¿Realmente eres clase media?

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La crisis económica provocada por la pandemia del COVID-19 sacó a relucir una serie de problemáticas estructurales que imperan en este sistema. Millones de trabajos se han perdido alrededor del mundo y el umbral de la pobreza aumentó considerablemente. Tanto que, aquellos quienes creían no pertenecer a la clase social menos favorecida, lograron percibir un cambio sustancial en la manera en que percibían sus condiciones materiales de existencia.

El rápido descenso en la capacidad adquisitiva de los individuos trajo consigo un sinfín de cuestionamientos para la llamada clase media, pues mientras los pobres se volvían más pobres y los ricos aumentaban su fortuna drásticamente, los llamados “clasemedieros” se encontraban más cerca del umbral de la pobreza que de la tan añorada clase alta, poniendo en duda la construcción de valores identitarios con la que esta estratificación se ha gestado y resaltando que, efectivamente, la desigualdad económica es una realidad innegable. 

La clase media como construcción social

No existe una definición universal sobre el término clase media, pues su construcción engloba desde factores económicos, como el nivel de ingresos familiares, la accesibilidad a servicios básicos, entre otras cosas, hasta factores subjetivos como el nivel de educación y el color de piel. Esto ha generado una serie de polémicas respecto sobre quiénes pertenecen a esta estratificación y quiénes no, generando así un falso entendimiento sobre el papel social que la clase media tiene respecto a las problemáticas sociales.

La dificultad para la comprensión sobre el significado de esta clase social incrementa considerablemente al analizarse desde distintas perspectivas. Sin embargo, para un mayor entendimiento de su naturaleza esta podría clasificarse en tres vertientes.

1-. Capacidad adquisitiva: ingresos mensuales, adquisición de servicios, etc.

2-. Educación: nivel educacional, estatus ocupacional

3-. Cultura: autopercepción, comportamiento, etc.

La primera vertiente es mayormente utilizada por economistas quienes engloban a este sector de la sociedad según el nivel de ingresos mensuales por familia. En México, para que un individuo sea considerado como clase media, sus ingresos deben encontrarse por encima de los 15 000 pesos, siguiendo la clasificación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que define a la clase media como aquella que “percibe ingresos de entre el 75% y 200% de ingreso nacional mediano, esto, es alrededor de los 14,256 pesos.”[1]

Sin embargo, esto se contrapone con la realidad social en el país. Una encuesta realizada por De las Heras Demotecnia arrojó que el 61% de los encuestados se considera como clase media[2]. No obstante, esto se contrapone con los datos presentados por la OCDE quien señala que solo el 45% de la población mexicana supera los ingresos netos de 15 000 pesos, colocándose así en esta estratificación social.

A pesar de que pudiera parecer que un gran porcentaje de la población ostenta ingresos considerables para colarse en esta clase social, lo cierto es que 84% de la población del país no cuenta con seguridad social, ni puede satisfacer las necesidades totales de una familia: educación, salud, servicios sanitarios, drenaje, teléfono, entre otros.

Si bien los indicadores microeconómicos resultan ser la fuente más viable y sencilla para la clasificación de las clases sociales, lo cierto es que el término clase media engloba algo más que el dinero. El nivel educativo y el estatus ocupacional son factores considerables para el entendimiento de esta clase social, pues otorgan una fórmula concreta que facilita su comprensión: mayor nivel educacional = alto nivel ocupacional, lo que se refleja en mayores ingresos. Sin embargo ¿es esto cierto?

Siguiendo la encuesta realizada por De las Heras Demotecnia, cerca del 26% de los encuestados que se consideran como clase media[3], tiene un nivel educacional superior, lo que significaría que, teóricamente, el nivel de estudios se ve reflejado en la capacidad adquisitiva de los individuos

Sin embargo, lo cierto es que en México el nivel de estudios no es suficiente ni refleja una constante respecto al nivel de ingresos y el índice ocupacional. De hecho, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, dos de cada cinco universitarios se encuentran desempleados y poco más del 40% de los profesionales menores de 30 años han ingresado a la informalidad.[4]

Esto rompe con la creencia de que la clase media en México no avanza debido al poco incremento en la educación. De hecho, se ha demostrado que de 1989 a 2010 los mexicanos han incrementado considerablemente su nivel educativo, sin que eso haya significado un aumento equitativo en su nivel de ingresos. [5] Siguiendo la lógica de que entre más nivel educacional posea un individuo, mayor será su nivel ocupacional ¿no resulta ser una gran contradicción que pone en duda la veracidad en la clasificación de la clase media?

