Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on whatsapp
cemeri-yibuti-ajedrez

Yibuti, el pequeño tablero de ajedrez.

Fecha original de publicación: 02/07/2020

Desde la época colonial el continente africano se ha distinguido por ser un motor para el desarrollo de los países europeos por medio de la explotación y el saqueo de sus recursos naturales. Las mayores problemáticas cernidas actualmente sobre el continente son resultado de las transformaciones políticas y sociales que la colonización dejó a su paso. Sin embargo, a pesar de que la mayoría de los países que conforman el llamado “continente negro” se han transformado en entidades independientes, lo cierto es que la influencia extranjera sigue reconfigurando la estructura política africana de acuerdo con sus intereses.

La mayoría de los intereses extranjeros vertidos sobre el continente africano se centran en la obtención de recursos naturales utilizados para la innovación tecnológica y el desarrollo económico de países externos, sin embargo, existe un país que, sin un metro de tierra arable, sin petróleo ni gas natural se ha convertido en objeto de deseo para distintas potencias dentro del panorama internacional, se trata de Yibuti.

La República de Yibuti se encuentra localizada en el cuerno de África. No posee ningún recurso natural explotable y la mayoría de su terreno es desértico, no obstante, posee una cualidad que lo vuelve invaluable, funge como un vigía para el acceso al mar rojo y conecta las exportaciones realizadas entre occidente y el continente asiático. Su situación privilegiada lo han caracterizado como un país geoestratégico y de importancia para diversos países alrededor del mundo, quienes se han inmiscuido de manera directa en la conformación política y diezmado la soberanía de Yibuti.

El presente artículo tiene como objetivo analizar la importancia estratégica que Yibuti tiene para distintos países. A través de la revisión de autores como Brzezinski y Cohen se realizará un análisis exhaustivo sobre la categorización antes mencionada. Por último, se abordará un panorama acerca de la importancia que tendrá el país africano en la reconfiguración de la economía mundial y como éste será utilizado como un pivote para la expansión de intereses extranjeros

Yibuti y su entorno.

La República de Yibuti (véase en adelante como Yibuti) es un país ubicado en el Cuerno de África. Posee una extensión territorial de 23,200 km2 y se caracteriza por ser el segundo país más pequeño de África, únicamente por encima de Suazilandia (Montoya, 2015). Posee fronteras terrestres con Etiopía al oeste, Eritrea al norte y Somalia al sur. Sin embargo, únicamente a 28.5 km al este se encuentra la península arábiga, especialmente Yemen.

Figura 1. El cuerno de África

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es image.png
Fuente: FAO, disponible en: http://www.fao.org/News/2000/001004-e.htm

El suelo, en su mayoría, es desértico, ocasionando que la agricultura sea casi nula. No posee ningún recurso natural de importancia, por lo que la mayoría de su economía descansa en fungir como el punto de entrada y salida de las mercancías exportadas e importadas por parte de Etiopía. Según informes de Banco Mundial (2015) Yibuti posee una población de 750,000 habitantes, donde más de un tercio se encuentran en situación de analfabetismo y pobreza.

El país africano se encuentra en el lugar 151 de 178 estudiados en el Índice de Desarrollo Humano, lo que lo vuelve un país carente de riqueza. Sin embargo, a pesar de estas connotaciones negativas, Yibuti es considerado como el país más estable de la región, en términos políticos y sociales. Al ser un punto de entrada para regiones convulsas como el Sahel y el Medio Oriente, su importancia se acrecienta cada vez más.

Yibuti, un acercamiento histórico.

En el año 1839 el francés Rochet D. Hericout visitó la región este de África y realizó un informe detallado sobre la importancia que tenía la ocupación de territorio para el control del tráfico mundial de mercancías. Como posible ruta que conectaría a oriente y occidente, e intentando reducir el tiempo de traslado que le costaba a las embarcaciones rodear el Cabo de Buena Esperanza, las autoridades francesas deciden establecer una colonia, conocida como la Somalia francesa, en 1888.

Durante poco más de medio siglo este territorio formó parte de las colonias francesas en África y vivió una serie de transformaciones. En 1945 cambio su estatus de colonia y comenzó a ser considerado como un territorio de ultramar; en 1967, a través de un referéndum en donde se exponía la voluntad y la identificación de la población con Francia, se cambió el nombre de Somalia francesa al de “Territorio Francés de los Afars y los Issas. No obstante, la voluntad reivindicativa de los futuros yibutíes los llevó a promulgar su independencia tan solo diez años después, en 1977.

