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China, en el ojo del huracán.

Fecha original de publicación: 20/04/2020

Tras cuatro meses en confinamiento, la ciudad de Wuhan, China, ha comenzado a retomar sus actividades cotidianas. El epicentro de la pandemia que, actualmente afecta a más de dos millones de personas en todo el mundo, ha sido cuestionada constantemente por la existencia de los famosos mercados húmedos (lugares en los que se sospecha se originó el coronavirus), así como por la nula certeza de las cifras otorgadas por el gobierno central respecto a la cantidad total de muertos a causa del virus.

Hoy, China se encuentra nuevamente en el ojo del huracán. Una investigación conjunta entre Estados Unidos y Reino Unido arrojó la existencia de un laboratorio de virología a tan solo diez millas del epicentro de la pandemia lo que supondría, para algunos, que el virus fue creado en un laboratorio. Por si fuera poco, Taiwán a hecho públicos una serie de correos electrónicos remitidos semanas antes del primer brote “oficial”, en donde informa a la Organización Mundial de la Salud el peligro de una pandemia inminente. Ante la nula respuesta de la OMS mucho se especula si existe una inclinación en la balanza a favor del gigante asiático.

WUHAN CHINA CORONAVIRUS
Fuente: France 24

Wuhan, el confinamiento de una ciudad milenaria.

La ciudad de Wuhan ha sido caracterizada, desde hace unos meses, como el epicentro del SARS-CoV-2. Los noticieros a nivel mundial mostraban una y otra vez imágenes referentes a los famosos “mercados húmedos” ligando el origen del virus a la existencia de estos establecimientos. A pesar de la gran crítica generada por Occidente, lo cierto es que Wuhan es mucho más que coronavirus y animales exóticos. Una ciudad milenaria de gran importancia para China que fue confinada para su propia supervivencia.

Ubicada a orillas del río Yangtze y con uno población de poco más de diez millones de habitantes se encuentra Wuhan, capital de la provincia de Hubei. Fundada hace 3,500 años, su ubicación es crucial para el desenvolvimiento económico de China. Es la séptima ciudad más grande del país asiático y la número 42 a nivel mundial. Es un punto estratégico en la red ferroviaria de alta velocidad, ya que se encuentra a pocas horas de las principales ciudades del país. Su ubicación es el punto de entrada hacia 9 de las 23 provincias que conforman China.

Wuhan es una ciudad muy importante para el comercio, la cultura y el turismo. Líder en el sector automotriz, la industria farmacéutica, la ingeniera ferroviaria y la construcción de puentes. Cuenta con uno de los puertos intermedios más grandes e importantes a lo largo del afluente del río Yangtze, conectando barcos entre las ciudades de Shanghái y Chongquin, lo que la vuelve una de las 10 economías más grandes del gigante asiático.

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Wuhan es una de las diez economías más grandes de China. Fuente: Reuters

El terror se desató a finales del mes de diciembre de 2019 cuando las autoridades chinas informaron la existencia de un nuevo tipo de coronavirus. El número de infectados se disparó con velocidad y la cantidad de muertos comenzó a crecer de manera exponencial. Tan solo un mes después de la detección de los primeros casos, China decidió confinar a una de sus ciudades principales.

Las medidas para frenar el avance del virus comenzaron con la suspensión del transporte público. Le siguieron el cierre de aeropuertos y estaciones de trenes. Se pidió a los casi 11 millones de habitantes permanecer dentro de sus casas a como fuera lugar mientras las autoridades sanitarias buscaban al paciente cero. Muchas teorías giraban alrededor del brote de esta epidemia. Algunos afirmaban que era un virus creado por Estados Unidos para frenar el avance económico de China, otros, por el contrario, creían que era una falsa alarma. Las primeras conclusiones apuntaban a un solo lugar, el mercado húmedo de Wuhan.

Hasta el inicio de la pandemia poco se conocía acerca del término “mercado húmedo” en occidente. Con lo volátil que resulta ser la información hoy en día, los encabezados de cientos de periódicos a nivel mundial habían comenzado a ocupar dicho termino para señalar el origen del coronavirus. Sobrecargados de imágenes en donde se presentaban animales exóticos expuestos para su compra y eminente consumo, los mercados húmedos de China saltaron a la vista de todos. No obstante, a pesar de la extrañeza, lo cierto es que cada uno de nosotros, por lo menos una vez en la vida, ha puesto un pie en uno de estos concurridos lugares.

“Si alguna vez has estado en un área de compras donde los carniceros y tiendas de comestibles venden productos frescos directamente de la granja, entonces has estado en algo que, en algunas partes del mundo, se llamaría un mercado húmedo.”CNN News

El término “húmedo” proviene directamente de la práctica de lavar los pisos, las verduras y el pescado con una especie de manguera. Se diferencian de los “mercados secos”, especialmente, en el tipo de productos que ofrecen, ya que estos últimos se caracterizan por la venta de artículos no perecederos, como granos, o productos para el hogar. La existencia de animales exóticos en espacios cerrados y las prácticas insalubres han sido el foco de atención ya que, según expertos, pueden crear las condiciones adecuadas para que los virus se desarrollen.

