Conferencia de Teherán: la primera reunión de los ‘‘Tres Grandes’’

Portada de artículo en la que se ven tres hombres sentados en el fondo
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La Conferencia de Teherán fue una reunión que tuvo lugar entre el 28 de noviembre y el 1 de diciembre de 1943 en la ciudad persa de Teherán, entre los dirigentes Iósif Stalin, Winston Churchill y Franklin D. Roosevelt, que formaban el bando de los Aliados. Durante la Conferencia, los tres líderes coordinaron su estrategia militar contra Alemania y Japón y tomaron una serie de decisiones importantes relacionadas con la era posterior a la Segunda Guerra Mundial.

Churchill se había reunido con Roosevelt y Stalin por separado en ocasiones anteriores, pero la cumbre marcó el primer encuentro personal entre los líderes estadounidenses y soviéticos. Además, fue la primera conferencia entre los tres grandes (la Unión Soviética, los Estados Unidos, y el Reino Unido) en la que Roosevelt estaba presente, ya que este no asistió a la conferencia de Moscú, de agosto de 1942. La Conferencia de Teherán sucedió cerca de la conferencia de El Cairo que tuvo lugar del 22 al 26 de noviembre de 1943, también fue seguida por la Conferencia de Yalta (1945)  y la conferencia de Potsdam (1945).

Aunque los líderes llegaron a la conferencia con objetivos diferentes, el principal debate se centró en la apertura de un segundo frente en Europa Occidental, la declaración de la guerra a Japón de la URSS y el planteamiento de la desmilitarización de Alemania y la división de la misma.

La conferencia también abordó las relaciones de los Aliados con Turquía e Irán y las operaciones en Yugoslavia.

Fotografía en blanco y negro de tres hombres sentadosm dos de ellos con uniforme militar
Después de meses de negociación, los Tres Grandes finalmente se encuentran en Teherán, el 29 de noviembre de 1943.
Foto: Stevenson Library Digital Collections

Contexto de de la Segunda Guerra Mundial

Roosevelt y Churchill acababan de salir de la primera Conferencia de El Cairo, en la que se estableció la futura estrategia a seguir contra Japón al final de un año de éxitos sostenidos de Estados Unidos, Gran Bretaña y Australia en el sudeste asiático, incluidas importantes ofensivas en Birmania y numerosos desembarcos en territorios ocupados por los japoneses en todo el teatro de operaciones.

En el frente oriental, el ejército de Hitler había sufrido una serie de reveses importantes en 1943, comenzando con la destrucción del Sexto Ejército del general Friedrich von Paulus en la cruenta Batalla de Stalingrado y la pérdida de unos 250 mil soldados alemanes en el momento de la capitulación en febrero.

Durante julio y agosto de ese mismo año, las fuerzas alemanas sufrieron varios golpes en las batallas de Kursk, Orel y Kharkov, donde las fuerzas soviéticas lograron imponerse. 

En el mediterráneo, los vanagloriosos sueños del italiano Benito Mussolini de instaurar un Imperio Romano moderno se habían hecho añicos por los ataques aliados en Sicilia en julio y en la parte continental de Italia en septiembre, lo que condujo al colapso del régimen fascista y a los desesperados intentos alemanes de salvar sus defensas del sur mediante la ocupación del norte de Italia.

En África, el último punto de apoyo de Hitler en el norte del continente ya se había perdido en mayo con la ocupación de Túnez por parte de las fuerzas angloamericanas. 

En este contexto de un cambio decisivo en el rumbo de la guerra a favor de los Aliados, los líderes de los ”Tres Grandes’’, junto con sus principales asesores militares y diplomáticos, se dieron cita en la capital persa para definir el futuro de la guerra.

Procedimiento

Organizar la Conferencia fue algo complicado. Roosevelt había intentado en algunas ocasiones reunirse con Stalin, pero el líder soviético, que según informes de inteligencia estadounidense estaba preocupado por posibles amenazas a su vida y tenía miedo de volar, siempre se había negado. 

