África del Norte y Asia occidental

La región de África del Norte y Asia Occidental es un espacio geográfico que se extiende en una superficie de más de 7000 km de este a oeste y se ubica dentro del continente asiático y el continente europeo. Atraviesa parte del Mar Mediterráneo hasta las montañas de Irán. De norte a sur, comienza en el Mar Negro y termina en las costas de Arabia Saudita y Omán, poseyendo una extensión territorial de más de cinco millones de kilómetros cuadrados, lo que la caracteriza como una de las regiones más grandes y diversas del mundo. Los países que conforman a esta región de CEMERI son los siguientes: Arabia Saudita, Argelia, Baréin (Bahrein), Catar, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Israel, Irán, Iraq, Jordania, Kuwait, Líbano, Libia, Mauritania, Marruecos, Omán, Palestina, Sahara Occidental (República Árabe Saharaui Democrática), Siria, Sudán, Túnez, Turquía (incluida Tracia Oriental) y Yemen.

Países como Chipre, Azerbaiyán, Georgia y Armenia no pertenecen a esta región, estos tres últimos conforman la subregión del Cáucaso.

El África subsahariana es fisiográfica, cultural y lingüísticamente distinta de los países africanos al norte del Sahara. De hecho, el norte de África tiene mucho más en común en términos de su paisaje físico y religioso con la Península Arábiga y el suroeste de Asia que algunos de sus vecinos continentales del sur. 

Origen del término

La definición de la región está generalmente aceptada fuera del gremio académico y político no occidental. Esta región es conocida, comúnmente, bajo los nombres de “Medio Oriente”, ‘‘Oriente Medio’’ y ‘‘Oriente Próximo’’, siendo el primero el más utilizado y acuñado a finales del siglo XIX por el Servicio Exterior Británico y utilizado posteriormente por la marina estadounidense. Si bien este término se ha popularizado en la historia es utilizado por diversos medios para conglomerar a una serie de países que comparten una o varias características, lo cierto es que su utilización replica las concepciones eurocentristas que lo acuñaron. 

¿En medio de qué? En un principio el término fue utilizado para distinguir el área geográfica que se encontraba al este del “cercano oriente” (los Balcanes y el Imperio Turco Otomano) y al oeste de la región del Indostán. Lo que colocaba a esta región en “medio” de dos regiones de importancia política para las potencias del momento. No obstante, este concepto se fue expandiendo, y su utilización se volvió más frecuente por el uso que le daban los medios de comunicación al intentar explicar y conglomerar las problemáticas surgidas en países de la región. 

En el Centro Mexicano de Relaciones Internacionales se ha optado por cambiar dicho nombre a uno con mayor neutralidad, dado que el término común parte de una concepción eurocentrista creada a partir de la visión de diversos geógrafos con respecto al mundo y limita el análisis preciso de su realidad. Por lo tanto dicha región es conocida como África del Norte y Asia Occidental. Inclusive, el geoesquema de las Naciones Unidas también propone una división regional similar a la del CEMERI.

Esta región es el hogar de varias de las grandes civilizaciones antiguas y religiones modernas del mundo. El paisaje de África del Norte y Asia Occidental, como implican sus dificultades de denominación, está marcado por diferencias regionales: en la cultura, en el idioma, en la religión, en los recursos y en las precipitaciones. Incluso dentro de los países, existen desequilibrios regionales tanto en términos del paisaje físico como de los patrones de actividad humana.

Características físicas

Una de las características más reconocibles de la región es su terreno, pues en su mayor parte está cubierto por el desierto. El Sahara, de la palabra árabe ṣaḥrā que significa “desierto”, es el desierto caliente más grande del mundo, que se extiende a lo largo de 9.4 millones de kilómetros cuadrados del paisaje del norte de África. Aunque la imagen típica del Sahara son sus impresionantes dunas de arena, la mayor parte del desierto es realmente rocoso.

Al este, el desierto de Arabia domina el paisaje de la península arábiga. En la parte sur de este desierto se encuentra Rub’al-Khali, el desierto de arena contiguo más grande del mundo. También es uno de los paisajes más ricos en petróleo del mundo. Así mismo, hay una serie de áreas montañosas en toda la región, incluidas las montañas Atlas de Marruecos, Argelia y Túnez y las montañas Zagros de Irán, Irak y Turquía.

La característica climática predominante en África del Norte y Asia Occidental es la falta de precipitaciones, por lo que la mayoría de las tierras son áridas. Este caluroso ambiente desértico significa que gran parte de la tierra de la región no es apta para el cultivo.

