Cambio climático y el aumento de conflictos armados

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Se denomina cambio climático a la variación global del clima de la Tierra. Es importante señalar que, nuestro planeta, ha sufrido de manera cíclica cambios y alteraciones en el clima a lo largo de millones de años. Sin embargo, fue en el siglo XVIII durante la Revolución Industrial que las actividades humanas comenzaron a tener un mayor impacto en el clima terrestre. Actualmente, existe un consenso casi generalizado en la comunidad científica respecto a que las actividades humanas causan alteraciones en el sistema climático global. En 2014 el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático señaló en su Quinto Informe “la influencia humana en el sistema climático es clara y va en aumento, y sus impactos se observan en todos los continentes. Si no se le pone freno, el cambio climático hará que aumente la probabilidad de impactos graves, generalizados e irreversibles en las personas y los ecosistemas” [1].

Durante los últimos años ha sido cada vez más frecuente la aparición de fenómenos climáticos extremos que afectan a miles de personas al mismo tiempo que dañan los ecosistemas. Las redes sociales han ayudado a visibilizar los daños que han causado los eventos climáticos extremos de los últimos años como los incendios forestales en California,  el Amazonas, Australia o también los efectos de las sequías extremas en varias partes del continente Africano. Debido a lo anterior,  cada vez más gente alrededor del mundo se ha movilizado para exigir a sus respectivos gobiernos que emprendan acciones urgentes para enfrentar la emergencia climática. A la par también ha crecido la preocupación respecto a los problemas de seguridad que podrían generarse debido al cambio climático. Es un hecho que la presencia de fenómenos climáticos extremos ha provocado que cada vez sea más común que los gobiernos deban enfrentarse a diversas crisis derivadas de dichos eventos.

El cambio climático podría hacer que muchos gobiernos a nivel global comiencen a tener problemas para hacer frente a las crisis que puedan generarse debido a los efectos de los fenómenos climáticos extremos. Un estudio liderado por la Universidad de Stanford publicado en la revista Nature  señala que si la temperatura del planeta aumenta 2°C la probabilidad de estallido de conflictos armados en el mundo aumenta un 13%. Por otro lado, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) señala en su informe “Cuando la lluvia se convierte en polvo” que 12 de los 20 países más vulnerables al cambio climático están también afectados por conflictos armados.

Hasta el momento, el cambio climático por sí mismo no ha sido causa de ningún conflicto armado. Sin embargo, los efectos de este fenómeno ponen en riesgo muchos de los factores que los seres humanos necesitamos para vivir. Los eventos climáticos extremos ponen en riesgo los cultivos, el suministro de agua, la disponibilidad de medicamentos, las zonas seguras para vivir, entre muchas otras cosas que podrían a la larga afectar la capacidad de los gobiernos para satisfacer las necesidades básicas de su población generando olas de acaparamiento de recursos que podrían estallar en conflictos violentos.

Los efectos del cambio climático afectarán a largo plazo a la mayor parte del mundo. Sin embargo, a corto plazo, miles de personas en distintos países ya son víctimas de los efectos negativos del cambio climático. Cada vez es más común que surjan pequeños enfrentamientos entre granjeros y ganaderos en algunas regiones de África y Medio Oriente en el que ambas partes buscan obtener recursos hídricos para continuar con sus labores. Durante los últimos años también han sido cada vez más comunes enfrentamientos entre pescadores en el Mar del Sur de China para hacerse con los recursos marinos. En distintas ciudades del mundo hemos sido testigos del acaparamiento de recursos cuando hay oleadas de calor o frío extremo. 

Los ejemplos anteriores ilustran lo que pasa cuando los recursos no son suficientes para satisfacer a todos. Los efectos del cambio climático ponen en riesgo los ya de por sí insuficientes recursos para satisfacer a una población mundial que sigue creciendo y consumiendo a niveles vertiginosos. En 2019, el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, declaró ante el Consejo de Seguridad “la explotación de recursos naturales, o la competencia por ellos, puede y lleva a conflictos violentos. Prevenirlos, gestionarlos y resolverlos es uno de los mayores y crecientes desafíos de nuestro tiempo” [2] .

La posibilidad del aumento de violencia debido a los eventos climáticos extremos podría llevar a los seres humanos a una nueva encrucijada en la que podríamos tener  que enfrentar el alza de conflictos armados. El estallido de este tipo de conflictos podría presentarse principalmente en países con altos grados de desigualdad social y económica, instituciones débiles o con pocas posibilidades de adaptación al cambio climático. 

El caso del conflicto en el Norte de Mali.

Mali es un Estado sin litoral situado en África Occidental. Es el octavo país más extenso de África y es rico en recursos naturales. El estallido del conflicto en  el Norte de Mali se sitúa en 2012. Sin embargo, los conflictos al interior del país se pueden remontar hasta el periodo precolonial en el siglo XV. Actualmente, el conflicto es una gama de problemas que incluyen: inestabilidad política, conflictos étnicos, intervención de potencias extranjeras, lucha por los recursos naturales y la presencia de fenómenos climáticos extremos.