En el mercado de Wuhan se ofrecían un sinfín de animales silvestres para consumo humano, entre mofetas, armadillos, pangolines y civetas, la propagación de un virus era tan solo cuestión de tiempo. Sin embargo, una de las teorías más replicadas desde el origen de la pandemia ha sido el de la famosa “sopa de murciélago”, un platillo exótico consumido por gran parte de los habitantes de la ciudad. Esta teoría no solamente atrajo los ojos de todo el mundo hacia los hábitos alimenticios de la población china, sino también la gran crítica de la sociedad internacional hacia la existencia de estos mercados.

Según Anthony Fauci, principal epidemiólogo de Estados Unidos, todos los mercados húmedos en China deberían cerrarse indefinidamente. Y así fue, por lo menos durante un tiempo. A pesar de la controversia que genera la venta y consumo de especies silvestres, el 94% de los mercados húmedos en China han vuelto a operar de manera normal a partir del 22 de marzo. Dichas acciones han puesto en duda la responsabilidad del país asiático para evitar la propagación de nuevos virus.

Puede que la prohibición y la clausura de estos establecimientos parezca la opción más viable desde la perspectiva occidental, sin embargo, es poco probable que éstas sean soluciones sostenibles. Muchos expertos coinciden en que poner fin al comercio ilegal de animales silvestres para consumo humano es el medio más importante para la prevención de futuras pandemias, sin embargo, a largo plazo, si la demanda persiste, la prohibición generaría clandestinidad, lo que haría aún más difícil contener el brote de nuevos virus.

Si hay algo que se puede hacer es repensar nuestra lógica de consumo. Muchos individuos hacen gala de su sentido de superioridad moral al criticar y exponer los hábitos alimenticios de la población china como si fueran los únicos focos de infección. Habrá que recordar que los virus no solamente se encuentran presentes en animales silvestres. Las dietas occidentales basadas en cerdo, pollo y res han sido detonantes en epidemias anteriores. Tan solo por recordar algunas, se encuentran la gripe porcina, la gripe aviar y la famosa enfermedad de “las vacas locas”. ¿En realidad nuestros hábitos alimenticios son mejores y más saludables que en China?

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Fuente: El Universal

China, entre la responsabilidad internacional y la razón de Estado.

Es bien sabido del impetu que posee Donald Trump en su cruenta batalla comercial con China. A través de sanciones y restricciones económicas, el presidente estadounidense a intentado doblegar al gigante asiático, no obstante, en un mundo interconectado las repercusiones de una disputa entre ambos países se ven reflejadas a cualquier escala. El día sábado 18 de abril de 2020, las tensiones entre Washington y Pekín volvieron a escalar, todo esto debido a las declaraciones de Trump respecto a las posibles “consecuencias” que sufriría China de comprobarse una de las tantas teorías respecto al origen del coronavirus, esta vez la de un laboratorio de enfermedades infecciosas a las afueras de Wuhan.

Dicha teoría reposa en un informe de la Embajada de Estados Unidos en Pekín, en donde asegura que, después de varias visitas al Instituto de Virología de Wuhan en 2018, se detectaron medidas insuficientes para la contención de enfermedades infecciosas. Además, se descubrió un área especializada dedicada al estudio del coronavirus en diferentes especies de murciélagos, lo que refuerza el posible origen de la pandemia.

El jefe del laboratorio de virología desmintió y afirmó que es imposible que el virus haya sido creado en un laboratorio, manteniendo como oficial la teoría de que el COVID-19 proviene directamente de la exposición humana en el mercado húmedo de Wuhan. El vocero de Relaciones Exteriores de China señaló que es una acusación grave, carente de sentido y pruebas, sin embargo, meses atrás este personaje hizo exactamente lo mismo, por medio de un tuit en donde afirmaba que el virus había sido llevado a China por militares estadounidenses.

Mientras la teoría se comprueba o no, lo único que logran estas declaraciones es reafirmar el escepticismo de miles de personas en el mundo, quienes creen que el virus no es más que una guerra biológica entre Estados Unidos y China. Para Trump, estas investigaciones resultan un alivio para su campaña presidencial, la cual se ha visto manchada debido a su deficiente actuar en la contención del virus. Hoy, Estados Unidos cuenta con cerca de un tercio del total de contagios a nivel mundial y es el país más afectado en todo el mundo.

