¿Qué es el Acuerdo de Múnich?

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En 1938 Neville Chamberlain proclamó “Esta es la paz para nuestro tiempo” después de que Alemania, Reino Unido, Francia e Italia firmaran el Acuerdo  de Múnich – permitiendo a la Alemania Nazi anexar la región de los Sudetes al oeste de Checoslovaquia. 

El área de los Sudetes contenía alrededor de tres millones de personas de origen alemán y en mayo de 1938 se supo que Hitler y sus generales planeaban ocupar  la región. El gobierno checoslovaco esperaba que Gran Bretaña y Francia acudieran en su ayuda en caso de una invasión, pero el primer ministro británico Neville Chamberlain tenía la intención de evitar la guerra.

Entre el 15 y el 30 de septiembre, Chamberlain realizó tres viajes a Alemania para ver a Hitler. El último de estos viajes, en Munich, resultó en que grandes franjas de Checoslovaquia quedaran bajo el dominio nazi. Gran Bretaña y Francia no apoyarían ninguna resistencia checa.

Al regresar de Munich, Chamberlain dijo a una multitud emocionada en el aeropuerto de Heston: “Es la paz para nuestro tiempo”, y agitó el acuerdo que había firmado con Hitler. Este fue el punto culminante de su política de apaciguamiento. Seis meses después, Hitler incumplió sus promesas y ordenó a sus ejércitos que marcharan hacia Praga. En un año, Gran Bretaña y Francia estaban en guerra con Alemania.

¿Cómo se desarrolló el Acuerdo de Munich?

El 12 de septiembre de 1938 Hitler pronunció un discurso en el cual condenaba las acciones del gobierno checoslovaco. En él, Hitler sostenía que el país estaba conformado por personas de distintas nacionalidades, pero que eran los checos quienes gozaban de una hegemonía que atentaba contra la autodeterminación de los pueblos, puesto que los alemanes en territorio checoslovaco tenían el derecho de reunificarse con el pueblo alemán. 

Tales palabras vaticinaban conflicto y por ello mismo, al día siguiente, el primer ministro británico – Neville Chamberlain –  solicitó una reunión personal con Hitler, misma que tomaría lugar el 15 de septiembre en la ciudad de Berchtesgaden. En tal reunión Hitler dejó claras sus intenciones de que se permitiera a los alemanes residentes de la región de los Sudetes reunificarse con Alemania. 

Al día siguiente, el primer ministro francés, Édouard Daladier, viajó a Londres para dialogar con el gobierno británico. De tal reunión surgió un plan de acción que consideraba pedir a Checoslovaquia que cediera a Alemania todos los territorios donde la población alemana sobrepasara el 50% del total. Tal propuesta fue rechazada tanto por  Checoslovaquia.

Al día siguiente, el 17 de septiembre, Hitler ordenó la creación del “Cuerpo de voluntarios alemanes de los Sudetes” ( Sudetendeutsches Freikorps). Organización paramilitar que comenzó actos de agresión y “terrorismo” en territorio checoslovaco.  

El 22 de septiembre Chamberlain voló a Colonia, Alemania para reunirse nuevamente con Hitler. Allí informó a Hitler acerca del “acuerdo” de occidente de ceder los Sudetes a Alemania, propuesta que recibió una negativa por parte de Hitler quien informó que desde su última reunión la situación en Checoslovaquia era inaceptable debido a los asesinatos de alemanes que habían tomado lugar los últimos días. Sin embargo, más tarde ese mismo día los dos acordaron la entrega de los Sudetes.

El 24 de septiembre Hitler lanzó el ultimatum de Godesberg donde se estipulaba que los Sudetes debían ser entregados a Alemania y se marcaba como fecha límite el 28 de septiembre en punto de las 2pm. Llegada la fecha, con unas cuantas horas restantes, Mussolini intervino en la situación para extender el límite de ultimátum. Para ello se comunicó con el embajador italiano en Alemania y pidió se informara a Hitler que ante cualquier situación “Italia estaría de su lado”, pero que extendiera el ultimátum 24 horas.

Hitler aceptó la propuesta y una reunión de las 4 potencias fue convocada por Chamberlain. Dicha junta tomó lugar el 29 de septiembre y el acuerdo final se resolvería por la madrugada del 30 de septiembre.  

¿Qué es el Acuerdo de Múnich?
Al frente y de izquierda a derecha: Neville Chamberlain (Reino Unido), Édouard Daladier (Francia), Adolf Hitler (Alemania) y Benito Mussolini (Italia).

