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Análisis

Marco Olivera

¿Qué es la Conferencia de San Francisco?

- Fue una convención con representantes de 50 países, llevada a cabo del 25 de abril al 26 de junio de 1945 en San Francisco, que estableció la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La Conferencia de San Francisco, formalmente Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional, fue una convención con representantes de 50 países, llevada a cabo del 25 de abril al 26 de junio de 1945 en San Francisco, que estableció la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Mientras la Segunda Guerra Mundial aún se desarrollaba en el Pacífico, Estados Unidos, el Reino Unido, la URSS y China convocaron una reunieron en el Teatro de la Ópera de San Francisco para firmar la Carta de las Naciones Unidas, tal como se había acordado en la Conferencia de Yalta de 1945.

Inicialmente se enviaron invitaciones a los gobiernos de los 42 países que habían firmado la Declaración de las Naciones Unidas del 1 de enero de 1942, o que habían respaldado la declaración y declarado la guerra a las Potencias del Eje. Los países invitados fueron Australia, Bélgica, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Checoslovaquia, República Dominicana, Ecuador, Egipto, Etiopía, Grecia, Guatemala, Haití, Honduras, India, Irán, Irak, Liberia, Líbano, Luxemburgo, México, Países Bajos, Nueva Zelanda, Nicaragua, Noruega, Panamá, Paraguay, Perú, Filipinas, Francia, El Salvador, Arabia Saudita, Siria, Turquía, Unión Sudafricana, Uruguay, Venezuela y Yugoslavia .

Debido a la hostilidad de las potencias occidentales hacia el gobierno polaco, Polonia no fue invitada a la Conferencia de San Francisco. Sin embargo, el 23 de junio de 1945, ante la insistencia de la URSS, la conferencia decidió dejar espacio en la Carta de la ONU para la firma de los representantes de Polonia. Así, Polonia se convirtió en uno de los miembros fundadores de la Organización.

Cumbres previas a la Conferencia de San Francisco

Previo a la Conferencia de San Francisco, se llevaron a cabo cumbres en las que hubo propuestas para trazar el rumbo del mundo una vez finalizada la guerra y, por supuesto, la conformación de una organización con representación mundial.

La Carta del Atlántico

En los principios de la Carta del Atlántico, emitida por el presidente de los Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, y el primer ministro del Reino Unido, Winston Churchill, incluía la seguridad colectiva contra agresiones, la cooperación económica y social, autogobierno de los pueblos, libre navegación de los mares e igualdad de oportunidades comerciales.

La Declaración de las Naciones Unidas

Menos de un mes después del ataque a Pearl Harbor, el 1 de enero de 1942, se reunieron en Washington los representantes de 26 países en la que firmaron la Declaración de las Naciones Unidas, mostrando así su apoyo a la Carta del Atlántico.

Conferencia de Moscú

La Conferencia de Moscú, celebrada el 30 de octubre de 1943, Estados Unidos, el Reino Unido, la URSS y China reconocieron la necesidad de establecer una organización internacional para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. Este fue el primer paso oficial hacia el establecimiento de la Organización de las Naciones Unidas.

Conferencia de Teherán

El 1 de diciembre de 1943, Churchill, Roosevelt y Stalin se reunieron en Teherán. Los Tres Grandes firmaron una declaración en la que pedían la creación de una organización internacional diseñada para promover la paz y se esbozó una idea general de los países y funciones que realizarían en el Consejo de Seguridad.

Conferencia de Dumbarton Oaks

La Conferencia de Dumbarton Oaks (o Conversaciones de Washington sobre la Organización Internacional de Paz y Seguridad), celebrada en agosto de 1944 en una mansión de Washington, DC (Dumbarton Oaks), se discutió la composición de la ONU; incluyendo qué estados serían invitados como miembros.

A la conferencia asistieron representantes de los Estados Unidos, la Unión Soviética, el Reino Unido y China. Las discusiones incluyeron la formación del Consejo de Seguridad y el derecho de veto que se otorgaría a sus miembros permanentes.

Conferencia de Yalta

El 11 de febrero de 1945, Churchill, Roosevelt y Stalin volvieron a reunirse en Yalta junto con sus ministros de Relaciones Exteriores y jefes militares para decidir finalmente sobre la creación de la organización mundial.

