Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on whatsapp
cemeri-litio

Litio, el oro blanco.

Fecha original de publicación: 25/04/2020

Los grandes avances tecnológicos, así como la insostenibilidad en el uso de combustibles fósiles han ocasionado que diversas empresas transnacionales y gobiernos alrededor del mundo se encuentren en una constante disputa por el control de las llamadas “energías limpias”, mismas que, según expertos, definirán el orden mundial en un futuro.

El litio es un mineral altamente codiciado ya que forma parte de los llamados “minerales del futuro”. Sus cualidades físicas otorgan un amplio margen para su utilización. Desde las baterías Li-ion que dan vida a millones de Smartphones hasta aquellas utilizadas en la fabricación de los vehículos eléctricos, este mineral se ha posicionado como un recurso capaz de potenciar o hundir a países enteros.

Según el U.S. Geological Survey, los recursos mundiales de litio ascienden a más de 80 millones de toneladas. Argentina, Bolivia y Chile, conocidos en conjunto como el “triángulo del litio”, poseen más del 50% de las reservas identificadas hasta el momento. Esta cualidad ha sido motivo de disputa entre diversos actores internacionales. Un caso en particular es el de Bolivia, el país con la mayor reserva de litio en el mundo.

Durante la administración del antiguo presidente Evo Morales se firmó un acuerdo de trabajo conjunto entre la estatal Yacimientos de Litio Bolivianos (YBC) y el consorcio de firmas chinas Xinjiang Tbea Group con el fin de explotar el salar de Uyuni, considerado como una de las mayores reservas del país andino. Este hecho no solo fue clave en la expansión del gigante asiático en Sudamérica, sino también un antecedente al golpe de Estado sufrido meses más tarde en contra del entonces mandatario, pues mucho se ha especulado la participación de Estados Unido así como sus intereses por controlar dichas reservas.

México resulta ser un caso excepcional. Recientemente se ha descubierto la existencia de un posible yacimiento de litio de 243 millones de toneladas en la región limítrofe de Sonora y Chihuahua. Este hecho, de ser comprobado totalmente, no solo colocaría al país como la mayor reserva de litio en el mundo, sino también le otorgaría un enorme potencial para configurarse como una potencia mundial en la explotación de los “minerales del futuro”.

Sin embargo, a pesar de lo prometedor que puede parecer, lo cierto es que México no cuenta con la tecnología suficiente para su explotación óptima. Este hecho ha ocasionado que el Gobierno Federal opte por el otorgamiento de conseciones a empresas transnacionales, entre las que figuran la canadiense Bacanora Minerals y la china Ganfeng Lithium, las cuales se encargarán de la extracción y producción del mineral mexicano en dos fases iniciales. Produciéndose un total de 17.5 millones de toneladas durante la primera y duplicando su capacidad en la segunda.

El futuro es incierto. En un país con poco más de 50% de habitantes viviendo en condiciones de pobreza, la correcta explotación y comercialización de un producto tan codiciado como el litio podría significar un mejoramiento sustancial en las condiciones estructurales de vida. Sin embargo, la falta de inversión, planeación e innovación tecnológica han causado que México caiga, nuevamente, en la paradoja de la interdependencia. Para muchos, el escapar de los intereses del “peligroso” vecino del norte resulta ser la mejor opción. No obstante, ingresar a las fauces del feroz dragón chino suele ser una manera de seguir fomentando el nuevo colonialismo.

lithium lasfito 2 1 638x1024 1
Elaboración: Christian Alonso

Compartir artículo

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Artículos relacionados