El poder en las Relaciones Internacionales posCOVID-19

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Durante el 2020, y aún en la mitad del presente año, la humanidad sigue viviendo la pandemia a raíz del SARS-CoV-2 con cifras oficiales de infectados y decesos alarmantes. En este sentido, no deja de llamar la atención la forma en como las sociedades —en su afán de encontrar soluciones contra este virus mortal— han desarrollado el conocimiento humano como una forma de autodefensa y protección. Recurriendo así a un instrumento social como ser la tecnología de la Cuarta Revolución Industrial, con lo que el poder cultural -o del conocimiento- pudo hacer frente a la crisis de salud y a la crisis económica generadas por esta pandemia.

Sin embargo, es necesario recordar que la combinación de la Cuarta Revolución Industrial con el manejo del poder social en sus dimensiones del poder cultural, económico y político; son aplicados por el análisis de la macro internacionalidad de la ciencia de las Relaciones Internacionales con el fin de demostrar que hay un cambio en la sociedad internacional. Esta transformación es de carácter social dando lugar al nacimiento de nuevos estilos de vida en la coyuntura.

De este modo, amerita emitir una interrogante substancial: ¿es posible que la pandemia pueda marcar el punto de ruptura, o de inflexión, entre una forma de sociedad internacional en descenso vs. el surgimiento de una sociedad internacional bajo nuevas formas de poder social en el contexto de sus tres dimensiones (poder cultural, económico y político)?

Pandemia y los efectos en las sociedades de los Estados

En diciembre del 2019 emergió un mortal agente viral en la ciudad de Wuhan, China; el cual se fue extendiendo paulatinamente a todos los Estados del mundo, permitiendo así que el 11 de marzo del 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) —por intermedio de su director general— llegara a declarar la situación como una pandemia [1]. El genoma fue identificado por el Comité Internacional de Taxonomía de Virus como miembro de la familia de los coronavirus, nombrado SARS-CoV-2 o comúnmente conocido como COVID-19 [2].

Asimismo, los efectos a la salud obtenidos de la Universidad Johns Hopkins en los Casos de afectados y de muertes por día por la COVID-19 al 17 de junio de 2021, son un poco más de 3,8 millones de decesos y de 177,3 millones de casos infectados, lo que significa un elevado número de la población pese a que para esta fecha ya se está contrarrestando con la aplicación de vacunas en un número aproximado de 2.484,3 millones [3].

De igual forma, la pandemia puso de manifiesto las vulnerabilidades de la sociedad internacional con elevados grados de incertidumbre socioeconómica. Para tal efecto, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en el Informe Especial N° 5 COVID-19 expresa tasas con promedios negativos. Empero, admite una lenta recuperación para fines del 2021, pues este informe no solo contempla los efectos económicos negativos del Producto Interno Bruto (PIB) de los países, sino también los índices de pobreza y desempleo, indicadores que hacen visible la mayor caída económica desde la Segunda Guerra Mundial [4].

Es así que la pandemia ha develado condiciones de la realidad social que por sí solas no se hubieran posesionado con la fuerza y el empuje de esta amenaza mortal. Demostrando la forma en como la pandemia fue la principal amenaza a los estilos de vida de la sociedad internacional, siendo que después de 18 meses las sociedades cambiaron de rumbo y se van transformando, permitiendo el surgimiento de nuevos estilos que marcan diferentes condiciones de existencia para una nueva comunidad internacional, recurriendo así a argumentos propios de la macro internacionalidad y del post internacionalismo.

Si bien en el análisis de la macro internacionalidad de las sociedades internacionales que plantea Rafael Calduch en su obra Relaciones Internacionales [5], se distinguen tres etapas: génesis, desarrollo y crisis de la sociedad internacional. Es necesario comparar con la realidad social que se vive a raíz de la pandemia declarada, pues se infiere que la sociedad actual ingresó a la curva descendente de desarrollo, con una crisis de salud aparejada de una crisis económica. La conjunción de ambas crisis da como resultado que se llegara al punto de ruptura, o de inflexión, entre la sociedad internacional de una pre pandemia ubicada en la curva de descenso del desarrollo, con una sociedad internacional post pandemia que ingresa a la curva ascendente del desarrollo.