Otra de las razones que ponen en duda la veracidad de los datos oficiales proporcionados por China es la publicación de una serie de correos electrónicos que la cancillería taiwanesa había enviado con carácter urgente a la Organización Mundial de la Salud semanas antes del primer contagio oficial del nuevo coronavirus. En dichos correos la autoridad sanitaria de Taiwán informaba de un brote de neumonía atípica en China continental, transmisible de persona a persona.

“Debido a su experiencia con la epidemia de SARS en 2003, Taiwán realizó un seguimiento atento de la información sobre el nuevo brote. El 31 de diciembre de 2019, Taiwán envió un correo electrónico al punto focal del Reglamento Sanitario Internacional (RSI) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), informando a la OMS sobre su comprensión de la enfermedad y también solicitando más información de la OMS”.Centro para el Control de Enfermedades de Taiwán (CDC)

La OMS desmintió en un par de ocasiones la existencia de dichas comunicaciones entre la autoridad de Taiwán y el Organismo Internacional, sin embargo, con la filtración de estas pruebas la veracidad del Organismo ha quedado en duda. Taiwán se encuentra a unos 130 kilómetros de China continental, pero se ha declarado una nación independiente durante más de 70 años. Sin embargo, China se niega a reconocer la soberanía de Taiwán, y lucha constantemente para que vuelvan a estar bajo el control de Beijing. En medio de esta pelea diplomática, la OMS ha tomado partida por China, impidiendo que Taiwán sea miembro y participe de paneles sobre sanidad.

Las repercusiones para la OMS han sido abrumadoras, hace unos días el presidente de Estados Unidos, Donald Trump informó que retiraría el financiamiento hacia el Organismo al considerar que este se encuentra “muy centrado en China”. La pérdida de aproximadamente 823 millones de dólares anuales representa una grave disminución en el potencial para la prevención y el tratamiento de enfermedades contagiosas en todo el mundo. Aún en tiempos difíciles la guerra suave entre Estados Unidos y China sigue a su máximo esplendor.

Otra de las graves acusaciones hacia el país asiático lo presentó un informe condenatorio de Associated Press, en donde se afirma que China retuvo información vital entre el 14 y el 20 de enero, restando importancia a la propagación del virus. Este informe revela que el contagio de persona a persona era posible. China no lo indicó de manera clara y permitió la movilidad de miles de personas contagiadas. La comisión sanitaria de Wuhan informó que el brote era prevenible y local, lo que ocasionó que las autoridades sanitarias a nivel mundial no estuvieran lo suficientemente preparadas para la contención del virus.

La comunidad internacional alabó el actuar del gobierno chino para la contención del virus. Muchos quedamos atónitos al observar la construcción de un hospital de especialidad en tan solo diez días. Cada vez eran más los médicos chinos que aterrizaban en países afectados con el único fin de ayudar a aplanar la curva de contagios. La OMS reiteraba una y otra vez que el modelo chino era el más eficiente para contrarrestar la epidemia. China resultaba ser un ejemplo para todos. No obstante, días atrás la veracidad de los datos ha vuelto a ponerse en duda, la autoridad sanitaria china ha incrementado en un 50% el total de defunciones oficiales en la ciudad de Wuhan, lo que refuerza una vez más el escepticismo en los datos proporcionados por el país asiático.

Nunca sabremos el origen real de la pandemia. Muchos siguen especulando si ésta proviene de un laboratorio, de un mercado o inclusive, algo totalmente absurdo, de la tecnología 5G. Los medios no hacen más que alimentar el impetu conspiracionista de unos tantos, mientras la realidad sigue oculta tras bambalinas. Si los datos de transmisión eran conocidos por altos funcionarios y no fueron revelados con antelación, el esfuerzo masivo de contención del cual China se enorgullece podría verse eclipsado.

Trascendencia Internacional.

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Fuente: Lasfito

Tal y como lo muestra la gráfica radial, la trascendencia internacional del tema en cuestión abarca diversos ámbitos. En cuestión de economía, de comprobarse la teoría formulada por EE.UU. se espera que las consecuencias para China sean bloqueos económicos y reducción a la exportación e importación de productos, lo que se reflejaría en un impacto hacia su comercio. La cuestión política es una de la más afectadas. Con las declaraciones de Trump ha crecido la tensión entre Washington y Pekín, a esto se le han sumado una serie de actores como Australia, Francia, Japón y Reino Unido, quienes acusan deliberadamente a China de omitir información respecto al origen de la pandemia, generando así una rencilla diplomática.

En cuestiones de medio ambiente el impacto es mínimo, es bien sabido que la actual contingencia mundial le ha dado un respiro al planeta, sin embargo, nuestro modo de consumo y producción seguirán impactando deliberadamente cuando acabe todo esto. Por último, de comprobarse que el virus fue creado en un laboratorio, las repercusiones tecnológicas serían abrumadoras. Se daría pauta a creer que las enfermedades son creadas por seres humanos y las investigaciones en dicha materia perderían credibilidad. Para ser honestos, dudo que esto ocurra.

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