Sin embargo, existen excepciones a este entorno árido. La región tiene varios valles fluviales y oasis fértiles. El río Nilo, por ejemplo, crea una llanura de inundación cultivable en un área por lo demás extremadamente seca. Si bien parte de Irán es un desierto, el norte de Irán es en realidad el hogar de densos bosques tropicales y hay una serie de lagos pintorescos. La costa de Turquía a lo largo del Mediterráneo a menudo se llama Costa Turquesa debido a sus pintorescas aguas azules. Sin embargo, en general, las áreas de África del Norte y Asia Occidental hay una vida vegetal más abundante y se debe a la presencia de ríos, lagos y mares más que a la presencia de abundantes precipitaciones.

En un ámbito definido en gran medida por su clima árido y cálido, los cambios climáticos globales podrían tener efectos profundos. El clima y la geografía física ya han limitado significativamente los patrones de asentamiento y desarrollo humanos en la región. El aumento de las temperaturas podría exacerbar las sequías, y es probable que las olas de calor y las tormentas de polvo se vuelvan más frecuentes. En algunas áreas, ya ha comenzado la lucha por los recursos hídricos limitados. El río Nilo, por ejemplo, atraviesa diez países diferentes y el 40 por ciento de toda la población de África vive dentro de su llanura aluvial. Sin embargo, Egipto consume el 99 por ciento del suministro de agua del Nilo, lo que ejerce presión sobre otros países, como Sudán, para que el agua fluya río abajo. Esto ha provocado una tensión en las relaciones entre el El Cairo y Jartum.

Aspectos socioculturales

El clima y la geografía física de África del Norte y Asia Occidental ha dado forma a los patrones de población y a la cultura de la región. Sus habitantes generalmente se agrupan alrededor de los escasos recursos hídricos de la región, lo que refleja patrones antiguos de asentamiento humano. Cuatro zonas en particular se destacan por tener altas densidades de población: el valle del río Nilo, la costa del mar Mediterráneo, las cuencas de los ríos Éufrates y Tigris y los valles del noroeste de Irán.

En un entorno tan duro y árido, la agricultura es limitada. Los valles de los ríos y las áreas costeras proporcionaron pequeñas extensiones de tierra fértil, pero en ausencia de un desarrollo agrícola generalizado, ¿qué otros recursos podrían traer riqueza a esta región? A principios del siglo XX, se descubrió petróleo en Arabia Saudita y este recurso natural sería tanto una bendición como una maldición para la región. De hecho, la economía de la mayoría de los países de la región está cimentada en los ingresos generados por las exportaciones de barriles de petróleo. En la actualidad, Arabia Saudita sigue siendo el principal exportador de petróleo del mundo. Kuwait, Irán, Irak y los Emiratos Árabes Unidos también se encuentran entre los siete principales exportadores de petróleo del mundo. Los ingresos petroleros han podido incrementar el desarrollo en estos países, financiando la industrialización, la infraestructura y proporcionando altos ingresos. Qatar, por ejemplo, un pequeño antiguo protectorado británico en la costa de la Península Arábiga, tiene el PIB per cápita más alto en términos de paridad de poder adquisitivo de cualquier país del mundo.

Los países del mundo en desarrollo con recursos petroleros a menudo han sido propensos a regímenes autoritarios, crecimiento lento, corrupción y conflictos. La riqueza petrolera se ha utilizado para financiar ejércitos, y los gobiernos corruptos se han embolsado los ingresos del petróleo en lugar de reinvertirlos en programas sociales o infraestructura. Además, poner un énfasis tan alto en la exportación de un recurso, como el petróleo, supone un problema, pues ha hecho que esta región sea vulnerable a los cambios en la demanda mundial de recursos energéticos. 

En un esfuerzo por coordinar la producción y los precios del petróleo, cinco países, incluidos Venezuela, Irán, Irak, Kuwait y Arabia Saudita, formaron la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en 1960. Hoy, la OPEP tiene 14 estados miembros y cubre más del 40 por ciento de las exportaciones mundiales de petróleo. La OPEP determina de forma cooperativa cuánto petróleo producir y negocia colectivamente por el precio del petróleo, en lugar de intentar competir para subcotizar a los demás. Estados Unidos y otros países han aumentado su propia producción nacional de petróleo en los últimos años, lo que ha provocado que la participación mundial de la OPEP en las exportaciones de petróleo disminuya y esta situación es desfavorable para la organización, pues su influencia en los precios del oro negro se ve mermada.

La presencia de petróleo también ha dejado un legado colonial de Europa en la región, y ha hecho que estos países sean vulnerables al control y la influencia extranjeros. Además, la distribución desigual de los recursos petroleros y la riqueza ha llevado a la desigualdad tanto dentro de los países como entre ellos. También han surgido desigualdades étnicas debido a que los grupos tienen un acceso desigual a las reservas de petróleo y los ingresos.

