como el conjunto de posturas y decisiones en materia económica, política, cultural y de seguridad que adopta un Estado, con base en sus intereses nacionales [5]. Por consiguiente, el modelo de política exterior refleja la orientación de las políticas públicas nacionales en el ámbito internacional, mediante el ejercicio de la diplomacia.

La perspectiva de género como unidad de análisis en la formulación de las políticas públicas y la política exterior es el primer paso para transformar una realidad internacional en la que mujeres y niñas son las primeras que padecen durante las épocas de crisis económica. Debido a lo anterior; países como Suecia, Noruega, Francia y Canadá han sido pioneros en la adopción de una óptica feminista, lo cual representa un cambio en los paradigmas de la política exterior.

A pesar de que a lo largo de la historia la figura femenina ha destacado en la política, ésta última continúa evocando masculinidad cuando se habla de poder, guerra y uso de la fuerza. El orden político-social patriarcal genera una dicotomía de género en la que se propicia una cultura de masculinidad dominante, en la que se percibe al gobernante ideal como un hombre que cumpla con las características físicas y económicas que lo posicionen en la cima de la jerarquía masculina.

Bajo esta premisa, se considera más adecuado que una figura varonil ocupe los cargos políticos de alto rango, debido a que se les conceptualiza como seres más racionales y capaces de tomar decisiones inexorables en los momentos críticos. Sin embargo, ocasionalmente se ha asumido el hecho de que las mujeres también pueden ser idóneas para desempeñar puestos tales como el de Jefas de Estado.

Actualmente Noruega es un ejemplo de liderazgo femenino, a la vez que es uno de los Estados que se identifican con el ejercicio de una Política Exterior Feminista. Lo anterior significa que posee un marco político multidimensional y reflexivo sobre la Política Exterior en el sistema global de violencia que vulnera a los grupos marginados y los vuelve víctimas de las fuerzas destructivas de las jerarquías sociales, económicas y políticas. [6]

De manera similar, Suecia adoptó en 2014 una política exterior con la que se ha propuesto velar por la seguridad y los derechos humanos de las niñas y mujeres, así como la equidad de género como su objetivo principal. El gobierno sueco ha procurado que, aún en medio de un escenario tan caótico como lo ha sido la pandemia por COVID-19, se anteponga la situación de los sectores vulnerables, como serían las mujeres y niñas, puesto que es entonces cuando las problemáticas subyacentes se vuelven preponderantes [7].

El incremento global de violencia doméstica y de embarazos infantiles como consecuencia del confinamiento amplifica la necesidad de promoción cultural de la igualdad de género, educación sexual y protección ciudadana. La postura de los gobernantes es decisiva para fomentar estas prácticas; un ejemplo de ello es el primer ministro canadiense, Justin Trudeau. En este sentido, México tiene un posible pilar en el cual apoyarse para la cooperación regional hacia estos objetivos.

Inicio del Foro de Generación Igualdad en el marco del aniversario no. 25 de la Plataforma de Acción de Beijing.
Inicio del Foro de Generación Igualdad en el marco del aniversario no. 25 de la Plataforma de Acción de Beijing. Fuente: Naciones Unidas México

La implementación de una Política Exterior Feminista (PEF) en México

Desde 2008 México ha destinado anualmente parte de su presupuesto público para la paridad de género. Sin embargo, la aplicación del mismo ha llegado a ser deficiente. La falta de metas definidas, así como de seguimiento y evaluación de los resultados obtenidos por las medidas ya implementadas constituyen una serie de factores que dificultan la aplicación de políticas públicas distributivas.

En el Anexo no. 13 (“Erogaciones para igualdad entre mujeres y hombres”) del Presupuesto Egresado de la Federación, se señala un incremento del 60% en el monto destinado a estas políticas públicas con respecto al 2019; el cual ahora asciende a 103.5 mil millones de pesos [8] y se distribuye en diferentes rubros como educación pública, salud, trabajo y previsión social, entre otros. Pese a este avance, los indicadores socioeconómicos han demostrado una creciente feminización de la pobreza (en el periodo que data entre 2008 y 2018, la cantidad de mujeres con ingresos inferiores a la línea de pobreza se ha incrementado en 3.4 millones [9]), por lo que éste es un foco de atención importante.

Para lograr una mejora es necesaria una mayor promoción de educación sexual y reproductiva (al cual ya se destinan 132.6 millones de pesos del presupuesto) de una forma eficaz y al alcance de los sectores más vulnerables [10]. Es fundamental trabajar en una reforma educativa para la implementación de la perspectiva de género en los programas de estudio en educación básica y media superior a nivel federal. De esta manera, los niños mexicanos podrán adquirir conocimientos que les permitan identificar los abusos sexuales, físicos y psicológicos, así como desarrollarse sin la imposición de roles de género.

