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Flujos Migratorios

Personas solicitantes de asilo, migrantes y refugiados: un vistazo al 2020

Durante milenios, la gente ha recorrido enormes distancias por todo tipo de razones: desde persecución hasta guerras, pasando por terremotos, inundaciones, hambrunas, o sencillamente por la curiosidad de conocer otras personas y lugares, y aunque nos encontramos en una época en la que es posible viajar por todo el mundo de manera rápida, cómoda y asequible, desplazarse puede seguir siendo algo extremadamente difícil para quienes huyen de los conflictos, la persecución y la penuria. De acuerdo con el Glosario sobre Migración de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM)[1], desplazamiento es el “traslado forzoso de una persona de su hogar o país debido, por lo general, a conflictos armados o desastres naturales”. El desplazamiento, como apunta el significado anterior, puede ser de carácter interno (desplazamiento que no atraviesa la frontera de ningún Estado internacionalmente reconocido) o externo (desplazamiento que atraviesa fronteras, cuyas personas que lo ejercen a veces también son denominadas “refugiados de facto”).

Algunas definiciones

Las especificaciones anteriores, así como la evolución del presente trabajo, nos llevan a la necesidad de definir algunos otros elementos importantes con el fin de conocerlos y tenerlos presentes para evitar confusión y/o ambigüedades posteriores. En ese sentido, la primera distinción la hacemos entre lo que se entiende por refugiado y refugiado de facto. La diferencia radica en que, mientras el refugiado es reconocido como tal (persona que cuenta con el status de refugiado), el refugiado de facto no goza de este reconocimiento según la definición de la Convención sobre el Estatuto de Refugiado de 1951[2] y el Protocolo de 1967[3]. Ahora, ¿qué implica ser un refugiado? De acuerdo con el mismo glosario realizado por la OIM, refugiado es la persona que con “fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, opiniones políticas, entre otros, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país”[4].

Por su parte, un solicitante de asilo es una persona que ha pedido ser reconocida como refugiada y que está pendiente de una decisión sobre su solicitud de dicha condición en virtud de los instrumentos nacionales e internacionales pertinentes. Cabe resaltar que, “en caso de que la decisión sea negativa, la persona deberá abandonar el país y podrá ser expulsada, como cualquier otro extranjero en situación irregular”[5].  Con esta última definición, ya hemos cubierto gran parte de los elementos de interés para este trabajo (desplazamiento, persona solicitante de asilo y refugiado). Sin embargo, resulta importante resaltar que cada vez es más común ver que los medios de comunicación y los tomadores de decisión emplean indistintamente los términos “refugiado” o “migrante”. El confundir los términos puede causar problemas a estas dos poblaciones al hacer más difícil proteger los derechos de ambas.

Ahora bien, mientras que las personas refugiadas son aquellas que no pueden regresar a su propio país porque corren un peligro real de sufrir persecución u otras violaciones graves de derechos humanos, como lo vimos anteriormente, las personas migrantes son aquellas que se desplazan principalmente para mejorar sus vidas trabajando, formarse, hacer negocios, entre otras actividades. “Este término abarca usualmente todos los casos en los que la decisión de migrar es tomada libremente por la persona concernida por “razones de conveniencia personal” y sin intervención de factores externos que le obliguen a ello”[6]. De esta manera, a diferencia de las personas refugiadas que no pueden volver a sus hogares de manera segura, las personas migrantes no se enfrentan a ese tipo de impedimento para regresar, aunque en sus países de origen haya falta, en su mayoría, de desarrollo económico. Actualmente, sabemos que los movimientos masivos de personas incluyen tanto a personas refugiadas como migrantes y ambas necesitan que se salvaguarden sus derechos humanos.

Un problema mundial

Según datos de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR)[7], del 18 de junio de 2020, al menos 79,5 millones de personas en todo el mundo se han visto obligadas a desplazarse y huir de sus hogares a finales del año pasado (2019). Entre ellas, 45,7 millones corresponden a desplazamientos internos; 26 millones se encuentran en calidad de refugiados; 4,2 millones son solicitantes de asilo y 3,6 millones corresponden a venezolanos desplazados en el extranjero “refugiados de facto”, por lo que no son considerados los solicitantes de asilo: 794.500, ni los que se encuentran ya en calidad de refugiados: 93.300 (lo que daría un total de 4,5 millones de venezolanos desplazados). Además, la población mundial desplazada corresponde al 1% de la población mundial, del cual, 68% de esos desplazamientos corresponden a sólo cinco países: Siria (6,6 millones); Venezuela (3,7 millones); Afganistán (2,7 millones); Sudán del Sur (2,2 millones) y Myanmar (1,1 millones), tal como se muestra en la siguiente imagen:

Datos basicos 1
Fuente: ACNUR, “Datos básicos”, Número de personas desplazadas a la fuerza en el mundo a finales de 2019.