Sin embargo, a pesar de conseguir su independencia y consagrarse como un Estado independiente, la recién creada República siguió dependiendo de la protección de la metrópoli, ya que, debido a la amenaza expansionista de la Somalia de Siad Barre, las autoridades yibutíes firmaron un acuerdo por el cual se garantizaba la protección de Yibuti por parte de los franceses, a cambio de instaurar una base militar en el país, Camp Lemonnier, mismo que ha sido un factor clave para el entendimiento de la problemática planteada.

El factor geoestratégico.

Saul Cohen (2003) en su obra “Geopolitics. The geography of international relations”, considera que el nivel más alto dentro de la jerarquía de la estructura global es el “reino geoestratégico”, y lo define como las “partes del mundo lo suficientemente grandes como para poseer características y funciones que influyen globalmente y que satisfacen necesidades estratégicas.” (p. 41) A esta definición le agrega una serie de características especiales, como el control de pasadizos terrestres o marítimos ubicados estratégicamente.

Si bien, Yibuti puede no cuadrar con la categorización de ser un “Estado grande” en cuestiones de longitud espacial, lo cierto es que su posición geográfica ha ocasionado que este pequeño país sea considerado como una posición de vital importancia para el desarrollo del comercio a nivel mundial. 

Yibuti es uno de los centinelas del estrecho de Bab el Mandeb, un accidente geográfico de apenas 115 kilómetros de anchura que enlaza al mar rojo al norte, con el golfo de Adén y el océano Índico al sur, y por el cual se transporta más de la mitad del comercio entre la Unión Europea y Asia. Además, anualmente recorren sus aguas cerca de 30,000 buques cisterna de petróleo, reflejándose en poco más de un 30% de las exportaciones llevadas a cabo por parte de Asia con dirección a los países de occidente (Sánchez y Palacián, 2018, p. 9). Por lo tanto, el control de dicho estrecho resulta de vital importancia para diversos países, entre los que figuran China, Estados Unidos, Francia, Italia y Japón, quienes a través de la instauración de bases militares sobre territorio yibutí han asegurado una posición estratégica con respecto a sus adversarios.  

Figura 2. El estrecho de Bab el Mandeb

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es image-4.png
Fuente: Revista La Comuna, “la lucha de Yemen por su soberanía”, disponible en: http://www.revistalacomuna.com/internacional/yemen-lucha-soberania-parte-2/

Jugadores estratégicos en Yibuti.

Brzezinski (1997) consideraba que dentro de la geopolítica global existían Estados con capacidades remarcadas que los posicionaban siempre un paso delante de sus homónimos, a estos les llamo los “jugadores geoestratégicos” y los definió como “aquellos Estados que tienen la capacidad y la voluntad nacional para ejercer poder o influencia más allá de sus fronteras.” (p. 40)

Siguiendo la lógica de Brzezinski, Yibuti es un claro ejemplo de un país diezmado por la influencia de distintos jugadores geoestratégicos. En su reducido espacio territorial se encuentran asentados cinco de los países más poderosos a nivel mundial, cuatro pertenecientes al G-7 y una potencia económica que se ha lanzado a la conquista del continente negro.

A través de la instauración de bases militares y científicas, China, Estados Unidos, Francia, Italia y Japón se encuentra disputando el control de uno de los estrechos más importantes para el comercio mundial, y que se convertirá, en un futuro cercano, en un pivote capaz de otorgar un posicionamiento relevante dentro de la escena internacional para quien logre controlarlo.

Francia.

Camp Lemonnier, la primera base militar instaurada en Yibuti data de 1977 y es resultado del proceso de independencia que culminó con el acuerdo de asistencia y protección por parte de los franceses. Fue cedida a los estadounidenses posterior al 9/11 y actualmente es habitada por los mismos.

No obstante, con la llegada del 5to Regimiento de Ultramar, Francia reforzó su presencia dentro del país. En dicha base se encuentran albergados cerca de 1,900 militares franceses y funge como el hogar de algunos cientos de soldados de otras nacionalidades, entre los que figuran alemanes y españoles, quienes participan de manera conjunta en la llamada “Operación Atalanta”, un proyecto europeo de seguridad regional dirigido al Sahel.