Asimismo, dado que la familia es la primera unidad social a la que se encuentra expuesto un individuo, se debe fomentar la perspectiva de género en el núcleo familiar para sentar los cimientos de una realidad en donde no haya lugar para masculinidades tóxicas. Esta es una forma de cambiar los paradigmas vigentes al interior del Estado mexicano, sin embargo, al exterior, las mujeres y niñas migrantes se encuentran endebles a situaciones de abuso por parte de gobiernos extranjeros.

Una de las cuestiones a las que los migrantes mexicanos se han encontrado expuestos es la violación de sus derechos humanos, de entre los cuales destaca el de la autonomía reproductiva. Pese a esta situación, no se cuentan con suficientes datos cuantitativos y cualitativos que detallen con mayor exactitud las problemáticas que padecen las mujeres mexicanas en el extranjero, especialmente en Estados Unidos, el principal país receptor de población migrante mexicana [11].

De igual manera, se debe intensificar la difusión sobre los servicios de atención a mujeres migrantes víctimas de violencia familiar que ofrece la gran red de embajadas y consulados con los que México cuenta en Estados Unidos. Existe una deficiencia de información en cuanto a los temas de género que afectan al fenómeno migratorio, en el cual la participación femenina, en muchas ocasiones, es resultado de la decisión del varón jefe de familia, sin que la mujer tenga la posibilidad de interponer su voluntad.

México, ¿líder de la política exterior feminista en América Latina?
Instalaciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México. Fuente: López-Dóriga Digital

De la cooperación internacional a la participación ciudadana

Desde la celebración de la Plataforma de Acción de Beijing en 1995 y la adopción de la agenda 2030 en 2015 por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se han definido objetivos específicos para lograr la igualdad de género en todos los ámbitos. Sin embargo, la institucionalización de las políticas necesarias es sumamente compleja, por lo que la participación de la sociedad civil se vuelve fundamental.

Ante estas dificultades, la cooperación internacional funge como un mecanismo de unión entre los grupos y organizaciones que tienen por objetivo promover el bienestar de la mujer. En muchos casos el activismo nacional feminista ha logrado entablar relaciones con el de otros países de América Latina, puesto que la violencia de género es una problemática compartida en la región.

Idealmente, el gobierno mexicano debiera impulsar este tipo de cooperación al exterior. La designación de México como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas en el presente año es una muestra de la capacidad de liderazgo que posee nuestro país en América Latina. Por lo mismo, si México desea destacar en la región en materia de igualdad de género, será necesario que entable relaciones de cooperación para promover estos objetivos.

Por otro lado, impulsar un enfoque feminista en la Política Exterior conlleva tomar en cuenta a otros sectores históricamente desprotegidos y subrepresentados en la esfera política, como la comunidad indígena y la LGBTTIQ+. Es importante recordar que estos grupos sociales, en algunos casos, al no encontrar los espacios suficientes o adecuados, se han conformado en asociaciones y organizaciones políticas independientes, por lo que la apertura en este ámbito es una tarea clave para el Estado.

Aunque las organizaciones feministas mexicanas han representado a lo largo de la historia la necesidad de asociación para la libre discusión de los temas de género, actualmente se han consolidado colectivos formales e informales con intereses acordes a la corriente feminista de las mujeres que los conforman. Esto conlleva una inevitable desconfiguración en los intereses plasmados en las peticiones gubernamentales y ha contribuido a la polarización de la sociedad con respecto al movimiento feminista, puesto que quienes no se identifican con la proyección del feminismo que presentan los medios de comunicación masivos comienzan a percibir a estos grupos y colectivos con un sentimiento de otredad.

México, ¿líder de la política exterior feminista en América Latina?
Palacio de Bellas Artes durante marcha feminista. Fuente: somoselmedio.com

Consideraciones finales

El feminismo es un orden social, cultural, político y económico que orienta sus esfuerzos a la construcción de espacios que no se funden en la opresión de forma genérica, racista o clasista [12]. Por consiguiente, cuando hablamos de feminismo se hace referencia, forzosamente, a un cambio en la cosmovisión y en los modelos políticos y económicos vigentes.

Asimismo, la implementación de un nuevo enfoque en la política exterior de un país implica un ajuste en la aproximación práctico-teórica de ésta. Para que la óptica feminista que busca adoptarse encaje en la lógica del modelo mexicano de política exterior, se debe de lograr una comprensión integral del panorama al interior del país. De tal manera que se implementen las políticas públicas adecuadas de acuerdo con las necesidades estructurales en las diferentes zonas que, a su vez, cuentan con diferentes grado de desarrollo.

