La globalización del Neocolonialismo: la justicia social, la reivindicación de los pueblos y el cuestionamiento de la democracia capitalista

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La historia de la humanidad ha tenido un sinfín de fluctuaciones de poder debido a las civilizaciones dominantes que han ejercido cambios paradigmáticos en la cultura de las poblaciones nativas de las regiones que, de cierta manera, generaron pilares fundamentales en la percepción de las relaciones de poder modernas en la actualidad. Es por esto que, en la actualidad se habla del neocolonialismo, un concepto que parece resonar en todos nosotros pero que deja una variedad de preguntas sin respuestas claras con respecto a la realidad presente. 

En su momento, ha sido causa de burla el indagar cuestiones como el: ¿Cuál sería nuestra realidad si no hubiese pasado la colonización? ¿qué idiomas hablaríamos? O, ¿qué tipo de innovaciones tecnológicas habríamos tenido?. Aunado a lo anterior,  el surgimiento de movimientos civiles en búsqueda de justicia social o la mención de la necesidad de la reivindicación de los pueblos por parte de figuras políticas ha generado la relevancia del estudio del neocolonialismo. Pero para todo esto, ¿qué es el neocolonialismo? O mejor aún, ¿de dónde surge este término?

Para poder profundizar en el neocolonialismo, es pertinente que comencemos a abordar el término de colonialismo, el cual es definido como “una situación en la cual un país domina un territorio extranjero. Así, ejerce un poder político, económico y cultural” (Westreicher, G., s.f). Partiendo de lo anterior, el proceso de colonización fue un periodo histórico promovido por los países europeos durante la Edad Moderna, trayendo consigo  una clase de darwinismo social y un discurso mesiánico con objetivos de evangelización para la estructura de una nueva realidad. 

El incentivo de esta colonización surge a partir del conocimiento de que en el Nuevo Mundo habían variedades de metales preciosos entre los que destacaban la plata y el oro, generando así  que los viajes a América fuesen más frecuentes y que la explotación de recursos se tornara desmedida y abusiva. Entre los viajeros que saqueaban las tierras de los nativos se encontraban personas consideradas de una mala estirpe como desempleados, ambiciosos señores feudales, militares desprestigiados, enfermos e individuos en general que solo buscaban ascender en la esfera social mediante una explotación abusiva y desmesurada de los nativos y de los recursos (Cabrera, L.A., 2009).

Lo anterior motivó la prolongación de la estancia en el continente, de tal manera que dio pie al nacimiento del Virreinato de la Nueva Granada. La inserción forzada de una nueva organización social, política y económica en los pueblos americanos con la finalidad de instaurar un sistema feudal tardío trajo consigo una variedad de consecuencias que afectarían hasta la actualidad y que demostraron ser ineficientes para crear una estructura sociopolítica fuerte que sirviera de competencia con las otras potencias del momento (Cabrera, L.A., 2009).

La colonización erradicó a las estructuras sociopolíticas prehispánicas, haciendo del continente americano un territorio ajeno a sus propias costumbres y tradiciones nativas que provocaría una añoranza colectiva de ser la réplica de los países que lo colonizaron. Pero la esperanza volvió cuando los Estados Unidos de América tomaron las riendas de su territorio, optando por crear y fortalecer su autodeterminación fuera de la mancomunidad de Gran Bretaña; y establecerse como un nuevo eje de poder regional en el continente. 

Y entonces, si el colonialismo es algo del pasado: ¿Qué es el neocolonialismo? 

“El neocolonialismo, a diferencia del colonialismo, busca la influencia de forma indirecta…el neocolonialismo se aprovecha del imperialismo cultural, el mercantilismo, así como la globalización empresarial, para tener el control sobre determinados territorios (Morales, F.C., 2021)”. En adición, dentro de la historia contemporánea se pueden resaltar algunos ejes clave del neocolonialismo pero no hay ningún otro ejemplo más claro que el de los Estados Unidos en el siglo XX. 

Como se ha mencionado anteriormente, los Estados Unidos de América fueron catalogados como referente cultural desde su independencia de la monarquía inglesa, ya que marcaron el comienzo de la autodeterminación de las colonias europeas como naciones independientes y soberanas [aunque en los continentes de África y Asia no se vería esto hasta el siglo XX, en especial con el surgimiento del Tercer Estado]. Posteriormente, su influencia se acrecentaría en el siglo XX al involucrarse en las guerras europeas y salir victorioso de ellas, implementando así el capitalismo y la democracia con base a la visión estadounidense mientras ascendían a la hegemonía mundial que determinaría la concepción de la realidad durante ese siglo y a principios del siglo XXI.

Las guerras mundiales posicionaron a Estados Unidos bajo una visión mesiánica que hace que términos como aquél de potencia hegemónica empiecen a resonar en los estudios sociopolíticos y económicos de los últimos años. Con el ascenso del gigante norteamericano en el sistema internacional los paradigmas se ven cambiantes y favorecen la corriente de pensamiento liberal dónde el capitalismo es establecido como el sistema económico.

