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Seguridad energética en México – Entrevista con la Dra. Rosío Vargas Suárez

Con motivo de las próximas elecciones presidenciales en Estados Unidos, el Centro Mexicano de Estudios Estratégicos y Relaciones Internacionales tuvo la oportunidad de entrevistar a la Dra. Vargas en materia de seguridad energética en México. Con casi cuatro décadas de experiencia y con dominio en las líneas de política energética de Estados Unidos, integración energética México-Estados Unidos, política energética de México y Geopolítica de la energía, la Dra. Vargas logra describir perfectamente la situación del país en términos energéticos, así como identificar las posibles áreas de oportunidad en el marco de las elecciones estadounidenses.


Luis Adrián: Como usted sabrá la industria energética en México ha presenciado un fuerte re-ordenamiento estructural en las últimas décadas, ya lo hemos visto durante la administración de Enrique Peña Nieto, la gestión de Felipe Calderón y, ahora, con la actual administración de Andrés Manuel López Obrador. Pareciera que se avecinan muchos más cambios, por lo tanto, me gustaría comenzar esta entrevista preguntándole

¿Cómo vislumbra usted el actual panorama en términos de seguridad energética y en términos de competitividad?

Dra. Rosío: Bien. Pues déjame decirte que, realmente, aquí el asunto es un poco complejo porque si bien México con esta administración no ha iniciado una política energética -digamos a nivel regional, sino heredó ese proceso de integración-, pues aquí hay cuestiones un poquito delicadas, problemas que se heredaron y uno de ellos que tiene su lado positivo, pero también el lado negativo es el proceso de integración con los Estados Unidos. La política de México, la lógica de vincular a México en este proceso de integración pues ha tenido beneficios para el país, pero también ha tenido repercusiones porque la política fue aprovechar los precios más atractivos de los energéticos de los Estados Unidos, México descuidó la producción de gas natural, la utilización de la capacidad de refinación, el ampliar esa capacidad de refinación, entonces todo esto repercutió debido a una integración en donde México tiene un altísimo grado de dependencia de todos los combustibles de los Estados Unidos: gas natural y productos derivados -sobre todo-, que en 2015 pues ya generaron un desequilibrio en la balanza petrolera negativa para México, pese a todo lo que sigue exportando en términos de petróleo. Entonces, la dependencia, siempre en términos de seguridad energética, llevada al extremo es un riesgo. Y esto, por ejemplo, te lo pueden asegurar los países europeos que dependen prácticamente en un 80-90% del petróleo de Medio Oriente. México está en ese extremo de una gran dependencia en gas natural, más del 90% en refinados, la estamos reduciendo pero la dependencia llegó al 70%. Entonces, la política es encaminar a fortalecer una producción nacional para reducir esa dependencia.

La cuestión de la competitividad, la competencia que se esperaba después de la reforma energética, yo diría que es limitada. Y es limitada, precisamente, porque los mayores ejes de competencia entre los grandes actores, privados y públicos, se da con una posibilidad de reducir costos de producción en buena parte y aquí al no tener una producción nacional la reducción de costos es muy limitada porque prácticamente todo se importa, entonces, uno ve la competencia en nivel de establecimientos como gasolineras en donde simplemente tienen una tiendita por ahí que te ofrece cosas o tienen uno-dos centavos de diferencia. Entonces, la competencia realmente ha sido muy limitada y hay actores que tienen un poder monopólico a nivel nacional todavía en términos del control del mercado doméstico. Entonces, no se ha avanzado demasiado por ahí.


Luis Salgado:  Muchísimas gracias por su respuesta, Doctora. Respecto a esta dependencia que usted menciona, quizá a manera de prever cambios en el futuro,

¿En qué año o en qué momento usted creería que sería un punto de inflexión para México con el cual la dependencia se haya reducido y más que hablar de dependencia pudiéramos hablar de un México proveedor para la región? ¿ve este escenario posible en el futuro próximo?