Religión

África del Norte y Asia Occidental se considera una de las grandes cunas de la civilización humana. También, es el hogar de varias de las principales religiones del mundo. Estas religiones han cambiado el panorama cultural mundial, pero también han provocado tensiones y conflictos en toda la región. Tres religiones en particular, el judaísmo, el cristianismo y el islam, trazan su ascendencia a través del patriarca tribal Abraham, que pudo haber vivido en algún momento del segundo milenio antes de nuestra era.

El Islam es la religión mayoritaria en todos los países de la región excepto en Israel. Aunque esta región está unida en gran medida por la creencia en el Islam, las divisiones dentro de la fe, así como la presencia de numerosos grupos religiosos minoritarios, a menudo han dado lugar a más de un conflicto.

Política actual

El mapa político actual refleja fronteras superpuestas y un legado de colonización. Los países de esta región a menudo han sido propensos a la inestabilidad política y los conflictos, y la tensión religiosa tanto entre los musulmanes de esta región como con las numerosas minorías religiosas de la región a menudo ha llevado a la violencia. Un tema clave es que la geografía de esta región a menudo ha restringido el desarrollo y el tránsito a canales bastante estrechos. A menudo, pueden producirse conflictos por el control de estos puntos de congestión. Un punto de congestión es un pasaje estrecho a otra región, como un canal, valle o puente. África del Norte y Asia Occidental tienen varios puntos de congestión estratégicamente importantes, incluido el Estrecho de Ormuz, que proporciona el único paso marítimo hacia el Golfo Pérsico, y el Canal de Suez, que se construyó para conectar el Mar Mediterráneo con el Mar Rojo. Quién controla estos puntos de congestión y a quién dejan pasar, a menudo ha sido un punto de discusión. 

En general, los colonizadores europeos (Reino Unido, Francia, España e Italia) tardaron en ceder el control de la región. Los grupos locales a menudo reaccionaban violentamente para intentar asegurar la independencia. Como resultado, muchos gobiernos de nueva creación en la región estaban formados por grupos militares. En otros casos, los monarcas encontraron apoyo militar o se unieron a líderes religiosos locales. En muchas áreas de esta región, el descubrimiento de petróleo generó una riqueza significativa, pero también reavivó el interés y la participación de Occidente. Durante la Guerra Fría, por ejemplo, Estados Unidos buscó limitar la influencia soviética en la región y mantener su suministro de petróleo.

Existen algunas organizaciones regionales y no regionales a las que pertenecen todos o algunos países de África del Norte y Asia Occidental como el Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo, la Liga Árabe y la Organización para la Cooperación Islámica. Si bien estos organismos tienen como propósito estrechar la relación entre sus partes ya sea en el ámbito económico o político, a menudo hay luchas por el poder entre los miembros.

El surgimiento de ISIS es representativo de muchos problemas clave de la geografía en esta región: la intersección de los valores religiosos, la inestabilidad política y el control de ciudades y los recursos. ISIS representa una visión fundamentalista del Islam, conocida como islamismo. El islamismo se caracteriza por una interpretación estricta y literal del Corán, valores morales conservadores y el deseo de establecer los valores islámicos en todo el mundo. Los movimientos islamistas militantes han inspirado la ideología violenta del yihadismo, que busca combatir las amenazas a la comunidad musulmana.

Y a la lista de problemas que enfrenta la región también se encuentran el alto aumento de su deuda externa, los problemas sostenidos con Europa por la migración de sus nacionales que buscan alcanzar los territorios de aquellos países de la Unión Europea que están dispuestos a ofrecerles mejores oportunidades laborales, de estudios y de esperanza de vida. Desde Occidente se lanzan condenas a la región por la represión hacia las mujeres, por las políticas represivas, por el sistema político de algún país y por otro sin fin de razones que atentan contra los ideales de libertad y democracia. 

Conclusión

África del Norte y Asia Occidental es una región del mundo que es la cuna de civilizaciones antiguas y religiones modernas, pero donde los recursos son limitados y distribuidos de manera desigual. Han persistido las tensiones religiosas y los conflictos políticos. Algunos grupos como ISIS se han aprovechado de la inestabilidad y de recursos valiosos como el petróleo para hacerse con el control del territorio y financiar insurgencias armadas. A medida que algunos países se han modernizado e industrializado, los valores religiosos tradicionales a menudo han estado en marcado contraste con las prácticas de los grupos de inmigrantes y turistas.

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