Francia ha expresado públicamente que su presencia en Yibuti únicamente está enfocada a la facilitación de misiones de estabilidad dentro de territorios convulsos como Somalia y la región del Sahel, sin embargo, “el libro blanco sobre defensa y seguridad de Francia del año 2013 definía a Yibuti como como una de sus prioridades estratégicas” (Sánchez y Palacián, 2018, p. 11) ya que este supone un gran espacio económico para el acceso a los mercados de Asia oriental y central en materia de seguridad.

Estados Unidos

El segundo país en instaurarse como inquilino dentro de Yibuti fue Estados Unidos. La misión ocupa actualmente la antigua base militar de Camp Lemonnier. En su interior habitan cerca de 6,000 efectivos pertenecientes al cuerpo de marines, y posee una instalación especializada en drones. Se encuentra estratégicamente ubicada cerca del aeropuerto principal del país y funge como un punto clave para la proyección estadounidense dentro del país.

La misión militar estadounidense en Yibuti comenzó posterior a los ataques terroristas del 9/11 y con la declaración de la lucha internacional contra el terror, pregonada por el entonces presidente Goerge W Bush. Se pretendía que, a través de Yibuti, el ejército norteamericano pudiera tener un mayor acceso a zonas del conflicto con el fin de establecer una paz regional, no obstante, lo cierto es que el motivo principal que ha mantenido a Estados Unidos dentro del pequeño país es el monitoreo del tráfico comercial que pasa por el estrecho de Bab el-mandeb.

Japón.

El tercer país en hacer acto de presencia en Yibuti fue Japón. Su base militar fue inaugurada en marzo de 2009 y se encuentra a menos de 15 km del aeropuerto principal del país. Es considerada una de las bases más pequeñas en territorio yibutí, sin embargo, es la primera base de operaciones instalada en el continente por parte del país Nipón.

Uno de los motivos expuestos por parte del gobierno japonés para justificar la presencia de efectivos en dicha base es la supuesta lucha en contra de la piratería, así como para la protección de connacionales en los países circundantes, no obstante, el verdadero motivo descansa en fungir como un contrapeso al empoderamiento que China ha tenido en la región, cumpliendo así parte de los objetivos pregonados por Shinzo Abe, de reformular la política de defensa japonesa, así como el papel perdido del ejército japonés.

Italia.

La base italiana de apoyo Amedeo Guillet fue inaugurada oficialmente el 23 de octubre de 2013. Posee una extensión de cinco hectáreas y es capaz de albergar a 300 militares (Gaiani, 2013). Se encuentra cerca de la frontera con Somalia y ha sido un punto clave para el emprendimiento de la lucha en contra de la piratería que azota a la región.

A pesar de que sus funciones radican en el combate al terrorismo y el rescate de rehenes, la base militar de igual manera se dedica a la monitorización del tráfico marítimo, con el fin de proteger las embarcaciones italianas que surcan las aguas y se adentran en el estrecho.

China.

El último país en hacer incursión directa dentro del país africano fue el gigante asiático, China. Con la inauguración de la Base de apoyo del Ejército de Liberación Popular, China se ha consolidado como uno de los países con más presencia dentro de la región. La base fue inaugurada en 2017, es la primera base militar extraterritorial del país asiático y es considerada como el mayor complejo militar de toda África oriental, ya que tiene la capacidad de albergar hasta 10,000 efectivos.

Los motivos principales que llevaron a su construcción fueron los ataques terroristas en Mali, donde murieron tres connacionales chinos, así como el estallido de la primavera árabe en Libia, que ocasionó que más de 36,000 ciudadanos chinos se encontraran atrapados en el conflicto.

No obstante, más allá de lo citado, muchos son los motivos que han llevado al gigante asiático a adentrarse en el pequeño país africano. China, en lo que va del siglo XXI, ha inaugurado proyectos de inversión con una gran variedad de países africanos. Con la promesa de infraestructura a cambio de recursos naturales, el país asiático ha logrado que países como el Congo y Sudán se encuentren en un estado de interdependencia compleja.

El proyecto chino más reciente es la financiación del tren eléctrico de alta velocidad que conecta Adís Abeba con el puerto de Doraleh. Como se ha mencionado, Yibuti funge como el puerto de salida y entrada de mercancías para Etiopía, que actualmente crece a un nivel impresionante.

