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Crisis en Bielorrusia – posible camino hacia una nueva Unión Soviética

El resultado de las últimas elecciones presidenciales en Bielorrusia ha desatado el caos en el país. El pasado 9 de agosto, el Comité Central Electoral de Bielorrusia dio la victoria a Alexander Lukashenko con un 80% de los votos. De manera casi inmediata comenzaron una serie de manifestaciones en las calles de país. Con 65 años, este sería el sexto mandato de Lukashenko. El bielorruso ocupó el cargo por primera vez en 1994, tan solo 3 años después de la disolución de la unión soviética.

Las primeras protestas de la semana se encontraron con una fuerte represión policiaca, así como con un intento de sabotaje mediático con el fin de ocultar la situación a la comunidad internacional. No obstante, los manifestantes demostraron gozar de un alto grado de organización y las protestas no solo continuaron, sino que alcanzaron un mayor grado de participación – reuniendo a un total de 200,000 en la marcha del domingo 16. Si bien la respuesta del Estado cambió al disminuir el uso de la fuerza, el discurso de Lukashenko se mantuvo constante. Llegando incluso a declarar que la única manera en la que se celebrasen nuevas elecciones sería a través de su muerte.

Tal panorama de rigidez cambió cuando la participación de los trabajadores estatales se sumó a las protestas. Obreros de distintas áreas como minería, agricultura, comunicaciones y energía comenzaron huelgas a lo largo del país – situación que tomó al mandatario por sorpresa. Ante ello, Lukashenko se reunió con diferentes empresas en Minsk, la capital, donde la respuesta de los trabajadores fue la misma: Уходи! (vete).

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Las protestas en la capital se han mantenido por 10 días.

Quizá reflejo de la presión nacional, o bien como gesto conciliador, el presidente anunció que si el pueblo quería nuevas elecciones debía ser bajo un proceso constitucional. A lo que añadió el hecho de que actualmente está en revisión una reforma a la carta magna del país. Según palabras del mandatario, este sería el tercer borrador de una nueva constitución dado que los dos primeros fueron desechados por él mismo al no considerarlos “lo suficientemente distintos de la actual constitución”. Pese a la aparente sensatez de Lukashenko, la Unión Europea se han mantenido al tanto de los eventos en Bielorrusia. El 16 de agosto, Emmanuel Macron, presidente de Francia, pidió a través de Twitter el apoyo al pueblo bielorruso en pro de sus derechos y libertades.

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La publicación de Macron generó opiniones divididas en Twitter.

El próximo miércoles 19 de agosto, se reunirán de manera virtual los 27 miembros del Consejo Europeo. Curiosamente, esta es la segunda ocasión en la historia de la Unión Europea en la que el consejo se reúne en agosto. La primera ocasión sucedió en 2014, cuando los líderes europeos se reunieron para tratar la anexión de Crimea por Rusia. Irónicamente, la federación rusa y Putin serán una vez más objeto de controversia dentro del consejo europeo, dado que Lukashenko ha declarado en repetidas ocasiones contar con el apoyo del Kremlin para resolver el caos al interior de Bielorrusia.

El papel de Rusia dentro de la crisis

Durante el fin de semana pasado, Lukashenko declaró a la prensa haber estado en diálogos con el Kremlin ruso y aseguró haber obtenido el apoyo de Putin. El presidente bielorruso mencionó también que el país se encontraba bajo amenaza de la OTAN, situación ante la cual Rusia proveería apoyo militar hacia el mandatario[1].  Todas estas declaraciones han despertado entre los analistas la siguiente pregunta: ¿Qué acción tomará Putin?

Aunque nada está escrito, existe una suerte de consenso en el hecho de que una intervención rusa es poco probable. A diferencia de lo ocurrido en Ucrania hace 6 años donde Rusia tenía un pivote sobre el cual girar – la identidad rusa – en Bielorrusia una intervención podría, de hecho, resultar contraproducente para Putin por la falta de sustento y legitimidad. De intervenir, Putin tomaría acción por un dictador cuyo poder ha escapado de sus manos, lo cual dañaría la imagen del presidente ruso al interior y exterior del país. Además de exponer a la federación rusa a posibles sanciones económicas por parte de occidente.

No obstante, el Kremlin tampoco puede permitirse la inacción dado que Bielorrusia es quizá uno de los espacios con mayor valor geopolítico para Rusia. Dada su ubicación, el país sirve como Estado tapón entre la federación rusa y Polonia, quien es miembro de la OTAN desde 1999. Además de ello, Bielorrusia representa un pasaje hacia Kaliningrado, el exclave ruso que da acceso estratégico al mar báltico. Y por si todo esto fuera poco, ambos países comparten grandes lazos y vínculos culturales, económicos y sociales. Si la intervención directa no resulta apropiada en términos de riesgo-beneficio, ¿cuáles son las alternativas que posee Putin? 

Una de las opciones que han barajeado los internacionalistas es el posible apoyo a la oposición. No hace falta mirar muy lejos para encontrar que, en 2018, durante la revolución armenia “de terciopelo”, el Kremlin pactó con el líder de las protestas, el actual primer ministro Nikol Pashinyan, con la condición de un acercamiento armenio hacia Rusia en términos políticos y militares.

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Svetlana se vio involucrada en la política poco después de que su esposo fuera encarcelado.