Aunado a lo anterior, el proceso de globalización y neocolonialismo se ve acelerado con la introducción de la democracia, los derechos humanos y la instauración de instituciones internacionales que permiten la interconexión de los países. La globalización perpetúa la neocolonización de los países soberanos de América, debido a que se siguen viendo sometidos a los intereses de potencias como EE.UU, Francia e Inglaterra. 

Con base a lo anterior, se argumenta que la globalización generó presión en las prácticas económicas de los países siendo que impulsó la necesidad de crear organismos comerciales, cómo el GATT y posteriormente la Organización Mundial del Comercio [OMC], así como también la implementación de tratados de libre comercio con la finalidad de agilizar los intercambios comerciales a través de la simplificación o eliminación de las barreras arancelarias. En adición, el comercio exterior comienza a ser llevado con mayor fervor por los Estados y las empresas transnacionales, considerando que éste sector globalizado “está formado por individuos y organizaciones calificados que compiten productivamente a escala internacional dentro de este proceso” (Jiménez, R & Armando, M., 2012).

Es por ello qué, el liberalismo económico pone en práctica la importancia de la globalización en cuestión de crear vínculos económicos interdependientes que generan competencia debido a la ventaja comparativa en una escala global.  Cabe destacar que la era de la digitalización e institucionalización ha sido una herramienta para influir de manera indirecta en otros países, acelerando así el aumento del neocolonialismo en el Sistema Internacional.

Por lo tanto, la digitalización se considera como la base que desplegó el uso de las redes integradas ya que permitía la conectividad de un extremo a otro, permitiendo así la ampliación de los productos y servicios tecnológicos. La competitividad económica, generalmente, va de la mano con la competitividad política y tecnológica cómo se ha podido ver en el periodo de la Guerra Fría con la carrera bipolar entre la Unión Soviética y los Estados Unidos de América; cosa que contrastó los intentos de ambas naciones por ser una hegemonía a través de la neocolonización de sus aliados y de quienes conformaron el Tercer Estado. 

La globalización, hoy en día, es tema de debate debido a las conspiraciones que rodean a los grupos de la élite poderosa pertenecientes de determinados países que supuestamente bombardean digitalmente a las telecomunicaciones con una sobredosis informativa con el fin de manipular nuestra percepción de la realidad. Las poblaciones de países en vías de desarrollo se ven susceptibles y maleables ante los intereses de quienes ejercen poder en la esfera política global. 

Obras literarias cómo 1984 por George Orwell hacen eco en la mente de los usuarios que han sido víctimas de noticias o información carente de sustento lógico o real, conocidas cómo fake news, puesto que ponen en tela de juicio la legitimidad de nuestros gobiernos, la fidedignidad de los medios de comunicación así cómo los paradigmas culturales reinantes en el contexto en el que vivimos. A su vez, la escasez de recursos en un mundo globalizado con bases capitalistas pone en riesgo la estabilidad de las balanzas comerciales de los países, partiendo principalmente de la idea de que en un sistema jerarquizado en categorías de “norte-sur” o “periferia-centro” los insumos, así como la materia prima son elementales para la manufactura de productos que consumimos en nuestro día a día. 

La balanza comercial se ve desfavorecida por nuestras naciones que en gran parte terminan ubicadas en la periferia del sistema internacional. El intento de réplica hacia los modelos que ejercen las potencias desfavorece a América Latina y el Caribe, sometiéndolos nuevamente a una dependencia comercial y de desarrollo.

Es por esto que nacen intentos de regionalismo para facilitar el intercambio de bienes y servicios en la región pero con ideologías contrarias que fragmentan la unión latinoamericana en bloques que favorecen ideas socialistas o comunistas. 

La manera en la que se da esta globalización, partiendo del colonialismo y perpetrando con el neocolonialismo, parece programar a las futuras generaciones del mundo en una dinámica que constantemente explota a quienes se encuentran en la base de la cadena alimenticia. Los pueblos que fueron colonizados y que son víctimas ahora del neocolonialismo no han podido terminar de comprender su historia compartida;  una historia  que relata como los pilares de la sociedad actual que festejan la democracia y la autodeterminación de los pueblos, siempre y cuando sean de economías liberales, siguen cimentados con base a las injusticias impregnadas en sus suelos que continúan lastimados tras siglos de opresión, explotación y abusos. 

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Autora: Bárbara Sofía Eng Castellanos
Referencias: Cabrera, L.A. (2009). América Latina y la globalización. Universidad de Medellín.
Westreicher, G. (2020, 25 septiembre). Colonialismo. Economipedia. https://economipedia.com/definiciones/colonialismo.html
Morales, F. C. (2021, 16 octubre). Neocolonialismo. Economipedia. https://economipedia.com/definiciones/neocolonialismo.html
Jiménez, R. & Armando, M. Desarrollo tecnológico y su impacto en el proceso de globalización económica: Retos y oportunidades para los países en desarrollo en el marco de la era del acceso. 2012. Pp. 123-150.


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