Dra. Rosío: Mira, en el corto plazo no. En el mediano plazo, si se ponen los cimientos correctos, si se tiene esta perspectiva correcta desde lo que significa la integración con América del Norte, lo que significa los movimientos en término de energía a nivel del mundo, se pueden tomar las decisiones correctas. Pero yo creo que una de las cosas más importantes que se está haciendo por parte de la actual administración es trabajar en términos de la resiliencia, es decir, apoyar las áreas de producción nacional de tal manera que nosotros podamos pensar en reducir este grado de dependencia, pero también podamos pensar en ser importantes productores, por ejemplo, de derivados, de petróleo, que tienen valor agregado, que son benéficos para el país. Podríamos pensar, inclusive, en convertirnos en un hub energético para reexportar el gas que México está importando de los Estados Unidos hacia los países de Asia -que es el mercado que más va a crecer en los próximos años-, podríamos pensar que ese gas podría servir para Centroamérica porque tiene una dependencia total de los hidrocarburos del exterior. Entonces, yo creo que si se va reconociendo el papel, la ubicación de México, si se va trabajando con todo este proyecto de fortalecer a México de nueva cuenta como un productor de energía, yo creo que podemos pensar en ese proyecto futuro.

Inclusive, pues desarrollar la capacidad de producir por ejemplo estos minerales como el litio, en un arreglo con el sector privado que pudiera ser interesante. Siempre y cuando México no pierda esa capacidad de control, de tutelaje de los recursos naturales por parte del Estado. Yo creo que hay muchas posibilidades para México, pero no es negando este potencial, sino reconociendo las posibilidades que te da, inclusive, este proyecto de integración y reconociendo como está verdaderamente la situación energética a nivel mundial ¿Cuáles son los países demandantes? ¿Cuáles van a ser las áreas de mayor crecimiento? ¿En dónde va a haber problemas energéticos? ¿Cuál es el límite de los recursos naturales? Todo este diagnóstico va a ser importante para México.


Luis Adrián: Mencionó usted el tema respecto al litio…a principios de año o en la parte tardía del año anterior se hizo en México el descubrimiento de lo que podría ser la mayor reserva de litio en el mundo. El litio, como bien sabemos, es un mineral muy cotizado por sus propiedades, es altamente utilizado en la industria energética por el tema de que se utiliza para baterías, para hacer uso de la energía solar, por ejemplo.

¿Doctora, cómo considera usted que debiera ser la forma apropiada, la gestión adecuada que debiera ejercer la administración en torno a este descubrimiento?

Doctora Rosío: A mí me parece que habría que ver verdaderamente el potencial porque hay países que, como Bolivia, Chile, China, que ellos saben que tienen un gran potencial en términos de litio. Aquí yo creo que si la alternativa fuese realmente un esquema público-privado, pero siempre y cuando el tutelaje sea el del gobierno mexicano por la cuestión de la propiedad de los recursos. Entonces, yo creo que sí hay que tener muy claro el esquema y hay que tener muy claro de que los recursos pertenecen a la nación mexicana. Pero también, en esto yo creo que hay que saber realmente la situación de hasta dónde te permite una batería, bajo el desarrollo tecnológico actual, resolver un problema de pensar que tienes el potencial. Creo que todavía hay que trabajar mucho la cuestión de las baterías, como parte de las tareas de desarrollo tecnológico que tenemos porque si bien es una posibilidad, por ejemplo para los autos eléctricos, también ahí tenemos un mito de que el litio o las baterías resuelven todo y la realidad es que ayudan a resolver, pero todavía dependemos de la generación eléctrica a partir de diversas fuentes. Entonces, sí. Sí ayuda, es un gran potencial y hay que verlo como eso, como un potencial para México.


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La industria eléctrica ha acrecentado la necesidad de encontrar reservas de litio.