Las diferencias en los estilos de vida de la sociedad internacional previa a la pandemia con la sociedad internacional resultante de los efectos de la pandemia, se ubican a partir del punto de ruptura o de inflexión, con una diferencia substancial: las sociedades pre pandemia están en el punto bajo de descenso, es decir, en la bajada de la curva de desarrollo; en cambio las sociedades post pandemia se encuentran en el inicio de subida de la curva de desarrollo.

Esto significa un cambio de las estructuras sociales, reconocido en términos de James Rosenau, autor del post internacionalismo, en la teoría expuesta en su obra Turbulencia en la política mundial [6], como una turbulencia sucedida con la pandemia. De acuerdo con este autor, a partir del punto de ruptura o de inflexión, es que se produce un cambio turbulento de coexistencia de actores, factores y relaciones de una sociedad decadente con una sociedad emergente, y es lo que se muestra entre la sociedad internacional antes de la pandemia, con la sociedad internacional después de la pandemia.

El poder en las Relaciones Internacionales posCOVID-19
James Rosenau, padre del postinternacionalismo. (Fuente: University of Southern California)

Quiere decir, la pandemia se convirtió en un factor de cambio que interactuó en la forma de vida de las sociedades internacionales —la descendente y la emergente— siendo este fenómeno de carácter colectivo porque alcanzó a todas las sociedades del mundo entero. No obstante, ¿cuál fue el factor preponderante de este cambio? La respuesta es directa y sin lugar a equivocación: la pandemia de la COVID-19 que interactuó con las sociedades internacionales, marcando un antes y un después en la realidad social, en la que también surge una nueva forma de poder social junto a la emergente sociedad internacional. Éste cambio de rumbo de la sociedad es debido a la turbulencia en la realidad mundial, en los hechos, es lo que menciona Rosenau en su teoría post internacionalista.

El poder social como factor influyente en la pandemia

En el contexto teórico expuesto por Celestino del Arenal en el artículo Poder y relaciones internacionales: un análisis conceptual, hace referencia a las dos grandes líneas del pensamiento: la realista y la idealista, las cuales influyen en las Relaciones Internacionales sobre las que prevalece el poder, como motor y explicación de las mismas, donde los Estados son los actores únicos de las Relaciones Internacionales [7]; lógicamente que esta afirmación está en el marco general de la interacción de las sociedades internacionales, entre ellas representadas por los Estados quienes ejercen el poder en una realidad social.

Lo que sucede con la pandemia y las sociedades internacionales es un fenómeno diferente, donde la amenaza mortal es el virus contra la sociedad internacional y no de la forma conocida que es entre estas, sino de la sociedad internacional contra la amenaza común de la pandemia, ésta de manera colectiva recurren a su propio poder social para hacer frente al virus mortal. Es decir, las relaciones de poder no son entre sociedades internacionales a través de sus representantes -que son los Estados- que interactúan, sino, son las sociedades que asumen una posición común colectiva de poder social para interactuar contra la amenaza.

Para comprender mejor este cuadro específico donde se aplica el poder social de manera colectiva, se recurre a la teoría desarrollada por Rafael Calduch en su libro Relaciones Internacionales, quien expone las características del poder social cuando interactúan entre ellas, llegando a establecer tres dimensiones básicas de la vida social, estas dimensiones son el poder cultural, el poder económico y el poder político.

Estas tres dimensiones explicadas por Calduch se ubican en las sociedades internacionales de diferentes formas que influyen en la vida social de la humanidad. Es así que el poder económico se muestra decadente a partir de la presencia de la amenaza de la pandemia, lo mismo sucede con el poder político que se vio paralizado estratégicamente por la amenaza del virus, ni que decir con el poder cultural, cuyo desconocimiento generó una ruptura en el conocimiento y en el uso de tecnologías frente a una amenaza que no se sabía cómo enfrentar (donde la incertidumbre campeaba en las sociedades) por el miedo a adquirir el virus -ya sea por la falta de atención y/o la capacidad en los sistemas de salud.