Los acuerdos oficiales alcanzados en la reunión incluyeron organizar una conferencia en abril en San Francisco sobre la organización mundial propuesta, las Naciones Unidas (ONU). También se consideró la estructura de la misma y se acordó la idea del Consejo de Seguridad. Una tutela territorial de la ONU (como se también se aplicaría a los mandatos existentes de la Liga de las Naciones y los territorios separados del enemigo como resultado de la guerra.

Objetivos

La Conferencia de San Francisco dedicó la mayor parte de su atención a definir los objetivos y principios de la ONU, la estructura y poderes de sus órganos principales. Las propuestas acordadas en la Conferencia de Dumbarton Oaks de 1944 fueron aceptadas como base para el borrador de la Carta de la ONU, pero la Conferencia de San Francisco modificó y amplió las propuestas.

La Conferencia fundó la Corte Internacional de Justicia, cuyo estatuto es parte integral de la Carta de la ONU.

Después de largos debates, finalmente se adoptó la Carta de la ONU. La firma formal fue el 26 de junio de 1945. Tres meses después, el 24 de octubre de 1945, luego de la ratificación por todos los miembros permanentes del Consejo de Seguridad y la mayoría de los demás estados signatarios, la Carta entró en vigencia.

Audiencia en la sesión de apertura de la Conferencia de San Francisco el 25 de abril de 1945. Foto: ONU

Lo que creó la Carta de las Naciones Unidas

Brevemente, la maquinaria creada en la Conferencia de San Francisco consiste primero en una especie de legislatura mundial, sin poder legislativo sobre las naciones, llamada Asamblea General. Es el órgano representativo más amplio de las Naciones Unidas. Todos los 50 miembros fundadores están representados en él y cada uno tiene un voto, como lo tendrá cualquier nación admitida en el futuro. Por lo tanto, la membresía se basa en la «igualdad soberana» de todos los estados.

El segundo es un órgano ejecutivo llamado Consejo de Seguridad; esta no es una cámara legislativa superior con poderes paralelos a los de la Asamblea General. Es el brazo de las Naciones Unidas que se encarga de actuar en nombre de la comunidad de naciones. Cinco grandes potencias, Estados Unidos, la Unión Soviética, el Reino Unido, China y Francia, tienen asientos permanentes y privilegios de voto especiales.

La Asamblea General elige a seis países miembros no permanentes para períodos superpuestos de dos años. No son elegibles para la reelección inmediata cuando terminan sus períodos. El Consejo de Seguridad funciona continuamente, mientras que la Asamblea General se reúne anualmente.

Adjunto al Consejo de Seguridad hay un Comité de Estado Mayor compuesto por los Cinco Grandes jefes de estado mayor. Tiene por objeto dirigir el uso de las fuerzas armadas en nombre de las Naciones Unidas contra un agresor. No había ninguna contraparte de este organismo en la Sociedad de Naciones.

El tercer órgano de las Naciones Unidas es una Corte Internacional de Justicia. Sigue el modelo de la Corte Permanente de Justicia Internacional que funcionó en La Haya después de la Primera Guerra Mundial, con los cambios necesarios para hacer del nuevo tribunal un órgano integral de las Naciones Unidas. De manera similar, se planea que la cuarta rama, la Secretaría, o servicio administrativo de las Naciones Unidas, sea muy similar a la que servía a la Liga de las Naciones.

Se establecieron en San Francisco dos nuevos órganos de cooperación internacional. Estos son el Consejo Económico y Social y el Consejo de Administración Fiduciaria. El primero tiene 18 países miembros, sirviendo por períodos superpuestos de tres años. Su propósito es promover el bienestar económico y social y proteger los derechos humanos.

El Consejo de Administración Fiduciaria, que supervisa ciertas áreas dependientes del mundo, es el sucesor de la Comisión Permanente de Mandatos de la Sociedad de Naciones. Sus miembros serán los Cinco Grandes, cualquier otra nación que administre territorios en fideicomiso, más un número igual de naciones no fideicomisarias.

Representantes de 50 países asisten a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional para redactar la Carta de la ONU, en San Francisco, California, el 25 de abril de 1945. Foto: AP

¿Cuáles fueron los problemas que se enfrentaron en la Conferencia de San Francisco?