La transferencia de los Sudetes a Alemania

El acuerdo fue presentado oficialmente por Mussolini, aunque de hecho el plan italiano era casi idéntico a la propuesta de Godesberg: el ejército alemán debía completar la ocupación de los Sudetes antes del 10 de octubre, y una comisión internacional decidiría el futuro de otras áreas en disputa.

Checoslovaquia fue informada por Gran Bretaña y Francia de que podía resistir sola a la Alemania nazi o someterse a las anexiones prescritas. El gobierno checoslovaco, al darse cuenta de la desesperanza de luchar solo contra los nazis, capituló a regañadientes (30 de septiembre) y acordó cumplir el acuerdo. El acuerdo le dio a Alemania los Sudetes a partir del 10 de octubre y el control de facto sobre el resto de Checoslovaquia siempre que Hitler prometiera no ir más lejos. El 30 de septiembre, después de un descanso, Chamberlain acudió a Hitler y le pidió que firmara un tratado de paz entre el Reino Unido y Alemania. Después de que el intérprete de Hitler se lo tradujera, aceptó felizmente.

El 30 de septiembre, a su regreso a Gran Bretaña, Chamberlain pronunció su controvertido discurso de “paz para nuestro tiempo” ante multitudes en Londres.

La victoria de Hitler

Hitler había conseguido exactamente lo que quería y sin guerra. Su popularidad en Alemania se disparó después de esto: una gran victoria. Alemania no solo había traído más alemanes a este Gross Deutsche Reich (un Reich alemán más grande), sino que Gran Bretaña, Francia e Italia también habían llegado a Alemania. Alemania, bajo Hitler, había forjado su propio destino.

Las tropas alemanas se trasladaron inmediatamente a Checoslovaquia; los Sudetes pasaron a formar parte de Alemania. No hubo peleas. En la Conferencia de Munich estuvieron ausentes los checos, cuya delegación literalmente tuvo que pararse fuera del edificio, esperando escuchar el destino de su país, la noticia les fue traída con gran vergüenza por Gran Bretaña y Francia.

La otra parte no invitada a la conferencia fue la Unión Soviética, que siguió diciendo durante todo el proceso que cumpliría sus obligaciones con Checoslovaquia siempre y cuando Polonia y Hungría permitieran pasar al ejército rojo por sus territorios. 

La invasión Nazi

Tres semanas después, ya estaban en marcha planes militares para la invasión de lo que quedaba de Checoslovaquia. En otras palabras, Hitler no estaría satisfecho solo con los Sudetes. En marzo de 1939, Alemania invadió el estado rudo de Checoslovaquia.

Hasta este momento, todos los movimientos de política exterior de Hitler (remilitarización de Renania, el territorio alemán, el Anschluss con Austria, los Sudetes con su población mayoritariamente étnica alemana) podían justificarse bajo el principio de la autodeterminación nacional de los pueblos. Pero cuando en marzo de 1939, las tropas alemanas cruzaron la frontera, la situación era inexcusable ni siquiera bajo los tintes de la política  británica de apaciguamiento. 

Ante la invasión, el gobierno checo estaba en una posición imposible. No hubo ninguna resistencia real ante el avance del tercer reich. Sin embargo, sí hubo consecuencias de esta invasión germana.  Inglaterra hizo ahora un compromiso con el Estado polaco, que lógicamente podría ser el próximo en el plan de Hitler, una garantía de la soberanía polaca. 

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Los franceses también prometieron una postura similar en caso de que las fronteras polacas fueran se encontraran de frente con el poder militar de Nazi. La pregunta era, ¿honrarían aquello prometido con los polacos? Después de todo no habían defendido a la población checoslovaca pese a ser las “grandes potencias occidentales”. 

La historia daría razón a quienes hayan creído en el apoyo prometido por Francia y Reino Unido, puesto que 2 días después de la invasión alemana a Polonia ambos países declararían la guerra al tercer Reich – comenzando así la Segunda Guerra Mundial. 

Preguntas para llevar

  • ¿Cuándo y dónde se reunieron los líderes europeos para la Conferencia de Munich?
    El 29 de septiembre de 1938, Neville Chamberlain, Edouard Daladier de Francia, Mussolini y Hitler se reunieron en el Führerbau, las oficinas del Führer en Munich, para la Conferencia de Munich.
  • ¿Cuándo invadió Hitler Checoslovaquia?
    Hitler invadió Checoslovaquia en marzo de 1939, unos cuantos meses después de la anexión de los Sudetes.
  • ¿Cuáles fueron las implicaciones para los checos según el Pacto de Múnich?
    Después de la firma del Pacto de Munich, las tropas alemanas se trasladaron inmediatamente a Checoslovaquia; los Sudetes pasaron a formar parte de Alemania. Los checos tuvieron que aceptar discretamente este movimiento.
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