Luis Adrián: Me gustaría rescatar una parte importante que usted menciona con respecto al litio. Usted hizo mención que toda gestión o todo esquema debe partir siempre del tutelaje robusto por parte del Estado y, en este sentido, me gustaría introducir a la conversación el famoso y bien debatido T-MEC. Ahí hay muchos sectores de la sociedad que lo catalogan como la respuesta, la cura milagrosa a este tema de las relaciones binacionales, pero pareciera ser que en materia energética el T-MEC tiende más bien a agudizar la dependencia que tiene México con su vecino Estados Unidos. ¿Usted qué opina al respecto? Porque si bien hay ciertos rubros, capítulos, puntos del T-MEC que aseguran que México como Estado soberano posee total control sobre los recursos al interior de la república, también es cierto que existen ciertas cláusulas que entran en función de la protección de la inversión de los socios del T-MEC. Entonces, en este sentido, pareciera ser que México, si bien tiene en principio soberanía sobre sus recursos, está atado de manos por estos instrumentos que no le permiten gozar de total libertad de acción.

¿Usted qué opina al respecto? ¿Es esto un panorama del todo cierto? ¿Es más bien mito? ¿Puede darnos su opinión por favor?

Doctora Rosío: La cuestión de la energía en el tratado hay que verlo con una perspectiva realista. Yo creo que hay que partir de un proceso de integración asimétrico en favor del país más poderoso que, no solamente tiene el poder económico y militar, sino realmente tiene el liderazgo y el dominio en términos de la institucionalidad del marco jurídico de las agencias que manejan la cuestión energética en América del Norte. Esto es una realidad que no se puede eludir porque si no, realmente el resultado sería muy parcial y sesgado, pero en esto lo que creo que es importante en este momento es que México tiene un papel estratégico en este tratado e, inclusive, tiene una importancia estratégica, en el proyecto del Energy Dominance que tiene la administración de Trump, México tiene un papel importante aquí. Esto le da un cierto margen de maniobra, le da posibilidades a México, las oportunidades hay que descubrirlas.

Lo otro que tú dices es perfectamente correcto. Yo creo que no hay que comprar el T-MEC como la carta solución a todos los problemas energéticos de México, es una posibilidad, pero sí creo que hay que ver como está diseñado este T-MEC y creo que, efectivamente, tiene muchos capítulos -el 22,28 y 31-, realmente que pueden condicionar el destino de los activos nacionales en favor del capital extranjero, los capitales internacionales, entonces ahí tiene de alguna manera un obstáculo, para un desarrollo, una posibilidad de desarrollo nacional. Sin embargo, lo que también es una posibilidad es el capítulo 8 en donde México tiene la posibilidad de un diseño energético soberano. Ese capítulo 8 tampoco hay que desdeñarlo, es una cosa que logró México. Hay que recordar inclusive que en la primera visita que hizo Rick Perry, que fue el secretario de Energía anterior, a México, el habló de respetar la soberanía energética de México, que fue una noticia que tuvo bajo perfil, yo lo recuperé en un artículo y dije ‘’bueno, este es un acercamiento amistoso con México con la administración del presidente López Obrador’’. En esto yo creo lo que hasta ahorita ha sucedido son unos desencuentros a nivel bilateral, pues hay que reconocer que México ha establecido o que iba a respetar la reforma energética, que se van a respetar las inversiones extranjeras en México. Creo que habría que tener la claridad de la causa de los conflictos y esto ha tenido que ver con toda la estrategia de corrupción del presidente Andrés Manuel López Obrador, ha tenido que ver con contratos leoninos, inclusive lesivos para el interés nacional de México como fueron la cuestión del gas natural en donde se pagaban cantidades monumentales por una producción que ni siquiera ha llegado a México. Entonces, fueron realmente contratos leoninos para México que se han estado revisando. Lo que a mí me parece es que sí, las expectativas de los inversionistas extranjeros fueron muchas, entonces, ni el Estado mexicano logró todo lo que habían sido los objetivos de la reforma energética ni los inversionistas a lo mejor están viendo sus expectativas cumplidas y esto es lo que ha generado diferencias. Lo que a mí sí me parece es que hay que poner el diálogo en la mesa, no llegar a problemas energéticos que pudieran significar un problema de seguridad nacional para México porque entonces sí hay la posibilidad de conflicto mayor, pero también, a un nivel de panel internacional el Estado mexicano tendría pocas posibilidades de ganar un diferendo en esos niveles porque hay sesgos, hay preferencias por el capital privado transnacional y extranjero. Hay que ver con realismo esta posibilidad de llegar a este tipo de situaciones, pero yo creo que se pueden establecer diálogos y se puede llegar a arreglos de una manera amistosa. Hay que prever los escenarios también por parte de México con todas las medidas que está tomando. Yo creo que sería una cuestión obligada a nivel de la política energética de México. Entonces, como te digo, en breve sería reconocer en la asimetría la integración subordinada de México, reconocer que el T-MEC tiene oportunidades para México por ser un sector estratégico para el proyecto de los Estados Unidos y, realmente, tratar de resolver las problemáticas que ya existen y que dejó la reforma energética. Eso sería en breve.


