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El Consejo de Seguridad y México: los retos a enfrentar para el periodo 2021 – 2022

Autora invitada: Fernanda Vazquez
Sitio: Foarfem

El pasado 17 de junio del año en curso, México fue elegido para ocupar un asiento en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el periodo 2021 – 2022. Nuestro país ha ocupado este lugar en repetidas ocasiones, en cada una de ellas se ha enfrentado con diversos retos multilaterales y en esta ocasión no será la excepción. Por lo anterior, es motivo de este análisis identificar algunos de los posibles retos a los que México se enfrentará siendo un miembro no permanente del Consejo de Seguridad para el próximo año.

La Asamblea General y el Consejo de Seguridad

Como primer punto, es necesario revisar de forma breve el funcionamiento del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. En la actualidad, la ONU se conforma por seis órganos principales[1], en este caso solo nos centraremos en la Asamblea General – órgano deliberativo de Naciones Unidas ya que en él se encuentran representados los 193 Estados Miembros los cuales se reúnen anualmente para debatir sobre temas generales del organismo – y el Consejo de Seguridad – órgano que se encarga mantener la paz y la seguridad internacional. Se conforma por 15 miembros, de los cuales 5 son permanentes (Estados Unidos, Francia, China, Reino Unido y Rusia) y otros 10 miembros no permanentes que se eligen por un periodo de dos años.

Cada año, la Asamblea General es la encargada de votar a cinco de los miembros no permanentes del Consejo, es decir, se votan cinco miembros un año y cinco el otro y así sucesivamente. Para asegurar que las votaciones sean equilibradas entre los 193 Estados Miembros, se establecieron cinco grupos geográficos con un número determinado de asientos: i. Grupo de África con tres asientos, ii. Grupo de Asia-Pacífico con dos asientos, iii. Grupo de Europa del Oriente con un asiento, iv. Grupo de Latinoamérica y el Caribe (GRULAC) con dos asientos y v. Grupo de Europa del Occidental y otros Estados con dos asientos.

México y el Consejo de Seguridad: retos para el periodo 2021 – 2022

Desde la fundación de la ONU en 1945, México ha ocupado cuatro veces el asiento del Consejo de Seguridad perteneciente al GRULAC en los periodos correspondientes a 1946, 1980 – 1981, 2002 – 2003 y 2009 – 2010; en estas ocasiones, se ha utilizado al Consejo de Seguridad como un medio para influir en la escena internacional y “poner en la mesa” los intereses del país en materia de política exterior. Al mismo tiempo, México se ha enfrentado a diversos retos multilaterales en cada uno de estos periodos, por ejemplo, los inicios de la guerra fría en 1946 o el conflicto bélico entre Estados Unidos y Afganistán en 2002; esta quinta ocasión no será la excepción.

En materia internacional, para el periodo 2021 – 2022, México, como parte del Consejo de Seguridad, se enfrentará a las consecuencias económicas, sociales y políticas que la COVID-19 deje en todo el mundo. Al mismo tiempo tendrá que enfrentarse a las crecientes tensiones entre Estados Unidos y China, al rechazo de algunos países por las vías y organizaciones multilaterales, la situación de países específicos como lo es Venezuela o Yemen, entre otras situaciones que ya existen o que se pueden desarrollar en el futuro cercano.

Internamente, México también tendrá retos que enfrentar, el primero de ellos es falta de un programa sectorial para la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) lo que se traduce en que no hay objetivos ni líneas de acción claras para la actuación de esta secretaría. Esto está sumamente relacionado con la reducción presupuestaria que ha sufrido dicha institución, tan solo de 2019 a 2020 se redujo el presupuesto en un 2.24%[2], lo que significa que, probamente, se tendrá que hacer más con menos o que se eliminen actividades y se replanteen otras, especialmente en la Dirección General para la Organización de las Naciones Unidas (DGONU) que es la encargada de los temas relacionados al organismo.

Otro de los retos internos será el de establecer y mantener una política exterior de Estado y no de partido; al pertenecer al órgano encargado de la paz y de la seguridad internacional, México tendrá que definirse líneas claras en materia de política exterior que permitan al cuerpo diplomático pronunciarse en cuanto a determinado tema. El ejemplo más claro de esto es que si llega a existir un conflicto, el país tendrá que tomar decisiones y reflejar su pronunciamiento en un voto positivo, negativo o abstención, cada una de estas opciones con un trasfondo, y no solo apegarse a los principios de política exterior enumerados en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, como lo ha hecho hasta ahora.

Finalmente, el último reto identificado en el presente análisis es que México tendrá que ser consistente y coherente en el interior para serlo en el exterior y cumplir con la afirmación del presidente Andrés Manuel López Obrador, “la mejor política exterior es la interior”[3]. Esto tiene mucho significado en temas como el medio ambiente, en el que en el interior se ha dejado de lado y sin mucha importancia, pero en el exterior es el tema primordial para diversos Estados. México tendrá que ser coherente con lo que menciona en el exterior, pero realiza en el interior, lo mismo con temas como la violencia de género.

Sin embargo, pese a que existen muchos retos a enfrentar, en el interior, este logro es muy importante para el país puesto que es el resultado del apoyo de tres gobiernos mexicanos dado que la candidatura se presentó desde 2011 y se mantuvo todos estos años hasta su ratificación en 2019.[4] Además, esta candidatura servirá para que México defienda su tradición e intereses multilaterales y de cooperación en un mundo donde cada vez se hace mayor referencia a lo unilateral y a la aislación de Estados en el único órgano cuyas resoluciones son vinculantes; “en última instancia, volver al Consejo significa una reafirmación de nuestra vocación nacional pacifista a favor de un mundo más justo e incluyente para todos”. [5]

Fecha original de publicación: 26/06/2020

[1] Vautravers-Tosca G. y González-Valencia A, “La membresía de México en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas”, Convergencia, Revista de Ciencias Sociales, núm 58, (2012), http://www.scielo.org.mx/pdf/conver/v19n58/v19n58a5.pdf;

[2] Redacción, “¿Qué dependencias ganan y pierden más en el Presupuesto 2020?, El Financiero (México), 22 de noviembre de 2019, https://www.elfinanciero.com.mx/economia/que-dependencias-ganan-y-pierden-mas-en-el-presupuesto-2020;

[3] AMLO, “Política exterior se basa en respeto a la Consititución: presidente”, 9 de enero de 2019, https://lopezobrador.org.mx/temas/politica-exterior/;

[4] Ruiz-Cabañas M., “México en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en el perido 2021 – 2022”, Consejo Mexicano de Auntos Internacionales (COMEXI), Junio 2020, http://www.consejomexicano.org/multimedia/1592317479-153.pdf;

[5] Íbidem, pág. 13.

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