Según un informe de la misma Agencia de la ONU para los Refugiados titulado Tendencias Globales: Desplazamiento forzado en 2019[8], se calcula que entre 30 y 34 millones, de los 79,5 millones de personas desplazadas por la fuerza, eran niños y niñas menores de 18 años, lo que equivale al 40% del total de personas desplazadas. Por su parte, los Estados Unidos de América fueron el mayor receptor mundial de nuevas solicitudes de asilo (301.000); seguidos de Perú (259.800); Alemania (142.500); Francia (123.900) y España (118.300). Sin embargo, fueron los países en desarrollo los que acogieron al 85% de los refugiados en el mundo: Turquía, con el mayor número de refugiados a nivel mundial (3,6 millones); seguido de Colombia (1,8 millones); Pakistán (1,4 millones) y Uganda (1,4 millones). Del total de personas desplazadas (79,5 millones), sólo 5,6 millones regresaron a sus zonas o países de origen, incluidos 5,3 millones de desplazados internos y 317.200 refugiados.

Hasta ahora, se han recopilado datos de finales del año pasado (2019). Sin embargo, la población desplazada alrededor del mundo representa un problema que ha ido creciendo en volumen e importancia a través de los años, como lo visibiliza la siguiente gráfica (2010-2019):

Tendencias Globales
Fuente: ACNUR, “Tendencias Globales: Desplazamiento forzado en 2019”, Número de personas desplazadas en millones de habitantes del año 2010 a 2019.

Son varias las crisis que han contribuido a los desplazamientos masivos durante el último decenio, entre las que se encuentran el estallido del conflicto de Siria; la crisis de desplazamiento que siguió a la independencia de Sudán del Sur; la llegada de refugiados a Europa por mar; el flujo masivo de refugiados rohingya de Myanmar a Bangladesh; los enfrentamientos y preocupaciones sobre seguridad en Afganistán, Iraq, Libia y Somalia; la gran crisis humanitaria y de desplazamiento en Yemen[9], entre otras. El presente año 2020 no se ha encontrado con menos crisis para la población desplazada. A continuación, se hace un pequeño recuento de algunos flujos de personas, que por diversas crisis o causas, han tenido la necesidad de desplazarse fuera de sus fronteras en búsqueda de una vida mejor.

