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Opinión

Melissa Zuleika Cruz Contreras

Economía creativa para el desarrollo sostenible: retos en un contexto pandémico

- La economía creativa es un sector en el que tiene lugar la conceptualización, producción y publicación de una idea, mientras que las industrias creativas son los motores que impulsan ese sector económico.

El 19 de diciembre de 2019 —meses antes de la declaración de emergencia sanitaria internacional por la pandemia de coronavirus— la Asamblea General (AG) de las Naciones Unidas adoptaba la resolución 74/198, que decretó el 2021 como el Año Internacional de la Economía Creativa para el Desarrollo Sostenible. Cuando eso sucedió, todavía se desconocía el panorama tan incierto que el mundo atravesaría a partir de 2020, así como las consecuencias negativas que la pandemia de COVID-19 ha generado en el ámbito económico y en las industrias creativas y culturales, un sector que a pesar de haber tomado fuerza en años anteriores, actualmente no es considerado parte de las estrategias clave para la recuperación económica poscoronavirus.

El impulso que habían tomado las economías creativas se vio interrumpido por los efectos económicos de la pandemia. Aunque el contexto parece adverso, la resolución de la AG es bastante oportuna, pues las restricciones sanitarias y el confinamiento decretados en varias partes del mundo, han incentivado la creación de otras formas de entretenimiento y de acceso a la cultura, si bien a un ritmo diferenciado y conforme a las condiciones económicas de cada país.

Recordemos que la economía creativa es un sector en el que tiene lugar la conceptualización, producción y publicación de una idea, mientras que las industrias creativas son los motores que impulsan ese sector económico.[1] De esta manera, cualquier representación artística (cine, danza, teatro, música, fotografía), desarrollada mediante la tecnología, el diseño, o difundida a través de medios como radio y televisión, son algunos ejemplos de industrias que sostienen a las economías creativas, al albergar, producir y comercializar las creaciones que llegan a manos de la población en un libro, una canción, un videojuego o una obra de arte.

Pese a que en otras partes del mundo se observa una evolución favorable del sector, en América Latina las industrias creativa y cultural han sido fuertemente golpeadas, pues la existencia de frágiles sistemas de salud en la región ha obligado a varios países a priorizar el control de contagios y decesos mediante periodos prolongados de confinamiento —entre otras restricciones—, causando enormes pérdidas económicas e incrementando los índices de desempleo en diversos sectores.

La crisis actual ha agudizado desigualdades sociales que ya existían en la región y atenderlas será una prioridad en el diseño de políticas públicas[2]. Las economías creativas enfrentan el reto de hacerse partícipes de esa recuperación, así como de lograr que los gobiernos escuchen sus voces, atiendan a sus necesidades y reconozcan las aportaciones que pueden hacer a la reactivación económica.

Así lo observa un estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el cual identifica que, en el corto plazo, los gobiernos de la región deberán atender los altos niveles de empleo informal de las personas que laboran en dicha industria sin ninguna prestación ni garantía. Las dificultades asociadas con la adopción de un paradigma digital también serán motivo de atención, pues el tipo de infraestructura requerido para el impulso de la economía creativa suele ser más común en las grandes ciudades y, paradójicamente, éstas han sido las más afectadas por la pandemia.

El confinamiento también ha implicado para el sector la pérdida de nodos centrales de encuentro y desarrollo de ideas. Ante esto, apostar por la digitalización de las economías creativas es una opción que ofrece muchas posibilidades, pues las artes y otras industrias han encontrado en las plataformas digitales una oportunidad de seguir llegando a quien las consume. En el mismo sentido, las disrupciones en las cadenas de valor es otra situación urgente, pues debido a la desaceleración económica se ha desestabilizado la fluctuación de precios y la disponibilidad de insumos básicos para la producción de bienes y servicios creativos.[3]

Este escenario nos muestra las múltiples dimensiones del problema, pero la oportunidad de que 2021 sea el año de la economía creativa para el desarrollo sostenible es inigualable. Restan 9 años antes de que se cumpla el plazo fijado para alcanzar los objetivos propuestos en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, y el coronavirus ha implicado un retroceso para varios procesos que alrededor del mundo ya se encaminaban a cumplir sus metas. Por ello es fundamental redoblar esfuerzos y el sector creativo puede representar una opción viable para recuperar la actividad económica en Latinoamérica.

México, por ejemplo, es un referente cultural en la región. Su música, su historia y sus distintas expresiones artísticas lo dotan de un potencial digno de mostrar al mundo. Aunque el gobierno actual tiene prioridades distintas, no es descabellado exigir que la cultura se convierta en una de ellas. Para esto, se pueden generar esquemas de difusión y promoción de la imagen de nuestro país a través de los circuitos económicos analizados, así como políticas públicas sostenibles que los apoyen. En el contexto de la pandemia, no debe obviarse el rol de la cultura y del entretenimiento en la formación de sociedades resilientes, ni las redes que pueden generarse en el ámbito de la cooperación educativa, ni los beneficios que incluso podría tener para el sector turístico, constantemente vinculado a la promoción cultural.

Fuentes

    [\[1\]](//FFD51858-8899-4408-A114-F1D1A9C1316B#_ftnref1) Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, “La economía creativa tendrá su momento en el año 2021”, 13 de enero 2021, [https://unctad.org/es/news/la-economia-creativa-tendra-su-momento-en-el-ano-2021](https://unctad.org/es/news/la-economia-creativa-tendra-su-momento-en-el-ano-2021) (Consultado el 17 de mayo 2021)

    [\[2\]](//FFD51858-8899-4408-A114-F1D1A9C1316B#_ftnref2) Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, “Culture & COVID-19, Impact and Response Tracker”, 2020, [https://en.unesco.org/sites/default/files/special\_issue\_en\_culture\_covid-19\_tracker.pdf](https://en.unesco.org/sites/default/files/special_issue_en_culture_covid-19_tracker.pdf) (Consultado el 18 de mayo 2021)

    [\[3\]](//FFD51858-8899-4408-A114-F1D1A9C1316B#_ftnref3) Banco Interamericano de Desarrollo (BID), La pandemia pone a prueba a la economía creativa, Ideas y recomendaciones de una red de expertos, 2020, [https://publications.iadb.org/publications/spanish/document/La-pandemia-pone-a-prueba-a-la-economia-creativa-Ideas-y-recomendaciones-de-una-red-de-expertos.pdf](https://publications.iadb.org/publications/spanish/document/La-pandemia-pone-a-prueba-a-la-economia-creativa-Ideas-y-recomendaciones-de-una-red-de-expertos.pdf) (Consultado el 19 de mayo 2021)


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Cruz, Melissa. “Economía creativa para el desarrollo sostenible: retos en un contexto pandémico.” CEMERI, 16 ago. 2023, https://cemeri.org/opinion/o-economia-creativa-desarrollo-fu.