Luis Adrián: Claro. Usted mencionaba una parte muy importante que es prever escenarios

¿Usted vislumbra un escenario posible en el cual nuestros vecinos, miembros-socios del T-MEC, reubiquen gran parte de su inversión en alguna otra zona? ¿Cuenta México con algún plan de contingencia para hacer frente al real retiro de cartera de estos países?

Doctora: Bueno, el retiro podría ser no nada más del capital norteamericano, pero mira, yo creo que esto como te digo, a lo mejor como una profesora de Geopolítica que tiende a ver más el mundo que simplemente la cuestión doméstica, yo te diría que lo primero que habría que hacer es tener un acercamiento a la coyuntura internacional. Entonces, pues, mira, a mí el discurso de ‘’bye bye inversiones’’ para mí es más un discurso de presión para México que la realidad para estos capitales, digo, yo me pregunto…con esta situación de pandemia si yo fuera empresario tendría que reevaluar por las condiciones económicas del país en el que yo quisiera colocar de nueva cuenta mis inversiones por ejemplo el caso de España con todos los rebrotes de coronavirus. Los Estados Unidos tiene una caída brutal del PIB de 31.4 %. Nunca en la historia de ese país yo creo que se había dado una situación de este tipo. Sudamérica: Ecuador tiene una caída del 14%, los países están en verdadera crisis pidiendo de rodillas al FMI que por favor les de préstamos para salir de esta situación de coyuntura. Entonces, no es fácil y yo creo que realmente los elementos de atracción de la inversión extranjera directa, tendrían que considerar muchos más elementos que simplemente el giro de una política energética, por ejemplo, está la cuestión de la estabilidad social, el crecimiento económico, el tipo de cambio, las garantías a la inversión, simplemente para ponerte un ejemplo, el estado español -explico por qué mucho de los capitales que están aquí inconformes son españoles-,  en el 2003 canceló todas sus políticas de subsidios a las energías renovables con la caída brutal de casi 20 por ciento que tienen del PIB, con los rebrotes que tienen en todo el país, sobretodo, en Madrid, me pregunto si España podría ser una alternativa para ellos. No creo que el asunto sea tan fácil, tocando justamente el caso español, yo creo que hay que ver mucho…ir a los problemas en el caso de México sobre todo la cuestión de las energías renovables que parece ser la cúspide de los problemas México-Inv. Extr. y en esto no tiene que ver solamente con México, es una situación que ya empezó a ver el mundo y que va a haber en el mundo una tendencia a revisar todas estas inversiones en energías renovables porque al igual que en el caso de España, lo que ha sucedido en México y lo que sucedió con el coronavirus: hay una capacidad de producción excedente en este tipo de energías. Además, demasiado localizada, se localizaron en ciertas zonas geográficas en donde la demanda no es mucha, bajó, inclusive con el covid. Tuvimos una demanda que se desplomó en ciertas zonas en ciertos países y que pues nos permitió ver precios negativos para la energía tanto en gas natural -que ya había habido- como en petróleo, pero para muchas fuentes de energía; también hubo esta situación de baja de la demanda y , además, problemas de que no se construye una capacidad de transmisión o en el caso de España el Estado decidió quitar los subsidios, hay una oferta que es cinco veces mayor que lo que es la demanda, ¿que quiere decir esto? no hay un mercado y, a veces, tienes escenas, yo he visto videos en donde hay plantas, así campos enormes de paneles solares oxidándose, inclusive, se prometió a mucha gente que si ponía, que si invertía en paneles solares para que adoptaran esta modalidad de adaptarse a la red, pues todas estas personas se quedaron defraudadas porque el Estado canceló esa compra de energía que todos los domésticos que estaban invirtiendo para poder conectarse a la red y venderla al estado español, pues los dejó defraudados, entonces este es un problema a nivel mundial porque muchos estados han subsidiado este tipo de energías y este tipo de energías siguen teniendo el problema de la intermitencia. Entonces, son energías costosas que hay que subsidiar, que hay que poner en primacía en el despacho, que hay que darles respaldo, traen una serie conflictos para las redes eléctricas, son costosas y no permiten realmente tener un sistema eléctrico confiable en muchos casos. Esto te lo digo porque el mundo va a empezar a revisar este tipo de casos. Un caso paradigmático en Alemania, por ejemplo, que es una potencia en renovables, te voy a decir que en este momento el consumo en toda la demanda primaria de energía de Alemania es solamente de 3.1 por ciento a partir de las renovables, ahorita a nivel mundial y si ustedes consultan Exxonmobil, la agencia internacional de energía, Shell, BP, no va más allá del cinco por ciento de la oferta primaria de energía, entonces, ¿por qué? pues el mundo todavía no ha logrado resolver muchos problemas de tipo técnico y uno de ellos es el problema de la intermitencia. Entonces, pues esto es una tarea para todos de que tenemos que trabajar tecnológicamente para dar solución a este tipo de problemas, pero con esto, lo que te digo, es: hay casos en los que solamente son un caso de voluntad política o de animadversión, ni siquiera jurídicos, tienen que ver con cuestiones de tipo tecnológico, tienen que ver sobre todo con el plano eléctrico en donde yo te digo como me decía uno de mis profesores de la industria eléctrica que las leyes de Kirchhoff no se llevaban necesariamente con las leyes de Adam Smith, es decir, hay otro tipo de leyes que hay que considerar y no nada más es una cuestión de tipo jurídico la que nos permite resolver estos problemas.