El poder social de este tipo de sociedades internacionales -por sus características económicas, políticas y culturales- estaba en caída vertiginosa, los Estados del mundo ingresaron estrepitosamente en la crisis de salud y económica. Los poderes políticos se mantenían paralizados pero estables con la esperanza de encontrar soluciones científicas que hagan frente a la acción devastadora del virus, de encontrar soluciones que vayan más allá de los protocolos de bioseguridad que se fueron adoptando y que contrarrestaba los efectos del virus. Esas esperanzas se acentuaban en acciones dirigidas a las investigaciones que se realizaban para descubrir una vacuna que frene los efectos del virus.

Sin embargo, al mismo tiempo que el poder cultural comenzó a plantear soluciones científicas en el campo de la salud, se hizo presente con fuerza la tecnología de la Cuarta Revolución Industrial, la denominada industria digital, como una fuerza para mover el poder político y emergerlo de su estancamiento -y parálisis estratégica en la que se encontraba. El rol del poder cultural de la sociedad internacional en esta nueva etapa queda expuesto en dos campos: (1) el científico y (2) el tecnológico.

La dimensión del poder cultural en el campo científico se hace visible con fuerza y decisión en dos aspectos, el primero de carácter inmediato con la presencia de los profesionales de salud que se pusieron en primera línea para combatir al virus, por lo que el Fondo de Población de las Naciones Unidas los declaró héroes de la vida [8]. Y el segundo, con el trabajo de los científicos en los laboratorios para descubrir la vacuna y la capacidad de producción a nivel mundial, los científicos demostraron el poder cultural de la sociedad internacional con el trabajo realizado alrededor del descubrimiento de la vacuna eficaz que haga frente al virus mortal. De acuerdo al informe de las vacunas de la OMS al 18 de febrero de 2021, denominado Vacunas contra la COVID-19, indica que hay siete vacunas distintas que los países del mundo han comenzado a administrar, además hay más de doscientas vacunas experimentales en desarrollo, de las cuales más de sesenta están en la fase clínica [9].

La Cuarta Revolución Industrial y su influencia en la sociedad internacional

La Cuarta Revolución Industrial10 surgió en la Feria de Hannover el año 2011 como industria 4.0 [11]. Sin embargo, el concepto de Cuarta Revolución Industrial nació el año 2015 propuesto por Klaus Schwab en el Foro Económico Mundial con el propósito de explicar los cambios en la manera de vivir y su relación con la realidad, la cual es generada a partir de la irrupción de tecnologías con capacidades de evolución exponencial que prometen generar una simbiosis entre microorganismos, entre cuerpos, entre los productos que se consumen y los edificios que habita el individuo. Es así que, este grupo de tecnologías, considera adelantos como la computación en la nube o el cultivo celular, hasta otros desarrollos inéditos como la ingeniería genética o la computación cuántica.

El poder en las Relaciones Internacionales posCOVID-19
Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial donde acuño el término de la Cuarta Revolución Industrial. (Fuente: World Economic Forum)

Es menester recalcar que al momento de esta visión de uso de las tecnologías 4.0 el 2015, no se produjo ni se esperaba a la pandemia de la COVID-19. Quiere decir que los hechos para la evolución de las sociedades fueron acelerados con la pandemia, hasta llegar al punto de inflexión el año 2021 cuando comienza la génesis de las nuevas formas de vida social con una realidad social completamente diferente al pasado.