Desplazamientos alrededor del mundo en 2020

CONTINENTEPAÍSES INVOLUCRADOSDESCRIPCIÓN
ÁFRICALibiaEn Libia, las personas refugiadas y migrantes están atrapadas en una espiral de graves abusos y violaciones de derechos humanos, como reclusión arbitraria por tiempo prolongado y otras formas de privación de libertad, tortura y otros malos tratos, homicidios ilegítimos, violación y violencia sexual, trabajo forzoso y explotación, cometidos por agentes estatales y no estatales en un clima de casi total impunidad. El catálogo de crueldades perpetradas contra ellas persiste, y a su sufrimiento se han sumado las restricciones a la movilidad impuestas desde mayo de 2020 para contener la propagación de la COVID-19
AMÉRICA DEL NORTEEstados UnidosDurante el mes de julio de 2020, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) tuvo encerradas a casi 100 familias en tres centros de detención de inmigrantes de Pensilvania y Texas. Tras la confirmación de casos de COVID-19 en estos centros de detención para familias, una jueza federal ordenó al ICE que liberara a todas las personas menores de edad antes del 07 de agosto de ese mismo año. Sin embargo, la jueza no cuenta con jurisdicción sobre sus progenitores, por lo que la alternativa sería equivalente a una separación familiar, una práctica que, de conformidad con la legislación estadounidense y el derecho internacional, en algunos casos puede constituir tortura.
AMÉRICA LATINAVenezuela/Perú, Chile, Ecuador y ColombiaTras años de crisis en Venezuela, varios países de la región se mostraron, en principio, muy generosos al recibir a centenares de miles de personas que habían huido del país. Sin embargo, no tardaron mucho en poner restricciones. El primero de ellos fue Perú, el cual ha demostrado un preocupante cambio de política con respecto a las personas venezolanas que buscan seguridad en su territorio. Por su parte, la ruta a través de Colombia, Ecuador, Perú y Chile representa uno de los principales corredores de movilidad de personas venezolanas de la región y no es de extrañar que la práctica de aumentar las restricciones de acceso al territorio en un país tenga de inmediato un efecto dominó en sus vecinos. Pese a los esfuerzos, en la práctica estas medidas no han servido más que para obligar a esas personas a entrar en dichos países de manera irregular, poniendo en riesgo sus derechos humanos, empezando por la vida.
EL CARIBETrinidad y Tobago/VenezuelaEl 27 de julio de 2020, la policía de Trinidad y Tobago difundió en Facebook folletos que decían que la “inmigración ilegal” podía provocar una “nueva oleada de COVID-19” y pedían a la población que denunciara las “actividades sospechosas”. Derivado de lo anterior, al menos 165 venezolanos han sido expulsados del país caribeño, volviendo a la emergencia humanitaria y de derechos humanos de la que huían, medida que ha sido calificada como violación al derecho internacional.
ASIABangladeshEl arresto y la detención arbitraria, por parte de las autoridades, de 81 trabajadores bangladeshíes, víctimas de trata de personas a su llegada a Bangladesh desde Vietnam el pasado mes de septiembre, eleva a más de 300 el total de trabajadores de esa nacionalidad que han sido arrestados y detenidos al regresar de varios países desde mayo de 2020 por “empañar la imagen del país” y por presunta implicación en actividades delictivas, aunque en ninguno de los casos se han aportado pruebas creíbles de estas actividades.
ASIAMyanmarMás de 400 personas refugiadas rohinyás, que huyen de la violencia en su país de origen, se encuentran abandonadas en el mar, registrándose ya decenas de muertes. Los gobiernos del sur y sureste asiático están usando las restricciones de la pandemia de COVID-19 para impedirles atracar en condiciones de seguridad y solicitar asilo. Según los informes, las pocas personas a quienes se ha permitido desembarcar están gravemente malnutridas y deshidratadas.
EUROPA (UNIÓN EUROPEA)MaltaLa noche del 06 al 07 de junio de 2020, las autoridades maltesas permitieron, por fin, el desembarco de cuatro transbordadores que albergaban, aproximadamente, 425 solicitantes de asilo y que habían sido retenidos antes de entrar en aguas territoriales maltesas. Todas estas personas habían sido trasladadas a transbordadores privados de turismo costero, tras ser rescatadas en el Mediterráneo central. Posteriormente, habían permanecido retenidas de manera arbitraria e indefinida, y en condiciones inadecuadas, algunas de ellas durante más de un mes.
EUROPA (UNIÓN EUROPEA)CroaciaEn una espantosa escalada de las violaciones de derechos humanos cometidas por la policía en la frontera de Croacia con Bosnia, durante el mes de junio de 2020, unos agentes ataron, golpearon brutalmente y torturaron a un grupo de migrantes y solicitantes de asilo, burlándose de sus heridas y embadurnando de comida sus cabezas sangrantes con intención de humillarlos. Después de casi cinco horas de abusos incesantes, el grupo fue entregado a la policía de fronteras croata, que los trasladó en dos furgonetas a un punto más cercano a la frontera con Bosnia y Herzegovina, ordenándoles que continuaran caminando.
Fuente: Elaboración propia con información de Amnistía Internacional. Disponible en: https://www.amnesty.org/es/latest/

Con los ejemplos de la tabla anterior, queda aún más claro que los problemas y las crisis por los que pasan los diferentes grupos desplazados, no son propios únicamente de una cultura o región en específico. Se trata de un problema que recorre al planeta de norte a sur y de oriente a occidente. El desplazamiento ha sido desde siempre una práctica propia del ser humano, que a través del tiempo, la intolerancia y la desinformación se ha convertido en un problema internacional y que requiere, por lo tanto, de mecanismos y acciones internacionales que permitan una buena regulación del fenómeno, un fenómeno que siempre ha existido y siempre existirá.

Un esfuerzo a nivel regional, a partir de una evaluación global, es el que ha hecho la Comisión Europea a través del Nuevo Pacto sobre Migración y Asilo[10], presentado en el mes de septiembre de 2020 y que visibiliza un nuevo comienzo para la migración en Europa. Este Pacto se presenta “dos semanas después del incendio que arrasó el campo de refugiados de Moria en Grecia, un hecho considerado símbolo del fracaso europeo en materia migratoria”[11]. En palabras de Adriana Tidona, investigadora sobre Migración, “ahora mismo hay una emergencia humanitaria en Lesbos. De la noche a la mañana, casi 13.000 personas en el campo de refugiados de Moria han perdido el escaso cobijo y saneamiento que tenían”[12].