Luis Adrián: Y qué bueno que menciona este asunto porque sabrá usted que los dos contendientes, Donald Trump y Joe Biden, traen una agenda diferente. Al respecto, Joe Biden dio a conocer un nuevo plan, el New Deal verde, en el cual el candidato promete, ofrece, una inversión de dos mil millones de dólares hacia una transición para con el uso de las energías renovables. En este escenario, suponiendo que Joe Biden quien resulte electo como nuevo presidente de los Estados Unidos.

¿Usted considera que podría llegar a haber una influencia norteamericana hacia México en el sentido de que quizá la gestión, la administración de López Obrador gire un poco hacia el uso de estas energías o usted considera que esta gestión de López Obrador se va a mantener firme durante el sexenio completo?

Doctora: Yo creo que ahí hay dos cosas importantes, una la cuestión del futuro energético de los Estados Unidos que es determinante para México, la cuestión electoral por supuesto que es una cuestión de coyuntura y la cuestión de la integración con México. Esto a lo que tú refieres de la propuesta de Joe Biden de los dos mil millones de dólares es cierto, es cierto, pero si tú revisas la prensa reciente el primero de septiembre en donde hizo una visita, Joe Biden, a Pittsburgh, ahí hizo una declaración muy interesante que refleja un poquito lo que va a ser la tendencia del partido demócrata. Joe Biden dijo ‘’I’m not banning fracking’’ (no estoy prohibiendo el fracking), es muy interesante porque muchas de las grandes personalidades demócratas justamente han estado en el extremo con bandera verde: Alexandria Ocasio-Cortez, inclusive, la propuesta vicepresidenta también tiene esa opción, Bernie Sanders, pero en realidad lo que es la tendencia en los Estados Unidos es un acercamiento hacia un consenso bipartidista en temas cruciales, estratégicos para los Estados Unidos, pero también en temas de las industrias más importantes de los Estados Unidos. Para Estados Unidos, energy dominance está basado en el fracking, es decir, Estados Unidos es una potencia petrolera y gasera, cuyo poder se despliega a través del gas natural licuado y ese poder, justamente, es lo que le permite vislumbrar a Donald Trump la posibilidad de dominio energético mundial, o sea, no es poco cosa, lo que tienen con los hidrocarburos. Entonces, no van a renunciar a ello y lo que podemos ver es un acercamiento gradual entre estas dos posiciones a partir de este consenso bipartidista en donde vamos a ver en la medida en que se vayan definiendo las elecciones, este acercamiento en torno a los grupos de interés más fuerte y en ellos está la industria petrolera de los Estados unidos. Lo que a mí me parece que ha sido también otra cosa que se ha idealizado mucho en México es el hecho de que no se reconoce que Estados Unidos en realidad como parte de su estrategia energética pues ha estado utilizando las dos fuentes de energía, inclusive las energías verdes como parte de su imagen, de su sustentabilidad y en eso realmente construyen potencial, tienen desarrollo tecnológico y no creo que sea ningún conflicto integrar a las dos energías, o sea, invertir los dos mil millones en energías verdes y seguir