Cuando Stalin finalmente estuvo de acuerdo, Churchill propuso una reunión en Londres, pero el primero insistió en que la reunión se llevara a cabo en Teherán, en ese entonces bajo el control conjunto de la Unión Soviética y el Reino Unido. Esa ubicación distante y relativamente apartada dificultó las cosas para Churchill, pero, sobretodo, para Roosevelt quien, como presidente, tuvo que viajar 11 mil kilómetros y cuya salud ya estaba deteriorándose. Además de que no podía ausentarse por más de 10 días cuando el Congreso estaba en sesión, pues en caso de ausencia, los proyectos de ley aprobados se convertirían en ley sin su firma, sin darle siquiera la oportunidad de ejercer su poder de veto. 

Fotografía en blanco y negro de unos hombres en un avión
El presidente Franklin D. Roosevelt y el general Dwight D. Eisenhower en avión presidencial rumbo a la Conferencia de Teherán.

Finalmente, Stalin, que volaba por primera vez en su vida, llegó primero. Roosevelt y Churchill llegaron después de finalizada la Conferencia de El Cairo.

El Shah, Mohammad Reza Pahlavi, de 22 años, solo tenía poder de protocolo y fue informado sobre la Conferencia con sólo unos días de anticipación. Encima, el Shah ni siquiera fue invitado a las ceremonias que tuvieron lugar en las embajadas.

A pesar de todas las dificultades para concretar la reunión, esta se llevó a cabo y se lograron varios acuerdos importantes.

Operación Overlord

Las conversaciones iniciales sobre la Operación Overlord se discutieron en la conferencia de Moscú en octubre antes de la reunión de los Tres Grandes en Teherán. Sin embargo, fue hasta esta Conferencia en 1943 que Roosevelt, Churchill y Stalin se involucraron en discusiones sobre los términos bajo los cuales los británicos y los estadounidenses finalmente se comprometieron a lanzar la Operación Overlord, una invasión al norte de Francia, que se ejecutaría en mayo de 1944. Esta operación comenzaría con el desembarco de Normandía, mejor conocido como el Día D.

Los soviéticos, que habían estado presionando a los aliados desde 1941 para abrir un segundo frente, acordaron lanzar otra gran ofensiva en el frente oriental que desviaría a las tropas alemanas de la campaña aliada en el norte de Francia.

Declaración de Guerra a Japón de la Unión Soviética

Stalin también acordó en principio que la Unión Soviética declararía la guerra a Japón tras una victoria aliada sobre Alemania. A cambio de una declaración de guerra soviética contra Japón, Roosevelt concedió las demandas de Stalin de las Islas Kuriles y la mitad sur de la isla de Sajalín, así como el acceso a los puertos libres de hielo de Dalian y Lüshunkou (Lüshun, anteriormente Port Arthur) ubicados en el Península de Liaodong en el norte de China. Sin embargo, los detalles exactos sobre este acuerdo no se acordaron hasta la Conferencia de Yalta de 1945.

Partición de Alemania y el destino de Europa del Este

Durante esta conferencia, los tres líderes discutieron temas importantes relacionados con Alemania y Europa del Este una vez finalizada la guerra y asegurada la victoria.

Stalin, Churchill y Roosevelt plantearon la cuestión de la posible partición de Alemania en zonas de ocupación aliadas y acordaron que la Comisión Asesora Europea estudiara la cuestión de la partición antes de tomar una decisión final.

Stalin presionó para que se revisara la frontera oriental de Polonia con la Unión Soviética para que coincidiera con la línea establecida por el secretario de Relaciones Exteriores británico, Lord Curzon, en 1920. Para compensar a Polonia por la pérdida de territorio resultante, los ‘‘Tres Grandes’’ acordaron trasladar la frontera germano-polaca. a los ríos Oder y Neisse. Stalin aceptó, dando a los polacos tierras alemanas industrializadas al oeste y cediendo tierras pantanosas al este mientras proporcionaba una zona tapón a la Unión Soviética contra cualquier tipo de invasión. Sin embargo, esta decisión no fue ratificada formalmente hasta la Conferencia de Potsdam de 1945.

Durante la reunión, Roosevelt tuvo que negociar con Stalin para que este último le diera su garantía de que las Repúblicas de Estonia, Letonia y Lituania se reincorporarían a la Unión Soviética sólo si los ciudadanos de cada país lo decidieran en un referéndum. Stalin enfatizó, sin embargo, que el asunto tendría que resolverse bajo la constitución soviética y que no consentiría ningún control internacional sobre las elecciones.