Sin embargo, China no solo protege sus inversiones a nivel regional, sino que pretende controlar un sinfín de rutas comerciales. Cohen (2003) consideraba que la proyección marítima de China se centraba en el sudeste asiático y en Eurasia, sin embargo, podría decirse que los intereses chinos van más allá de lo previsto por el autor.

China se encuentra fuertemente interesado en la estabilidad de la región de Adén debido a las relaciones económico-energéticas con el Golfo Pérsico. Su presencia en el estrecho de Bab el-mandeb le otorga una oportunidad única de alargar su presencia en el Índico, cumpliendo así con parte de su proyecto conocido como el “collar de perlas” que tiene como fin generar un gran corredor económico entre China y Europa a través de Asia Central y África.

La presencia china en Yibuti ha ocasionado un descontento por parte de los Estados Unidos y ha ocasionado que el gobierno Yibutí se encuentre entre la espada y la pared al tener que optar por una de las dos potencias y prescindir de la otra.

Figura 3. Bases militares extranjeras en Yibuti.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es image-2.png
Fuente: El País (2017), Yibuti, un enclave para controlar el mundo, Madrid, Disponible en: https://elpais.com/internacional/2017/08/15/actualidad/1502811602_164467.html  

Figura 4. El collar de perlas chino.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es image-3.png
Fuente: Arancón, F. (2014), El collar de perlas de China: geopolítica en el Índico. Disponible en: https://elordenmundial.com/el-collar-de-perlas-chino

Yibuti, una proyección a futuro.

A través del recorrido histórico y del análisis geopolítico de Yibuti se ha logrado llegar a dos premisas fundamentales. La primera de ellas es que Yibuti debe aprovechar su potencial geográfico para consolidarse como un país referente a nivel regional. Es posible que a través del aprovechamiento de las inversiones en infraestructura por parte de China y Estados Unidos, éste puede transformarse en un país desarrollado y con un fuerte crecimiento económico.

La segunda premisa radica en disminuir la desigualdad y el amplio margen de distribución de la riqueza con el fin de incrementar el Índice de Desarrollo Humano y ser un referente a nivel continental sobre la erradicación de la pobreza. Cabe destacar que lo dicho años atrás por el antiguo Jefe del Estado Mayor de la Defensa de Italia, Luigi Binelli Mantelli (2013) en donde afirma que “Yibuti está destinado a ser más importante y estratégico que Suez o Gibraltar” cada día cobra más relevancia.

Arancón, F. (12 de mayo de 2016). Yibuti, el centinela de Bab el-Mandeb. Obtenido de El Orden Mundial: https://elordenmundial.com/yibuti-centinela-bab-mandeb/

Brzezinski, Z. (1998). The grand chessboard. Basic Books.

Cohen, S. (2003). Geopolitics. The goegraphy of international relations. Maryland: Rowman & Littlefield.

Damon, A. S. (27 de mayo de 2019). China and the United States face off in Djibouti as the world powers fight for influence in Africa. Obtenido de CNN: https://edition.cnn.com/2019/05/26/africa/china-belt-road-initiative-djibouti-intl/index.html

Montoya, F. (22 de diciembre de 2015). Djibouti. Asentamiento estratégico internacional. Obtenido de IEEE: http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2015/DIEEEO137-2015_Dijibouti_AsentamientoEstrategico_MontoyaCerio.pdf

Oladipo, T. (17 de junio de 2015). Yibuti, el pequeño país donde las grandes potencias quieren tener bases militares. Obtenido de BBC Mundo: https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/06/150616_yibuti_bases_militares_men

Rodríguez, A. (14 de mayo de 2018). El lugar que pocos saben ubicar pero en el que toda potencia quiere estar. Obtenido de La Vanguardia: https://www.lavanguardia.com/internacional/20180514/443560790722/gps-yibuti-pocos-saben-ubicar-toda-potencia-quiere-estar.html

Sánchez, P., & Palacián, B. (09 de mayo de 2018). La importancia geoestratégica de Yibuti. Obtenido de IEEES: http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_analisis/2018/DIEEEA17-2018_Yibuti_PabloSanchez-BPI.pdf

Torralba, C. (19 de agosto de 2017). Yibuti, un enclave para controlar el mundo. Obtenido de El País: https://elpais.com/internacional/2017/08/15/actualidad/1502811602_164467.html

Compartir artículo

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Artículos relacionados