Klaus Schwab, en relación a la cuarta revolución industrial, hacía referencia a las relaciones de las sociedades en los siguientes términos: “Estamos al borde de una revolución tecnológica que alterará fundamentalmente la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos unos con otros. En su escala, alcance y complejidad. La transformación será diferente a todo lo que la humanidad haya experimentado antes. Todavía no sabemos cómo se desarrollará, pero una cosa esta clara: la respuesta debe ser integrada y completa, involucrando a todos los actores de la política global, desde los sectores público y privado, hasta la academia y la sociedad civil.” [12]

La pandemia pondría en evidencia esas previsiones certeras emitidas por Schwab en el contexto de las Relaciones Internacionales más que una predicción es una previsión, lo que por una simple contrastación histórica entre el 2015 y el 2021 dejaría en evidencia la funcionalidad en la que se encuentran las actuales sociedades internacionales. La previsión en Relaciones Internacionales está definida por Braillard en su obra Reflexiones sobre la previsión en Relaciones Internacionales como la actividad que busca desvelar, a través del análisis del presente y del pasado un cierto número de futuros posibles, de futuribles, de potencialidades susceptibles de realizarse en el futuro [13]. Este concepto se aplica con mucha aproximación a lo expresado por Klaus Schwab en un presente dadas las circunstancias el 2015 y una previsión para el futuro que hoy 2021 se comprueba.

Paralelamente, como afirma Piero Gayozzo en su artículo Cuarta revolución industrial y pandemia, la aparición y mayor uso de nanotecnologías, biotecnologías, tecnologías de la información y de las ciencias cognitivas, junto a las múltiples convergencias y combinaciones que se dan en el campo tecnológico, cambiaron y revolucionaron la realidad del mundo entero [14]. A todos estos resultados se agregan las tecnologías de cultivo celular, la robótica, la inteligencia artificial, la computación cuántica, entre otros; los cuales convergen en la creación de estrategias y soluciones para enfrentar la pandemia y las crisis de salud como económicas desatadas por ella, llegando a un resultado social diferente a las sociedades pre pandemia.

Si bien el desarrollo tecnológico alcanzado por la Cuarta Revolución Industrial es una manifestación del poder material, es diferente al poder natural que responde a las leyes mecánicas e impersonales en su manifestación de poder destructor de la naturaleza, o en su poder creador y reproductor de la misma naturaleza. No obstante, existe una diferencia como establece Rafael Calduch en su obra de Relaciones Internacionales, una diferencia del poder humano por el carácter consciente del uso del poder, lo que no sucede en el poder natural. Esto permite afirmar que el desarrollo tecnológico de la Cuarta Revolución Industrial no está en el campo de acción del poder natural, más bien, le corresponde al poder humano, afirmación respaldada por Calduch cuando afirma que es el conocimiento la fuente de los poderes de todos y cada uno de los hombres como de las condiciones concretas en las que lo ejercen.

Siguiendo esta lógica de argumentación, se pone en evidencia que la tecnología es una expresión del poder material que rodea al hombre, la cual tiene aplicación en los ámbitos colectivos de las relaciones sociales, que, debido a la pandemia, estas relaciones sociales dieron lugar a la manifestación del poder social. Un poder social presente y resultante de las interacciones con una fuerte dimensión, primero, del poder cultural, y luego del poder económico, para terminar estabilizando la dimensión del poder político de las sociedades internacionales.

Consideraciones finales

Por las premisas propias de la ciencia de las Relaciones Internacionales manifestadas con mayor preponderancia por la pandemia de la COVID-19, en la que interviene el análisis la macro internacionalidad en las tres etapas de génesis, desarrollo y crisis de una sociedad internacionalueda demostrado que se contrasta un antes y un después de la pandemia que marca la desaparición de estilos de vida de un tipo de sociedad internacional para dar lugar al nacimiento de otro tipo de sociedad internacional, con una fuerte dosis de desarrollo tecnológico de la Cuarta Revolución Industrial -donde el punto de inflexión, o de ruptura, entre ambos tipos de sociedades todavía es la pandemia.

Asimismo, en el surgimiento de este nuevo tipo de sociedades internacionales aun es preponderante, y seguirá siendo así, el conocimiento que tiene el ser humano lo que da lugar al poder humano como una primera diferencia con el poder natural. Un poder humano que debido a las interacciones sociales de diferentes sociedades da lugar a las sociedades internacionales no enfrentadas o conflictuadas entre ellas como habitualmente es objeto de estudio por la ciencia de las Relaciones Internacionales (cuando existe un conflicto).