Este nuevo pacto se basa en seis pilares principales:

  1. Una mayor confianza favorecida por mejores y más eficaces procedimientos.
  2. Espacio Schengen y fronteras exteriores bien gestionadas.
  3. Una solidaridad efectiva.
  4. Capacidades y talentos.
  5. Profundización en las asociaciones internacionales.
  6. Flexibilidad y resiliencia.

Según este Pacto, lo que se pretende es aumentar la confianza entre los Estados miembros de la Unión Europea mediante procedimientos más eficaces que logren un nuevo equilibrio entre la responsabilidad y solidaridad internacionales para con estos grupos vulnerables. Sin embargo, y en respuesta al  mencionado Pacto, Eve Geddie, directora de Incidencia ante la Unión Europea de Amnistía Internacional, ha declarado que “aunque se presente como un nuevo comienzo, este pacto está, en realidad, concebido para elevar los muros y reforzar las vallas”[13], haciendo alusión a que este Pacto es, en otras palabras, sólo un intento por dar un nuevo nombre a un sistema ya existente y no funcional (con terribles consecuencias y que amenaza con ser más extremo en sus medidas) en la región europea. “Quienes toman las decisiones en Europa deben mejorar estas propuestas invirtiendo en la dignidad y protección de las personas. Deben elaborar un ambicioso plan para establecer vías seguras y legales, y garantizar un enfoque humano y sostenible diseñado para durar”[14].

Personas desplazadas y la COVID-19

Para la gran mayoría (personas, comunidades, ciudades, regiones, países y continentes) ha sido complicado sobrellevar la actual crisis de salud provocada por la pandemia de COVID-19. “Sin embargo, el acceso al asilo y otros derechos que protegerían a los refugiados vulnerables se ha reducido significativamente a medida que los países han respondido a la enfermedad”[15]. Cada vez son más los Estados que implementan medidas para contener la propagación del virus, incluyendo la inminente limitación en cuanto a movimiento (entre países y dentro de ellos) se refiere. Respecto al acceso en fronteras y solicitantes de asilo, la siguiente gráfica muestra el número de países con restricciones por COVID-19 del 28 de septiembre al 04 de octubre del presente año 2020 en los cinco continentes:

Acceso en fronteras
Fuente: ACNUR, “Acceso en fronteras y solicitantes de asilo”, Número de países con restricciones en frontera relacionadas a COVID-19 por región.

De acuerdo con la gráfica anterior, es en Europa en donde más países han aplicado restricciones en frontera con excepciones para solicitantes de asilo (32 países); seguido de África (24); Asia y el Pacífico (16); y América (7).  Respecto al acceso denegado en frontera, independientemente de la situación vulnerable, Asía y el Pacífico ocupan el primer lugar con 20 países que han denegado el acceso; seguido de Medio Oriente y el Norte de África (18); América (17); África (12); y Europa (5).

A pesar de que solicitar asilo es un derecho humano reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, en su artículo 14, y el cual menciona lo siguiente: “en caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país”[16], el acceso denegado y las restricciones aplicadas en frontera por parte de algunos países han reducido la capacidad de ejercer este derecho, cuyas consecuencias inmediatas incluyen el retorno de los solicitantes a sus respectivos lugares de origen para enfrentar los mismos peligros de los que estaban huyendo, acción que puede ir directamente en detrimento de sus derechos humanos. Queda claro y es comprensible que los Estados, conforme a la situación que nos comprende actualmente, quieran tomar medidas adicionales respecto a los movimientos que se realizan en sus fronteras. Sin embargo, “esto no puede hacerse a expensas del derecho internacional de los derechos humanos y los refugiados (…) algunas personas han sido rechazadas sin siquiera tener la oportunidad de presentar una solicitud de asilo”[17].

Algunos de los impactos que ha provocado el cierre de fronteras generalizado, ha sido el retorno, deportación o expulsión de gran parte de los flujos transfronterizos existentes principalmente en Centroamérica y Europa, además, la pérdida de trabajos en todo el mundo ha propiciado que diversos grupos de migrantes y refugiados no tengan más remedio que regresar a casa. “El regreso no coordinado o inesperado de un gran número de refugiados pone en riesgo su salud y seguridad y es probable que ejerza una presión aún mayor sobre los sistemas de salud ya sobrecargados en sus países de origen”[18], tal como se muestra en la gráfica siguiente:

Camas hospitalarias
Fuente: ACNUR, “Número de camas hospitalarias por cada 10.000 habitantes”, 18 el número de camas hospitalarias como el mínimo recomendado.