Cooperación Internacional: Organización de las Naciones Unidas

Durante la Conferencia de Teherán, una cooperación internacional más amplia también se convirtió en un tema central de las negociaciones. Durante la Conferencia de Ministros de Relaciones Exteriores de Moscú en octubre y noviembre de 1943, Estados Unidos, Gran Bretaña, China y la Unión Soviética habían firmado una declaración de cuatro potencias cuyo cuarto punto pedía la creación de una organización internacional diseñada para promover la paz y la seguridad internacionales. En Teherán, Roosevelt y Stalin se reunieron en privado, pues el presidente estadounidense le describió a Stalin su visión de la organización propuesta en la que las futuras Naciones Unidas estarían dominadas por “cuatro policías” (Estados Unidos, Reino Unido, China y la Unión Soviética). Estos países tendrían el poder de hacer frente a cualquier amenaza a la paz y evitar cualquier confrontación.

Fotografía de unas notas en inglés sobre una hoja
Bosquejo de las Naciones Unidas, firmado y fechado por Franklin D. Roosevelt en la Conferencia de Teherán.
Foto: Stevenson Library Digital Collections

La Declaración de las Tres Potencias sobre Irán

Un área final de discusión durante la conferencia fue esta declaración en la que los tres países agradecieron a Irán por su cooperación en la guerra contra Alemania y prometieron proporcionarle asistencia económica al país persa tanto durante como después de la guerra. Los gobiernos estadounidense, británico y soviético también expresaron el deseo de mantener la integridad territorial, la independencia y la soberanía de Irán.

Turquía y Yugoslavia

En cuanto a las operaciones en los Balcanes ocupados, los aliados accedieron a apoyar, con suministros, soldados y equipo militar, a los partisanos comunistas en Yugoslavia liderados por Tito en lugar del grupo legitimista de los chetniks obediente al gobierno yugoslavo en el exilio en Londres. 

Mientras tanto, Turquía debería unirse a la guerra, del lado de los aliados, antes de fin de año. Si Turquía fuera a la guerra contra Alemania, y si resultara en una declaración de guerra o un ataque de Bulgaria a Turquía, la URSS entraría inmediatamente en guerra contra Bulgaria en apoyo a Turquía. La Conferencia señaló que esto podría mencionarse en futuras negociaciones para llevar a Turquía a la guerra.

Fotografía en blanco y negro de unos hombres teniendo una cena
Los Tres Grandes celebrando el cumpleaños número 69 de Winston Churchill en la Conferencia de Teherán, el 30 de noviembre de 1943.
Foto: Stevenson Library Digital Collections.

Resultados

Se dice que Stalin fue quien salió mejor de la Conferencia, pues obtuvo importantes concesiones que se confirmarían durante las conferencias posteriores en tiempos de guerra: logró un acuerdo para expandir la frontera de la Unión Soviética al antiguo territorio polaco, que vio como una forma de crear una zona tapón entre su país y Alemania; Estados Unidos y el Reino Unido aceptarían el dominio de la URSS en Europa del Este y, también, los primeros dos países apoyarían a los partisanos yugoslavos.

Roosevelt logró importantes objetivos y deseos que estableció durante la conferencia. Uno de los principales objetivos logrados fue el compromiso de la Unión Soviética a unirse a la guerra contra Japón y, además, Stalin expresó su apoyo a los planes de Roosevelt para la conformación de las Naciones Unidas. 

Lo más importante fue que Roosevelt creyó haber ganado la confianza y apoyo de Stalin al demostrar que Estados Unidos estaba dispuesto a negociar directamente con la Unión Soviética y convertirlo en un aliado, principalmente, cuando Roosevelt accedió a abrir el primer y el segundo frente en Francia (en la primavera de 1944).

Finalmente, Churchill fue quien salió en la menor de las favorables posiciones políticas con respecto a los beneficios de la guerra, pues fracasó en su misión principal de posponer el Día D, además de que no obtuvo visto bueno para lanzar una invasión al sur de Francia (operación que buscaba aprovechar para asegurar sus intereses en el Mediterráneo).

Fotografía en blanco y negro de un hombre caminado confiadamente frente a otros militares
Un Stalin confiado dirigiéndose hacia la mesa de conferencias en Teherán, el 1 de diciembre de 1943.
Foto: Stevenson Library Digital Collections
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Marco Olivera

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