La Conferencia de San Francisco transcurrió en medio de una aguda controversia, especialmente sobre los derechos del Consejo de Seguridad, el procedimiento de votación en el Consejo de Seguridad, las colonias y dependencias, y los propósitos de la tutela internacional.

Afiliación

La Conferencia de San Francisco enfrentó cuestiones de membresía de dos tipos. En primer lugar, tuvo que decidir sobre las solicitudes de varios países que querían estar representadas en San Francisco. Luego tuvo que determinar las reglas para la admisión a la Organización de las Naciones Unidas de aquellas naciones que pudieran solicitar ser miembros en algún momento posterior.

En el primer grupo estaban Argentina, RSS de Ucrania, RSS de Bielorrusia, Polonia y Dinamarca. Argentina se había apresurado a declarar la guerra a Alemania y Japón para participar en la Conferencia de San Francisco, pero se sospechaba que aún albergaba simpatías fascistas. Su admisión contó con la fuerte oposición de Rusia y el apoyo de los países latinoamericanos y Estados Unidos. En una votación de enfrentamiento, Argentina fue admitida.

Stalin había pedido en Yalta una membresía separada para las repúblicas soviéticas de Ucrania y Bielorrusia, además de la de la Unión Soviética, y el presidente Roosevelt y el primer ministro Winston Churchill las aceptaron. Dado que el enredado problema de un gobierno polaco mutuamente satisfactorio para los Tres Grandes aún no se había resuelto, Polonia no fue admitida en la Conferencia de San Francisco, pero quedó abierto el camino para su posterior adhesión.

Cuando se inauguró la conferencia, Dinamarca estaba ocupada por los nazis y no tenía gobierno en el exilio. El país fue liberado durante la sesión, solicitó admisión y fue aceptado por unanimidad. Se desaconsejó de antemano con igual unanimidad una posible solicitud española debido a los estrechos vínculos del gobierno de Franco con el Eje.

La cuestión de la membresía posterior en la ONU involucró a las naciones neutrales del mundo que no fueron invitadas a San Francisco porque no estaban contribuyendo a la derrota de Alemania y Japón. También involucró a la nación ex-enemiga, Italia, y las diversas naciones satélites del Eje. Y finalmente se refería a los dos principales enemigos, Alemania y Japón.

Los Estados grandes y los pequeños

Los principios básicos de una organización mundial que abrazaría los objetivos políticos de los Aliados se propusieron en la Conferencia de Dumbarton Oaks en 1944 y se reafirmaron en la Conferencia de Yalta a principios de 1945.

El siguiente problema surgió de la dificultad de conciliar la teoría del derecho internacional con los hechos de la vida internacional que consiste en la igual de todos los Estados, pero en realidad algunos son mucho más poderosos e influyentes que otros. Las grandes potencias, al darse cuenta de que serían responsables de proporcionar la mayor parte de las fuerzas militares para mantener la paz, sentíanse con el derecho de decidir sobre cuándo, dónde, cómo y si debían ser llamados a actuar. Los pequeños Estados, por otro lado, insistiendo en que eran igualmente soberanos a las grandes potencias -que en la mayoría de los casos eran los agresores de los pequeños-, pensaron que tenían el mismo derecho de participar y de decidir sobre los asuntos internacionales.

Estrechamente relacionado con esta cuestión de si las grandes potencias deberían tener una voz más amplia en los asuntos de la organización internacional estaba su demanda del derecho a vetar el uso de la fuerza internacional contra ellos mismos. Esta demanda se basaba en su posición de potencia y nuevamente los pequeños Estados se opusieron a ella.

Algunos países, especialmente los latinoamericanos, deseaban subordinar a la URSS y sus aliados a una mayoría numérica hostil y otorgar a la Asamblea General los mismos derechos que al Consejo de Seguridad. Otros países, como Australia, Canadá y los Países Bajos, se opusieron al principio de unanimidad entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad para decidir todas las cuestiones políticas. Estos esfuerzos no tuvieron éxito debido a la firme posición de la URSS. Se confirmó el principio de unanimidad.

La necesidad de velocidad

Blitzkrieg -guerra relámpago- era una palabra adecuada para el tipo de ataque repentino y abrumador, lanzado sin previo aviso, que Alemania practicó en la Segunda Guerra Mundial. Habría que acuñar una nueva palabra, algo más rápido que relámpago, en caso de estallar otra guerra. Los desarrollos militares podrían hacer probable que un ataque inicial proviniera desde mayores distancias a mayor velocidad y con mayor devastación.