La última vertiente se refiere a la cultura, la cual engloba la autopercepción y el comportamiento de los individuos “pertenecientes” a la clase media. Para comprender esta condición se tiene que pensar en el “capital cultural” de los individuos, el cual podría entenderse como las formas de conocimiento, educación, habilidades y ventajas que posee una persona que otorgan un estatus más alto dentro de la sociedad.[6]

En términos simples, aquellos individuos catalogados como clase media tienen acceso a diversas formas de cultura, entre las que se sitúan el arte, el cine, la música, etc. Esto influye en la manera en la que se perciben así mismos, remarcando la otredad simbólica con la población menos favorecida. Para los clasemedieros el acceso a la cultura y las artes representa poder, conocimiento y posicionamiento estructural. De esta manera, la identidad que surge del capital cultural de la clase media es más una construcción subjetiva que una realidad absoluta.  

La clase media como aspiración

Resulta curioso que un gran porcentaje de la población mexicana se considere así misma como parte de la clase media, aun cuando los datos estadísticos sacan a relucir una verdad totalmente distinta. Tal parece que existe una especie de disonancia cognitiva compartida por un gran sector poblacional, así como un miedo generalizado a la pobreza.

Esta condición genera que las problemáticas sociales en el país se vean diezmadas por los intereses privados de este grupo social, el cual centra su agenda política con una clase mayormente privilegiada. A este fenómeno, Antonio Gramsci lo llamaría “falsa consciencia”, la cual se caracteriza por ser la identificación de valores contrarios a las condiciones materiales de existencia de los individuos, lo cual afecta en la solución de problemáticas estructurales dentro de la sociedad. [7]

Considerarse clase media va más allá del nivel socioeconómico que el individuo posee. Resulta un discurso y una aspiración para el ciudadano promedio. Se trata de un falso espejismo de escape a la pobreza y un constante anhelo de consumo y bienestar.

Lo peligroso en sí no es ser parte de la clase media, sino conducir las necesidades y aspiraciones hacia una clase social privilegiada. Es pensar que la agenda política de los ricos incluye a cada individuo dentro del 90% restante de la población del país. Es pensar, que la riqueza acumulada por los grandes empresarios se verá reflejada en la capacidad adquisitiva de los clasemedieros.

Se debe comprender, pues, que la clase media “está en riesgo”, no por los programas sociales que buscan una redistribución equitativa de la riqueza, ni por los apoyos económicos a quienes más lo necesitan, sino por su falsa conciencia. La clase media debe entonces guiar sus esfuerzos para que la gran brecha de desigualdad desaparezca. Dejar de temer a la pobreza y comenzar a trabajar en sociedades más equitativas, pues son ellos, ese punto de encuentro difícil de distinguir.



[1] Forbes Staff, Encuesta | 6 de cada 10 mexicanos se consideran de clase media, Forbes México, 2019, disponible en: https://www.forbes.com.mx/encuesta-6-de-cada-10-mexicanos-se-consideran-de-clase-media/





[2] De las Heras Demotecnia, Clase Media en México, disponible en: https://www.demotecnia.com.mx/clase-media/





[3] íbidem





[4] Reyna, José Luis, Los egresados Universitarios y el Desempleo, Milenio, 2015. Disponible en: https://www.milenio.com/opinion/jose-luis-reyna/de-paso/los-egresados-universitarios-y-el-desempleo





[5] Lustig, Nora, Esquivel Gerardo y Campos, Raymundo citado en Ríos, Viri, No, no eres clase media, The New York Times, 2020, disponible en: https://www.nytimes.com/es/2020/07/06/espanol/opinion/clase-media-mexico.html  





[6] Véase Bourdieu, P. Poder, derecho y clases sociales, 2da edición, 2001, Ed. Desclée de Brouwer, España.





[7] Véase Gramsci, A, Análisis de las situaciones. Relaciones de fuerza, 1975, disponible en: http://theomai.unq.edu.ar/conflictos_sociales/Gramsci_Analisis-situaciones-Relaciones-de-Fuerza.unlocked.pdf  


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