Como se puede observar en la gráfica anterior, son muchos los países que no cumplen con el mínimo recomendado de camas hospitalarias (18) por cada 10.000 habitantes, entre ellos: Malí (1); Burkina Faso (4); Afganistán (5); Guatemala (6); Haití y Honduras (7); República Democrática del Congo y Venezuela (8); entre otros. Esto quiere decir, que si uno de estos países tuviera que recibir al número de personas que regresan a sus hogares, de acuerdo a su disponibilidad de camas, sus sistemas de atención médica no podrían, simple y sencillamente, hacer frente al reto que esa acción representa para ellos.

Por lo anterior, no se trata de una responsabilidad individual o regional, sino compartida, en donde deben quedar atrás elementos como la discriminación o la xenofobia que no permiten el porvenir efectivo hacia vías seguras y legales para todos los grupos vulnerables que se ven o han visto en la necesidad de desplazarse a través de las fronteras para conseguir una vida mejor. Es necesario excluir de la vida pública y política de cada país el discurso de odio, los estereotipos discriminatorios y las teorías de la conspiración que a menudo aquejan y van contra el acceso a los derechos humanos de estos grupos.


[1] Organización Internacional para las Migraciones, “Derecho Internacional sobre Migración: Glosario sobre Migración”, OIM, https://publications.iom.int/system/files/pdf/iml_7_sp.pdf, p. 20, consultada el 12 de octubre de 2020.

[2] Convención sobre el estatuto de los refugiados (Suiza: Asamblea General de las Naciones Unidas, 1950), artículo 1, definición del término “refugiado”.

[3] Protocolo sobe el estatuto de los refugiados (Estados Unidos: Asamblea General de las Naciones Unidas, 1967), artículo 1, numeral 2.

[4] Organización Internacional para las Migraciones, op. cit., p. 60-61.

[5] Ibídem, p. 69.

[6] Ibídem, p.41.

[7] Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, “Datos básicos”, Organización de las Naciones Unidas, ONU, https://www.acnur.org/es-mx/datos-basicos.html, consultada el 13 de octubre de 2020.

[8] Agencia de la ONU para los Refugiados, “Tendencias Globales: Desplazamiento forzado en 2019”, Organización de las Naciones Unidas, ONU, https://www.acnur.org/es-mx/stats/globaltrends/5eeaf5664/tendencias-globales-de-desplazamiento-forzado-en-2019.html, consultada el 13 de octubre de 2020.

[9] Ibídem, p. 6.

[10] Comisión Europea, “Migración: Nuevo Pacto sobre Migración y Asilo”, Unión Europea, UE, https://ec.europa.eu/info/sites/info/files/new-pact-on-migration-and-asylum-package_1.pdf, consultada el 15 de octubre de 2020.

[11] DW Made for minds, “La UE presenta la esperada reforma de política migratoria y de asilo”, Deutsche Welle, DW, https://www.dw.com/es/la-ue-presenta-la-esperada-reforma-de-pol%C3%ADtica-migratoria-y-de-asilo/a-55012420, consultada el 15 de octubre de 2020.

[12] Tidona Adriana, “Grecia/UE: El fuego destruye Moria y deja a 12.500 personas sin cobijo”, Amnistía Internacional, https://www.amnesty.org/es/latest/news/2020/09/greece-eu-fire-destroys-moria-leaving-12500-people-without-shelter/, consultada el 15 de octubre de 2020.

[13] Geddie Eve, “UE: El Pacto sobre Migración no es un nuevo comienzo, sino un inicio falso”, Amnistía Internacional, https://www.amnesty.org/es/latest/news/2020/09/eu/, consultada el 15 de octubre de 2020.

[14] Ídem

[15] Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, “La COVID-19 y las personas refugiadas”, Organización de las Naciones Unidas, ONU, https://storymaps.arcgis.com/stories/0c386e3d2a7d485f9ae7f6dbfaf606cc, consultada el 16 de octubre de 2020.

[16] Declaración Universal de los Derechos Humanos (Francia: Asamblea General de las Naciones Unidas, 1948), artículo 14, numeral 1.

[17] Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, “La COVID-19 y las personas refugiadas”, op. cit.

[18] Ídem

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