desarrollando el fracking – así se han manejado hasta ahora. Hay una política y un término que ellos usan en donde hacen converger todas estas fuentes que all of the above (todo lo demás), es decir, van por el fracking pero también por todo lo demás, y en términos de seguridad energética esto es lo que les da la seguridad energética. Ningún país está renunciando ahorita a nada, las estrategias de seguridad energética vienen por la utilización de todas las fuentes de todos los recursos que tienen los países y si no los tienen, los tienen que importar, pero ahorita con ya la declinación de los recursos convencionales cada país utiliza todo el potencial que tiene. La agenda de Biden vamos a ver que se matiza, la agenda de Trump es muy clara para México y México sirve a este proyecto energético de Energy Dominance a partir de la integración energética de América del Norte. Somos parte de este proyecto, entonces, Trump va a continuar favoreciendo la integración.


Luis Adrián: Mucho ha dicho la prensa, los medios de comunicación, México ha estado y han utilizado esta palabra y la refiero porque me da un poco de curiosidad, dicen que ha estado ‘’coqueteando’’ mucho con China, en el sector comercial y en diversas áreas.

¿Usted considera un escenario futuro en el cual, en términos de relaciones no comerciales, sino en términos de relaciones dentro de la industria energética, China pudiera competir con Estados Unidos como socio?

Doctora: Yo creo que no. México no ha trabajado mucho por un acercamiento con China, México ya no es una potencia petrolera. China es una potencia demandante de energía, demandante de petróleo, no hay una complementariedad estructural, lo cual no quiere decir que no haya posibilidades de negocios, pero aun así creo que han fructificado demasiado y ahí está por ejemplo las experiencias del tren de Toluca, para poner un ejemplo, y las dos concesiones en el Golfo de México, que terminaron los chinos cancelando. Estas concesiones que se les habían dado para exploración y explotación. Yo creo que no hay muchas posibilidades, lo que puede ser una posibilidad es esto que yo comentaba de que México se convierta en un hub de gas natural o que se construyan regasificadoras más de las que hay para reexportar este gas que viene de los Estados Unidos hacia Asia porque el mercado de mayor demanda en el futuro es el mercado asiático con China encabezando toda esta demanda, pero en términos de petróleo la mayor producción, en la mayor participación a nivel mundial y, sobre todo, después del 2030, va a ser del Medio Oriente y el Medio Oriente está allá para abastecer a los mercados asiáticos. Entonces, todos estos movimientos son los que vamos a ver en el futuro. En los Estados Unidos justamente con el gas natural licuado su objetivo es a través de estos metaneros con el que puede reexportar el gas a todo el mundo, pues es ir a todos estos mercados de mayor demanda, ir a Europa, pero también a Asia y en términos de mayor crecimiento futuro pues Asia es el mercado privilegiado. Entonces, la respuesta sería no creo que con México haya demasiadas posibilidades, sí podemos hacer negocios, pero no hay una convergencia estructural fuerte.