Desde 1960 la temperatura en Mali ha aumentado 0.7°C. Un aumento considerable tomando en cuenta que el Acuerdo de París estableció limitar el aumento de la temperatura a 1.5°C. El alza en la temperatura en Mali ha provocado que los fenómenos climáticos sean cada vez más intensos. Cada año el país sufre una serie de sequías extremas que ponen en riesgo la ya de por sí frágil seguridad de los malinenses. Con el estallido del conflicto en 2012 el Estado perdió la capacidad que tenía para ayudar a los habitantes del norte de Mali a enfrentar los problemas generados por las sequías y la desertificación. Lo anterior generó que grandes olas de personas se vieran forzadas a abandonar sus hogares y tuvieran que desplazarse hacia el sur del país. 

En 2019, el Presidente del CICR indicó “el cambio climático suma un factor complicado en una región donde el subdesarrollo, la pobreza endémica, la criminalidad generalizada y la violencia ya dan lugar a una calidad de vida sumamente frágil” [3] . Los efectos del cambio climático en Mali han generado que la población en el país tenga que enfrentarse a situaciones cada vez más peligrosas para poder acceder a recursos básicos como agua o alimento. Por otro lado, los fenómenos climáticos extremos han exacerbado en gran medida los conflictos preexistentes entre los distintos actores involucrados siendo un impedimento más para avanzar hacia la resolución del conflicto.

Hasta el momento el cambio climático no ha provocado el estallido de algún conflicto armado. Sin embargo, en varias zonas del mundo donde hay conflictos armados activos se presentan fenómenos climáticos extremos. Dichos fenómenos son cada vez más frecuentes y más severos. Los gobiernos de las zonas en conflicto no tienen la capacidad de atender dicho conflicto y al mismo tiempo emprender acciones de resiliencia contra el clima cambiante. La población se ve doblemente vulnerada debido a la violencia del conflicto  y en ocasiones sin posibilidad de acceder a recursos básicos debido a las inclemencias del clima extremo. Es un hecho que, los fenómenos climáticos extremos, son uno de los factores que contribuyen a que miles de personas en zonas de conflicto deban abandonar sus hogares  para desplazarse a zonas  en las que puedan satisfacer sus necesidades básicas. 

El caso del Conflicto en el Norte de Mali ayuda a ejemplificar cómo el cambio climático puede ser un factor que agrava seriamente un conflicto que lleva mucho tiempo en marcha. Los efectos del cambio climático vulneran actualmente a muchas personas que viven tanto en zonas de conflicto como en zonas pacíficas. Sin embargo, entre más comunes sean los fenómenos climáticos extremos, el número de zonas en conflicto alrededor del mundo irán exponencialmente en aumento. Claramente cualquiera que sea el número de conflictos activos en el mundo representa un riesgo para la seguridad. El cambio climático junto con todas sus consecuencias no son solamente un problema relativo al medio ambiente. Los efectos de este fenómeno deben ser abordados desde distintas aristas para poder avanzar hacia mecanismos de adaptación y resiliencia verdaderamente útiles.

En este sentido, los efectos del cambio climático podrían hacer que sea necesario replantearse el concepto de seguridad tradicional. La evidencia actual indica que los fenómenos climáticos extremos (incendios, sequías, inundaciones, etc.) representan un gran riesgo a la seguridad interna de varios países del mundo. Sobre todo en regiones del mundo en las que existen conflictos armados activos. En este sentido, emprender acciones para enfrentar los efectos del cambio climático debe ser reconocido como un tema de seguridad global. Las acciones de resiliencia climática deben estar dentro de las agendas de seguridad de todos los países del mundo. Reconociendo la lucha contra el cambio climático como un tema de seguridad podría representar un gran avance para iniciar acciones verdaderas para salvaguardar la vida y los derechos básicos de millones de personas en todo el mundo.

1. Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. “Cambio climático 2014: Informe síntesis”, 2014. https://www.ipcc.ch/site/assets/uploads/2018/02/SYR_AR5_FINAL_full_es.pdf
2. Santos, María. “Los conflictos armados crecerán hasta un 26% por el cambio climático”. El Ágora diario del agua, 2016. https://www.elagoradiario.com/desarrollo-sostenible/cambio-climatico/conflictos-armados-cambio-climatico/#:~:text=El%20cambio%20clim%C3%A1tico%20y%20las,en%20varios%20puntos%20del%20planeta.&text=%E2%80%9CLa%20explotaci%C3%B3n%20de%20recursos%20naturales,y%20lleva%20a%20conflictos%20violentos
3. Comité Internacional de la Cruz Roja. “Malí-Níger: el cambio climático y el conflicto crean un mezcla explosiva en el Sahel”, 2019. https://www.icrc.org/es/document/mali-niger-el-cambio-climatico-y-el-conflicto-crean-una-mezcla-explosiva-en-el-sahel
4. Comité Internacional de la Cruz Roja. “When rain turns to dust””, 2019. https://shop.icrc.org/when-rain-turns-to-dust-pdf-en-2
5. Noticias ONU. “El cambio climático y las guerras en muchos países no son coincidencia”. Paz y seguridad, 2018. https://news.un.org/es/story/2018/07/1437671
6. Werrel, Caitlin y Franceso Femia. “Con el cambio climático, el riesgo de nuevos conflictos”. UNESCO. https://es.unesco.org/courier/2018-2/cambio-climatico-riesgo-nuevos-conflictos
7. Nature. “Climate as a risk for armed conflict”, 2019. https://www.nature.com/articles/s41586-019-1300-6
8. Comité Internacional de la Cruz Roja. “El conflicto en Malí”, 2019. https://www.nature.com/articles/s41586-019-1300-6

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