Sino que todas estas tienen una común amenaza que es la pandemia y frente a la cual se pone de manifiesto el poder social. Un poder social que encuentra su punto de origen en el punto de ruptura o de inflexión, en este caso, en la pandemia que provocó y sigue provocando todavía una crisis de salud y una crisis económica a nivel global. Ante esto, surge el conocimiento del poder humano con el poder cultural, es decir que impulsa al poder material con el uso de la tecnología de la Cuarta Revolución Industrial.

Suscríbete a CEMERI

*obligatorios

En suma, aún queda pendiente en el marco de la ciencia de las Relaciones Internacionales tomar las previsiones que estos nuevos tipos, y estilos de vida, de la sociedad internacional emergente con el uso de las variables culturales, económicas y políticas. Las cuales se encuentran vinculadas al poder de las brechas de la desigualdad que pueden existir, de modo que no sean grandes, bajo la premisa destacada por Bart Landheer que no hay igualdad en la realidad social, sino más bien desigualdad [15] y lo que se espera que estas desigualdades no sean en mayúsculas dependerá del esfuerzo e importancia que las sociedades le den al poder cultural.


10La primera revolución industrial utilizó el agua y el vapor para mecanizar la producción. La segunda revolución industrial utilizó la energía eléctrica para la producción en masa. La tercera revolución industrial utilizó la tecnología de la información y la electrónica para automatizar la producción.

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email
[1] OMS, P. d.-1. 11 de marzo de 2020. Organización Mundial de la Salud, OMS. Obtenido de https://www.who.int/director-general/speeches/detail/who-director-general-s-opening-remarks-at-the-media-briefing-on-covid-19—11-march-2020

[2] Corona virade Study Group of the International Committee on Taxonomy of Viruses. 2020. The species Severe acute respiratory syndrome-related coronavirus: classifying 2019-nCoV and naming it SARS-CoV-2. Nature Microbiology, 536-544.

[3] Universidad Johns Hopkins. 2021. Casos de afectados y de muertes por día. https://www.arcgis.com/apps/dashboards/bda7594740fd40299423467b48e9ecf6.

[4] CEPAL. 2020. Informe Especial N° 5 COVID-19. Santiago de Chile: CEPAL.

[5] Calduch Cervera, R. 1991. Relaciones Internacionales. Madrid: Ciencias Sociales.

[6] Rosenau, J. 1990. Turbulencia en la política mundial: una teoría del cambio y la continuidad. Princeton Nueva Jersey: Princeton University Press.

[7] Arenal, C. d. 1983. Poder y relaciones internacionales: un análisis conceptual. Revista de Estudios Internacionales, Vol. 4, Num. 3, 501- 524.

[8] Kanen, N. 19 de Agosto de 2020. Declaraciones del Fondo de Población de las Naciones Unidas. Obtenido de https://www.unfpa.org/es/press/homenaje-los-h%C3%A9roes-de-la-vida-real-que-luchan-contra-la-covid-19-las-crisis-y-los-desastres

[9] OMS. 18 de febrero de 2021. Vacunas contra la COVID-19. Obtenido de https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/covid-19-vaccines

[11] Hannover Messe. 02 de abril de 2014. Industria 4.0 en la Feria de Hannover. Obtenido de https://www.deutschland.de/es/topic/economia/globalizacion-comercio-mundial/industria-40-en-la-feria-de-hannover

[12] Schwab, K. (12 de diciembre de 2015). La cuarta revolución industrial. Obtenido de https://www.foreignaffairs.com/articles/2015-12-12/fourth-industrial-revolution

[13] Braillard, P. (1980). Reflexiones sobre la previsión en relaciones internacionales. Estudios Internacionales, 213.

[14] Gayozzo, P. (2020). Cuarta revolución industrial y pandemia. Fondo Editorial de la Sociedad Secular Humanista del Perú, 1-22.

[15] Landheer, B. (1957). Teorías de la Sociología Contemporánea y el Derecho Internacional. En Academia de Derecho Internacional de La Haya, Colección del Curso de la Academia de Derecho Internacional de La Haya (págs. 533-572). La Haya.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CEMERI