Luis Adrián: Muchas gracias por su tiempo, Doctora. Ya nada más me gustaría realizar una última pregunta para concluir con esta entrevista, mencionó usted muy brevemente a Trump mientras hablábamos de la agenda de Biden, pero en términos generales, en términos resumidos,

¿Qué significa para México y qué significa, quizá, para PEMEX, un segundo periodo de Donald Trump?

Doctora: yo creo que para México significa seguir siendo este socio estratégico dentro de lo que es la estrategia de competitividad de los Estados Unidos, una estrategia que ha buscado, que está buscando la reindustrialización que está buscando el reposicionamiento hegemónico frente a sus dos rivales: Rusia y China, que está buscando Energy dominance y esto no es poca cosa, en realidad poco se conoce en México, inclusive los internacionalistas no lo han abordado a profundidad, pero si yo dijera una de las actividades más fuertes a futuro de los Estados unidos, a pesar de de la caída que tuvo recientemente por el Covid-19, la producción de Estados Unidos, sigue siendo la producción de hidrocarburos y Energy Dominance. No solamente significan mercados, no sólo significan negocios para su industria, significa también el control mismo del precio del petróleo a nivel internacional que no es poca cosa, es decir, con el poder que tiene, el ejercicio diplomático que tiene, su política exterior, en realidad lo que ha venido haciendo el señor Trump es manejando el precio del petróleo en favor del interés de los Estados Unidos. Y en eso hay todo un antecedente en la relación con Arabia Saudita, ahorita el acercamiento con Qatar, todo el juego que tienen en Medio Oriente, es algo que a lo mejor no vinculamos directamente con este proyecto energético, pero que sigue siendo el objetivo de controlar áreas de enormes recursos petroleros, está el caso de Venezuela…entonces, el proyecto de energy dominance va a ser muy importante a través de la integración con América del Norte como un espacio, como un mercado privilegiado, es decir, ahora no necesariamente ellos nos buscan como proveedores como históricamente fue el papel de México, ser garante de la seguridad energética: los EEUU junto con Canadá. Hoy día, el espacio de México es más como un mercado, como este hub que le va a permitir llegar a otras latitudes, pero en esto no hay que desconocer el papel estratégico, de la geopolítica, del lugar que ocupa México, el papel estratégico para este proyecto de competitividad  que tiene con sus rivales y hasta cierto punto la buena relación del presidente López Obrador que, aunque tiene sus bemoles, el presidente López Obrador no tiene una animadversión de principio como tuvimos en el caso de otras administraciones con respecto a los presidentes, a los jefes del ejecutivo en los EEUU. Entonces, estos elementos pueden jugar por una relación relativamente armónica con toda la situación de la asimetría estructural que tiene México. Aquí yo creo que habría que sacar el mejor provecho de estas oportunidades que ofrece la coyuntura y, que pese a la negociación que tiene sus puntos críticos en el T-MEC, para México, yo creo que la tarea de México sería descubrir estas capacidades de negociación que le dan todos estos elementos, de ser parte de este proyecto estratégico, descubrir opciones, descubrir estos márgenes de negociación que muchas veces no los hemos hecho los internacionalistas porque simplemente hemos comprado toda la teorización de la asimetría, toda la teorización del poder hegemónico que hoy día está bastante debilitado, pero también habría que hacer está lectura en términos del potencial que puede desarrollar México de lo que tendría que hacer México para re-posicionarse y tener un papel más protagónico en América del Norte. Entonces, hay que hacer una lectura realista con todos estos elementos estructurales, coyunturales, de asimetría, de oportunidad para sacar conclusiones.


La doctora Rosío Vargas Suárez obtuvo el grado de Doctora en Ingeniería en Energía, por el Posgrado de Ingeniería, UNAM (2003). Es Maestra en Economía y Política Internacional por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), 1981-1983, así como Licenciada en Economía por la Universidad Autónoma Metropolitana, (1976-1980). Actualmente se desenvuelve como investigadora titular “B” definitiva tiempo completo, adscrita al Área de Estudios de Globalidad, CISAN, UNAM.

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