Si se quiere evitar la agresión, por lo tanto, las fuerzas utilizadas para prevenirla deben estar disponibles para un uso casi instantáneo. Una organización internacional que pueda mantener la paz de manera efectiva contra los países que pretenden romper la paz debe estar armada y autorizada para usar la fuerza cuando sea necesario. Sin embargo, tal cheque en blanco de poder en manos de un organismo internacional choca contra el deseo de todas las naciones que aportan una parte de la fuerza internacional de ser consultadas antes de que se ponga en uso. Aquí había otro problema que la Conferencia de San Francisco debía resolver.

Otro problema surgió de la existencia de tres sistemas regionales de ayuda mutua, uno en Europa, uno en el mundo árabe y uno en América. El primero es la alianza en tiempo de guerra del Reino Unido, Rusia, Francia, Checoslovaquia y otros países a través de una red de tratados bilaterales que durará 20 años. El segundo es la recién creada Liga Árabe, y el tercero es el sistema Panamericano, reforzado en la conferencia de Ciudad de México apenas unos meses antes.

La pregunta aquí era cómo encajar estos sistemas de seguridad regionales en el programa de seguridad mundial. ¿Debería hacerse a un lado la organización regional cuando la organización mundial entrara en escena o debería esperar esta última hasta que las autoridades locales pidieran ayuda?

Áreas dependientes

La cuestión de qué hacer con las áreas no autónomas o países sin gobierno propio fue en parte un problema de guerra. ¿Qué se debe hacer con las antiguas colonias italianas, las antiguas islas bajo mandato japonés y las partes del Imperio japonés adquiridas ilegalmente? Pero también se refería a los pueblos coloniales y dependientes que habían estado durante mucho tiempo bajo la supervisión de una u otra de las potencias vencedoras, sobre todo aquellas naciones subyugadas en África y Asia. Mediante la definición más amplia posible, se podría hacer que el problema incluyera no sólo a los pueblos del desierto de Libia y las islas del Pacífico, sino también a los del Raj británico y el Congo Belga. O, en el otro extremo, la definición podría limitar el problema únicamente al territorio enemigo liberado y no significar nada para las personas involucradas más que un cambio de administradores coloniales.

La Conferencia de San Francisco incluyó en la Carta de la ONU una declaración sobre los principios por los cuales se deben tratar las colonias y dependencias. Todos los países en la conferencia acordaron que los territorios bajo mandato deben incluirse en el régimen internacional de administración fiduciaria. La delegación soviética propuso que uno de los objetivos básicos de la tutela debería ser preparar estos territorios, mediante la participación activa de sus pueblos, para el autogobierno, la autodeterminación y la plena independencia. Esta propuesta encontró objeciones por parte de las potencias occidentales y fue aprobada sólo en forma atenuada.

Cuestiones económicas y sociales

Los conflictos bélicos no comienzan por sí mismos; mucha gente reconoce que las restricciones económicas y las presiones sociales son factores potentes que empujan a los países a hacer la guerra. Un Estado puede o no tener los recursos para proveer a su población de lo que necesita para su existencia y desarrollo, pero si ve su existencia amenazada y cree que otros Estados le están negando estos recursos que necesita, llegará a los extremos para asegurar su existencia y conseguir los medios necesarios para su gente.

El reajuste, el compromiso y la cooperación entre países en materia económica y social es, por lo tanto, un requisito imperativo para una paz duradera. Pero, normalmente, los Estados creen que sus leyes, sistemas monetarios, política económica y similares no son asuntos de interés internacional. ¿Cómo reconciliar el deseo universal de evitar la guerra con el deseo casi igualmente fuerte de no permitir que ningún organismo internacional interfiriera en los asuntos internos de los Estados?

Enmiendas

El problema final en cualquier organización de este tipo es si su constitución debe ser rígida y relativamente inmutable, y en caso de serlo que esté abierta a una enmienda. En el primer caso, corre el riesgo de volverse obsoleta a medida que evolucionan las relaciones internacionales.

Fuentes

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Olivera, Marco. “¿Qué es la Conferencia de San Francisco?.” CEMERI, 6 sept. 2022, https://cemeri.org/enciclopedia/e-que-es-conferencia-sanfrancisco-av.