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Hispanos en Estados Unidos – La minoría mayoría

Divide et impera, el fundamento estratégico del antiguo imperio romano resulta para nada ajeno a la élite estadounidense. De hecho, tal grupo político y económico es altamente docto en la aplicación de tal principio. Prueba de ello la encontramos en la falta de protagonismo de la minoría con mayor poder en los Estados Unidos: los hispanos.

Procedentes de países miembros de Hispanoamérica, los hispanos al día de hoy representan una fuerza demográfica y económica sin contendiente alguno dentro de las demás minorías de Estados Unidos. Tal posición le ha ganado a pulso el sobrenombre de la “minoría mayoría” dentro de los círculos de análisis. No es para menos, acorde al Pew Research Center, en el 2017 los hispanos representaban un 18% (59 millones) del total de la población de los Estados Unidos.

Quizá un quinto no suene a una fuerza mayor, pero al analizar la situación desde un enfoque meramente económico, la situación cambia radicalmente. Si los hispanos de los EE. UU. Fueran su propia nación, tendrían el séptimo producto interno bruto (PIB) más grande del mundo,  con $ 2.13 billones de dólares, según un informe de Donor Collaborative en el 2017. Esto es un PIB mayor que el de la India, Brasil e Italia.


Hispanos y la economía de Estados Unidos

La población hispana está creciendo a un ritmo más elevado que el de la población total, gracias a los aumentos naturales y la fuerte inmigración. La población también está cada vez mejor educada , es relativamente joven (35% menores de 18 años) y ha aumentado su actividad empresarial. Para el 2017, 4.37 millones de negocios eran propiedad de la población hispana en los EE. UU. En su conjunto, contribuyeron más de $ 700 mil millones de dólares a la economía, esto según la Cámara de Comercio Hispana de los EE. UU. Además, los empresarios latinos están iniciando compañías 50 veces más rápido que cualquier otro grupo demográfico. Tan solo en la última década, los hispanos lanzaron el 86% de todas las nuevas empresas registradas en los Estados Unidos, según un comunicado de prensa de Forbes.

Aunado a ello, el 70% del crecimiento de la fuerza laboral de los Estados Unidos está conformado por población hispana que se une a este grupo económico. Predicciónes diversas apuntan a que para el 2030 la fuerza laboral del país se encuentre plenamente balanceada entre hispana y no hispana.

Identidad como freno a la representación económica y política

Todas las personas enfrentan desafíos para comenzar nuevos negocios y el mayor de estos es el acceso al capital. Una encuesta dirigida por la universidad de Stanford reveló que el 70% de los fondos de emprendedores hispanos provenía de ahorros personales. En comparación, los propietarios de negocios no hispanos tuvieron que recurrir al mismo método de financiamiento en tan solo el 60% de las ocasiones. En máteria crediticia, solo el 6% de la población hispana recibió fondos de préstamos de bancos comerciales, practicamente la mitad con respecto al 11% de los no hispanos. Aún así, las empresas de propiedad hispana han crecido un 31.6% desde el 2012, más del doble de la tasa de crecimiento de todas las empresas en Estados Unidos (13.8%).

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Población hispana relativa por estado.
Pew Research Center

En el mapa anterior de población hispana por estado resulta posible apreciar la composición porcentual de este grupo demográfico. Nuevo México es el estado donde los hispanos tienen mayor presencia, porcentualmente hablando. Le siguen los estados de Texas, California, Arizona, Nevada, Florida y Colorado. Este último con una población hispana del 21%. En el mapa ubicado inferiormente encontramos los resultados de las elecciones federales del 2016, el cual nos permite comprender grosso modo no solo la fuerza política de este grupo demográfico, sino también la percepción de este.

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Mapa del Colegio Electoral con resultados de las elecciones en 2016.
Gage / CC BY-SA (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)

De los estados mencionados en el primer mapa, solo Nuevo México, California, Nevada y Colorado lograron una victoria por parte del partido democrático. El cual ha mantenido por estandarte en sus campañas políticas un acercamientoa las minorías demográficas, estando entre ellas, naturalmente, los hispanos. De los estados con una alta población hispana que dieron su voto al partido republicano encontramos a Texas, Arizona y Florida. Dicho de otra manera, 3 de los 7 estados con una gran población hispana dieron su voto a un partido cuyos principios se han manifestado transversalmente opuestos a la identidad hispana.

Cierto es que el análisis del llamado voto latino y voto hispano en las elecciones requiere de un espacio mayor al que presenta este artículo. Sin embargo, ha de mencionarse que uno de los motivos detrás de este fenómeno electoral que pareciera resultar más bien una anomalía, se encuentra enraízado en la estrategia mencionado al comienzo de este artículo: divide y vencerás. La maquinaría política estadounidense lleva años echando mano de diferentes directrices que tienen por fin alienar a los grupos hispanos en pro de una identidad “blanca” que fluya en paralelo a los intereses corporativistas y consumalistas de la sociedad capitalista americana.

Prueba de ello la encontramos en el lenguaje. Donde si bien es el español el manto que acobija a un grupo tan grande como diverso entre sí, es en realidad el inglés el idioma que predomina y que metódicamente excluye al español como simbolo unitario de este grupo demográfico. Adicionalmente, la venta del “sueño americano” a los hispanos resulta un negocio altamento redituable, dado que en este grupo existe un nivel de pobreza del 24%, más del doble que el promedio nacional del 11%.

Sin lugar a duda alguna, los hispanos como grupo demográfico han estado siempre en el centro de mira de diversos y acalorados debates. Y como no serlo, si hablamos de un fenómeno sociológico cuya trascendencia sobrepasa las barreras del país estadounidense, principalmente en materia de economía y sociedad.

Sería lógico apostar a un incremento de la relevancia política de este grupo en los Estados Unidos dado su crecimiento constante. Sin embargo, las tendencias demográficas parecieran ser victimas de un evento cuya existencia pasó inadvertida por los estadistas: el retorno de la población mexicana. Por primera vez en la historia de las relaciones mexico-estadounidenses, el aflujo migratorio en realidad se da de norte a sur. Con esta inversión migratoria, nuevos ajustes han de ser realizados a los antiguos modelos estadísticos para prever futuras repercusiones. Incluso con mayor razón en pleno 2020, donde cada día más países comienzan a entrar en una reducción de su incremento natural, o en su defecto, comienzan una tasa cero de crecimiento.

Aunado a lo anterior, es necesario calibrar el posible peso de una reelección republicana con Donald Trump. El actual POTUS ha mantenido un discurso mayoritamiente conservador, cuyas tangentes recaen en los inmigrantes ilegales y, a su vez, sobre la población hispana dado el estigma social que prevalece en la “América blanca”. Mientras tanto, es posible esperar una continuidad del status quo y habrá que aguardar incluso durante una década para poder atestiguar la sublevación de la población hispana o bien, el principio de su decaimiento.

Fecha original de publicación: 09/04/2020

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