El problema que presenta esta alternativa es el hecho de que la dirigente de la oposición pareciera estar en miras hacia la OTAN. Svetlana Tikhanovskaya, quien con 37 años comenzaba recién una carrera política, obtuvo el 10% de los votos y a raíz de posibles represalias políticas (como sucedió con su esposo quien fuera encarcelado) huyó a Lituania al comienzo de las protestas. Acogida por el gobierno lituano, Tikhanosvkaya se pronunció lista para tomar la presidencia de manera interina y fungir como lideresa nacional. Lituania, quien es miembro de la OTAN desde 2004, ha demostrado un férreo apoyo a la candidata y ha dejado claro sus intenciones de sancionar a Bielorrusia por las violaciones a los derechos humanos de su población[2].

Con esto en mente, Putin tampoco podría permitirse el ascenso al poder de alguien que, posiblemente, incline a Bielorrusia hacia occidente. Una tercera opción que el mandatario podría estar considerando es influir en el llamado a nuevas elecciones, donde él designe a alguien que pueda estar bajo su control. Tal práctica de intervención no resultaría nueva para el Kremlin, puesto que, acorde a varios medios de comunicación y distintas organizaciones, Putin dirige ya una red de desinformación digital con el objetivo de influenciar en procesos democráticos y opinión pública – como lo fueron las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016, o bien, el referéndum sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea.

De momento, la apuesta más segura para Putin es esperar. Dejar que la presión aumente sobre Lukashenko y que el caos incremente a medida que las protestas comiencen a afectar la vida cotidiana. Otros movimientos de protesta han disminuido con el tiempo, una vez que la violencia de la policía antidisturbios se ha calmado, los moretones de los manifestantes se han desvanecido y las preocupaciones comunes se han vuelto más importantes.

Durante décadas, las preocupaciones prácticas dominan sobre la ideología cuando una población se ha enfrentado a algún gobierno corrupto y represivo. La importancia de los trabajos y los salarios saldrán a la luz cuando la euforia de la libertad de expresión y la revuelta comience a desvanecerse. La líder de los manifestantes se encuentra actualmente en Lituania, por lo que, con el tiempo, las multitudes pueden carecer de concentración y motivación. Dado lo imperfectas que son las opciones anteriores, esta puede ser la alternativa predilecta de Putin para aprovechar la situación y perseguir un antiguo objetivo: la conformación de una unión supranacional.

El Estado de la Unión

También conocido como Unión de Rusia y Bielorrusia, el Estado de la Unión es una entidad supranacional que comprende a ambos países desde su conformación el 8 de diciembre de 1999. A los ciudadanos de ambas partes se les garantiza el derecho a circular y residir libremente dentro del territorio de la otra parte. Aunado a ello, el Estado de la Unión posee un Consejo de Estado Supremo conformado por los presidentes de ambas naciones, sus primeros ministros y los jefes de parlamento.

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Una de las dos banderas propuestas para el Estado de la Unión.

La conformación de esta unión supranacional también ha contemplado otros elementos como lo son la creación de una moneda común, gestión de operaciones militares, unificación de símbolos patrios y la administración conjunta de actividades económicas. No obstante, todos estos rubros han continuado en negociación en mayor medida por una reticencia por parte del cuerpo legislativo bielorruso. Es por ello que la crisis generada a raíz de las elecciones representa el momento oportuno para que el Kremlin logre afianzar una mayor unión entre los Estados y concretar el siguiente nivel de integración.

El Estado de la Unión ha generado interés en otros países, todos miembros de la Comunidad de Estados Independientes (CIS). Entre ellos destaca Kazajistán, potencia económica y energética de Asia Central, quien en 2010 formó una unión aduanera con ambos países y declaró que podría formar parte de la entidad supranacional en un futuro próximo[3]. Otros países que han demostrado un sumo interés en la unión han sido Kirguistán, Moldavia, Abjasia y Osetia del Sur.

The Fossilized Soviet Architecture of Belarus, in Photos | ArchDaily
No es dificil encontrar remanentes de la Unión Soviética en Bielorrusia.

Y aunque para algunos la idea de una unión de esta magnitud pudiera resultar descabellado, lo cierto es que se trata de una seria posibilidad. Debe hacerse hincapié en que la administración de Lukashenko a lo largo de sus 5 términos presidenciales ha tomado provecho de la imagen soviética. Ya sea por la arquitectura estalinista, las calles con nombres de figuras prominentes soviéticas, las estatuas de Lenin o el hecho de que la Revolución de Octubre es una celebración oficial, casi todos los ciudadanos mantienen cierta nostalgia hacia el espíritu de la URSS.

[1] Belarusian leader says no to new election, accuses NATO of build-up, Reuters, consultado el 16/08/20: https://www.reuters.com/article/us-belarus-election-lukashenko/belarusian-leader-says-no-to-new-election-accuses-nato-of-build-up-idUSKCN25C0FH

[2] Lithuanian lawmakers vote for sanctions against Belarus, ABC News, consultado el 17/08/20: https://www.reuters.com/article/us-belarus-election-lukashenko/belarusian-leader-says-no-to-new-election-accuses-nato-of-build-up-idUSKCN25C0FH

[3] Kazakhstan, Russia, Belarus might set up joint business councils in Europe, Archivo Web, consultado el 14/08/20: https://web.archive.org/web/20120315082707/http://www.gtk.gov.by/en/press-center/news/kazakhstan-russia-belarus-might-set-up-joint-business-councils-in-europe_i_3833.html

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