La inclusión será un aspecto determinante en la instrumentación de la PEF, puesto que es necesario hacer partícipes en este cambio trascendental a los grupos vulnerables a la violencia de género. La sociedad mexicana es pluricultural, sin embargo, históricamente ha presentado una dualidad que se ve reflejada en el desarrollo desigual. Para lograr efectos significativos, se debe priorizar a quienes se encuentran en la base de la jerarquía social y económica. Siempre que se observa hacia estos lugares invisibilizados será posible constatar que la mujer está relegada a los niveles más inferiores, por lo que se ve forzada a llevar una vida de opresión sistemática.

La interseccionalidad es una herramienta de análisis sumamente útil para establecer diferencias en las formas de dominación genérica y cómo erradicarlas. En este sentido, el Estado mexicano deberá ser una muestra de cooperación interna y externa, de manera que pueda ser un aliado en la lucha internacional contra la violencia de género.

Únicamente a través de la unión social será posible alcanzar la verdadera equidad. El feminismo es, sin dudas, una valiosa herramienta en el enfoque de las relaciones sociales a nivel individual, estatal y sistémico. Frecuentemente, las soluciones se encuentran en los lugares más marginados; es necesario mirar hacia los sectores menos representados para lograr un acoplamiento estructural, efectivo y funcional.

[1] Secretaría de Relaciones Exteriores, “México anuncia la adopción de su Política Exterior Feminista”, México, 9 de enero de 2020, https://www.gob.mx/sre/prensa/mexico-anuncia-la-adopcion-de-su-politica-exterior-feminista#:~:text=La%20Pol%C3%ADtica%20Exterior%20Feminista%20de%20M%C3%A9xico%20est%C3%A1%20fundada%20en%20un,sociedad%20m%C3%A1s%20justa%20y%20pr%C3%B3spera., (consultado el 2 de diciembre de 2020).

[2] Secretaría de Relaciones Exteriores, “La Política Exterior Feminista del Gobierno de México”, México, 3 de septiembre de 2020, https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/576095/Presentacio_n_PEF_baja.pdf, (consultado el 2 de diciembre de 2020).

[3] Infobae, “México registró 777 feminicidios de enero a octubre de 2020”, 26 de noviembre de 2020, https://www.infobae.com/america/mexico/2020/11/26/mexico-registro-777-feminicidios-de-enero-a-octubre-de-2020/, (consultado el 3 de diciembre de 2020).

[4] García, Ana Karen, “¿Por qué está tomada la CNDH por colectivos feministas y familiares de víctimas de violencia?”, 11 de septiembre de 2020, https://www.eleconomista.com.mx/politica/Por-que-esta-tomada-la-CNDH-por-colectivos-feministas-y-familiares-de-victimas-de-violencia-20200911-0039.html, (consultado el 3 de diciembre de 2020).

[5] Velázquez Flores, Rafael, “Introducción al estudio de la política exterior de México”, México, Nuestro Tiempo, 1995, p. 29.

[6] Center for Feminist Foreign Policy, “Feminist Foreign Policy”, https://centreforfeministforeignpolicy.org/feminist-foreign-policy, (consultado el 7 de diciembre de 2020).

[7] Idem.

[8] Instituto Nacional de Mujeres, “En 2020 se incrementaron 60% los recursos federales para disminuir las brechas de desigualdad entre hombres y mujeres”, Gobierno de México, 25 de febrero de 2020, https://www.gob.mx/inmujeres/prensa/en-2020-se-incrementaron-60-los-recursos-federales-para-disminuir-las-brechas-de-desigualdad-entre-mujeres-y-hombres, (consultado el 7 de diciembre de 2020).

[9] Centro de Estudios de Finanzas Públicas, “Presupuesto Público con Perspectiva de Género vs. Recursos Federales Etiquetados en México para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, 2008-2019”, 30 de agosto de 2019, https://www.cefp.gob.mx/publicaciones/documento/2019/cefp0312019.pdf, (consultado el 10 de diciembre de 2020).

[10] Instituto Nacional de Mujeres, op. cit.

[11] Instituto de los Mexicanos en el Exterior, “Población mexicana en el mundo” , Secretaría de Relaciones Exteriores, 19 de agosto de 2018, http://ime.gob.mx/estadisticas/mundo/estadistica_poblacion_pruebas.html, (consultado el 12 de diciembre de 2020).

[12] Lagarde, Marcela, “Enemistad y sororidad: hacia una nueva cultura feminista”, México, CIDHAL, 1992.

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